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Protocolo del podio. Imagen: Isabel Pita.

Un año después de dejar helado a todo el mundo tras sufrir una durísimo caída bajando Igeldo, Adam Yates se tomó la revancha de la Clásica de San Sebastián adjudicándose, aunque él no lo sabía en meta, la 35ª edición.

El australiano del Orica GreenEdge se impuso en solitario en la llegada del Boulevard donostiarra tras culminar una buena escapada después de atacar en la última subida del día, la decisiva cuesta de Bordako Tontorra que decidió la carrera por segundo año consecutivo.

La Clásica de San Sebastián siguió el guión clásico con una escapada de salida que, a pesar del ímpetu de los escapados -Mas, Vanendert, Wynants, Hardy, Degand, Haas, Boaro y Agnoli- no llegó a tener nunca la esperanza de llegar gracias al gran trabajo de Movistar Team por detrás. El equipo telefónico español quiso hacer bueno su rol de favoritos tras la victoria de Alejandro Valverde hace un año y dominó las dos subidas a Jaizkibel para controlar la escapada. Haas y Boaro pasaron primeros por la cima de Jaizkibel en las dos subidas y, como suele ser habitual, la primera fue de tanteo y la segunda de verdad. Atacó Mikel Landa en la segunda subida, probando piernas de cara a la Vuelta a España, su próximo objetivo tras hacer tercero en el pasado Giro de Italia, pero los Movistar no dejaron marcharse al Astana. El que sí cogió unos metros durante unos kilómetros fue Philippe Gilbert siendo el primero en pasar por la meta del Boulevard en el primer paso.

Igeldo volvió a decidir

Quedó claro por segundo año consecutivo que la subida a Bordado Tontorra fue una gran incorporación por parte de la organización y es que Yates aprovechó las duras rampas de Igeldo para tomar una ventaja que no abandonaría hasta la línea de meta.

El australiano entró en el Boulevard solo y con la mano en el pecho preguntando a Neil Stephens si tenía que levantar los brazos o no, algo que hizo varios metros después de haber pasado la línea de meta. El sprint del grupo lo ganó Philippe Gilbert por delante de Alejandro Valverde. Dani Moreno y Joaquim Rodríguez fueron cuarto y quinto respectivamente.

Julien Simon (Cofidis), sufrió una estrepitosa caída en la misma recta de meta y perdió cuarenta segundos con respecto al grupo de Gilbert y Valverde. Amets Txurruka fue el primer vasco y Markel Irizar (Trek) el primer gipuzkoano.

Haas ganó la montaña y las metas volantes mientras que Yates fue, además del ganador, el más combativo de la carrera.

Una carrera invisible

La 35ª edición de la Clásica Ciclista San Sebastián estuvo marcada por el apagón de la EITB. La autonómica vasca -encargada de la realización de la Clásica- tuvo problemas técnicos que dejaron sin imagen más de una hora de la Clásica, conectando justo en la bajada. Lo mismo ocurrió con Teledeporte y con el resto de cadenas que emitían una Klasikoa que se volvió invisible.