russ west

La gente estaba de enhorabuena en Oklahoma City, el base titular del equipo volvía, el pasado jueves día 20, a pisar una cancha de baloncesto. Pero, ¿era Miami el rival idóneo para volver?

La devastadora derrota ante los Heat (22 puntos de desventaja), fue solo el primer aviso. La máquina de ganar que son los Thunder, llevaba meses acostumbrada a la ausencia de Westbrook, y nadie parece saber cuál es su nuevo rol.

Lamb no sabe si tiene que seguir tirando, Jackson no sabe si ha de asistir, anotar, o esperar en la esquina a que le llegue un balón doblado. Hasta Ibaka tiene dudas sobre su papel en ataque.

Tras la derrota ante Miami, los Thunder han perdido dos partidos más (Clippers y Cavaliers), los tres partidos en su feudo, ese que en otros tiempos parecía inexpugnable.

Nadie duda de la calidad de Westbrook, pero todos sabemos también, que para optar al anillo, Oklahoma tiene que ser el equipo de Kevin Durant

Oklahoma tiene que ponerse las pilas y tiene que hacerlo ya. La conferencia Oeste es un hervidero de equipos en alza y con hambre de victorias. Más vale que Scott Brooks ponga orden en su casa, si quiere conservar esa primera plaza, que hasta ahora, había parecido indiscutible.