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beasley-4 beasley-3Sorpresa en la NBA cuando anoche Wojnarowski – un gurú imprescindible entre los seguidos por cualquier fan de la NBA en twitter- anunció que Michael Beasley había alcanzado  un acuerdo con los Memphis Grizzlies. Parece complicado de entender qué han visto los de Tennessee en el exjugador de los Heat para ofrecerle un hueco en su roster. Aunque también resulta -paradójico- fácil de hacerlo.

Michael Beasley fue el número 2 del draft de 2008. Los Miami Heat post Shaq vieron en él un complemento de lujo para su estrella Wade pero la apuesta no pudo salir peor. A pesar de demostrar unas aptitudes evidentes, la cabeza de Beasley daba demasiadas vueltas y no terminaba de encontrar dónde acomodarse.

Si a la apuesta se le suma que detrás de Beasley aparecieron OJ Mayo, Kevin Love, Roy Hibbert o Serge Ibaka pues claro, el mix queda bastante completo. Desesperante como pocos, Beasley no ha terminado de dejar buenas sensaciones en ninguna de las tres franquicias que le han contratado. Promedió casi 20 puntos por partido en Minnesota pero tampoco ahí explotó.

Michael Beasley es una de las cabezas más locas de la NBA y es por eso que no se entiende que Memphis Grizzlies apueste por él. Los de Tennessee tienen un equipo perfecto, juegan un baloncesto muy académico, defienden bien y tiene los cimientos bien claros como Randolph y Gasol. Memphis juega a bajar el culo atrás y a pocos puntos por lo que Beasley no encaja ahí.

Sí lo hace, en cambio, en el rol de jugador determinante que salga desde el banquillo. Si Beasley lograra centrarse -todavía tiene 25 años y hay quien puede creer que lo logrará- aportaría los puntos que les faltan a los de Joerger cuando el rival aprieta en la anotación.

El ejemplo perfecto lo tiene dentro del vestuario. Zach Randolph lleva años con el estatus de estrella de la NBA pero no hace tanto que ese mismo cartel mostraba jugador problemático, de mal carácter y demás.

Sorprende el fichaje de un jugador peculiar para una franquicia tan tranquila y correcta. Habrá que estar atentos a cómo acaba la combinación.