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Quinteto de Indiana en las Eastern Conference Finals de 2014

La era de Frank Vogel está acabada en Indiana. It’s over que dirían en el estado del baloncesto por excelencia. Seis largos años como head coach de los Pacers en los que se ha metido en dos finales del Este y se ha llevado el honorífico título de campeón del Este en la Regular Season de la campaña 2013-14. Después de estos años y de tanto que ha dado Vogel a la franquicia no hay duda, Vogel merecía otra salida.

New+York+Knicks+v+Indiana+Pacers+fdoOTrL2kv_lY es que más allá de la discutible decisión de no renovarle -él mismo ha dicho que no es un despido, es que acababa contrato- las formas de Larry Bird dejan (otra vez) bastante que desear. Era un secreto a voces que Bird quería apostar por otro tipo de entrenador y es que claro, cuando hace un año echa a los pies de los caballos a Hibbert ya deja claro que quiere cambiar el equipo. Está bien que Bird sea el mandamás de los Pacers pero si quieres cambiar el estilo de tu equipo deberías hablarlo con tu técnico y más aún, con tu estrella. Porque cuando Larry Bird dijo hace un año que quería jugar más rápido lo hacía solo un año después de llegar a las finales del Este con un quinteto que nos sabíamos de memoria -Hill, Stephenson, George, West y Hibbert-. Y se quedó tan tranquilo diciendo que lo había hablado con Vogel -podía ser
cierto- pero que al técnico no podía gustarle la idea de correr más era evidente.

Dice con razón Chris Mannix en la ESPN que Indiana este año ha sido un equipo más bajito, lo que no quiere decir que sea más rápido porque no ha sido el caso. Indiana ha funcionado mejor con la irrupción del rookie Myles Turner que vio truncada su lógica evolución con una inoportuna lesión en la mano. Paul George no quería jugar de cuatro y ha sido el mejor jugador de la primera ronda de playoffs -máximo anotador de hecho- jugando de tres. Es un tres magnífico, un two way player que nació de la defensa para hacerse un coloso en ataque y hay que crear a su alrededor, sin moverle, sin molestarle.

Frank Vogel se va con un 58% de victorias en una franquicia que era una medianía en el Este y que con él ha sido tercero y primero en temporadas consecutivas. Llegó y tenía una estrella de la liga como era Danny Granger -otro cadáver de la era Bird- y se va dejando el equipo con una súper estrella como Paul George.

LA HERENCIA

El exponencial crecimiento de Paul George es la mejor carta de presentación de Frank Vogel en cualquier lado. Mannix también apunta la pregunta que gente de la NBA se ha hecho al saber la noticia: Why? Pues no lo sabemos. La herencia de Frank Vogel empieza con la estrella de Palmdale. Llegó como número 10 del draft a una franquicia donde nadie tosía a Danny Granger. Se lesionó el tirador y de repente ese joven de 21 años que lucía el 24 empezó a escribir su historia. Cuando uno piensa en el two way player de la NBA le vienen nombres a la cabeza como Kawhi Leonard o Jimmy Butler pero nadie se atreve a borrar a PG de la lista.

George debutó con algo más de siete puntos por noche y esta temporada ha acabado promediando 23 -su career high- tras romperse la pierna en 2014. “He is back” dijo Casey de él cuando lo comparó con un joven Kobe Bryant. Y bien que nos alegramos.

Además de los 23 puntos ha promediado 7 rebotes y 4 asistencias y se ha ido hasta los 27+7+4 en la postemporada contra los Raptors. Saltó a la palestra como defensor de LeBron James con solo 23 años. En sus primeras finales del Este demostró el proyecto de estrella que era. Anotó un triple inolvidable para los fans de Indiana en el American Airlines Arena para mandar el Game 1 a la prórroga y en la misma anotó tres tiros libres sin fallo a falta de dos segundos y con el equipo perdiendo de dos. Sangre fría, sangre de estrella.

Pasó de ser un excelente defensor a un jugador total y este año es uno de los cinco candidatos al MVP de los terrestres, el galardón honorífico que podríamos dar a todos los que no son Stephen Curry. Se lo debe a Vogel. Paul George ha pasado de excelente defensor a potencial MVP. Y todo bajo la batuta del técnico.

Lance Stephenson y Roy Hibbert son dos jugadores que deben mucho -dinero- al jugador que Vogel hizo de ellos

Pero no solo en George vemos la herencia de Vogel. El quinteto de la campaña 2012-13 era una maravilla. Una maravilla de Vogel. En el puesto de base teníamos a un hijo de Poppovych como George Hill. Un hijo de Indiana que es un ídolo en su tierra y ha sido el líder ideal del estilo de juego de Vogel. Es difícil explicar por qué a quien sigue la NBA y ve sus números pero quiero a mis Pacers de Vogel y los quiero con Hill al mando de las operaciones.

Lo mismo pero más exagerado con dos nombres: Roy Hibbert y Lance Stephenson. El primero lo cogió Vogel como un jugador random de la NBA -lo que ha sido esta temporada como laker sin ir más lejos- y lo convirtió en uno de los mejores jugadores grandes de la NBA. Dos All Star y un megacontrato que los Lakers han pagado este año son por algo: Hibbert era muy bueno.

Era febrero de 2013 y los Pacers sumaban 40 victorias…pero Larry traspasó a Granger

Lancelot fue el jugador con más triples-dobles de la temporada 2013-14 y como no sabemos qué pasó para que aquellos Pacers se rompieran pues no hablaré de tríos, de líos de faldas y demás rumores. Prefiero centrarme en un nombre: Evan Turner. Antes de entrar en el rendimiento de ET y en lo que pasó en febrero de 2013, hay que hablar de Stephenson. Un jugador pegajoso, odioso si no es de tu equipo pero que daba gusto ver en Indiana. Cogía los rebotes que se les escapaban a Hibbert, West y George y repartía las asistencias a las que no llegaba Hill además de anotar con soltura. Por si fuera poco, era un defensor excelente. 13,8 puntos, 7,2 rebotes y 4,6 fueron los números que le valieron un suculento contrato en los Hornets el año pasado. Su temperamento era otra cosa.

EL FUSIL DE LARRY

Todo se lo cargó Larry Bird. No me meto en líos de faldas, lo que veo es que Larry Bird se cargó el equipo con el traspaso de Danny Granger a cambio de Evan Turner y Lavoy Allen. El primero salió por patas ese mismo verano tras no jugar un minuto de las finales del Este y el segundo lo seguimos teniendo en plantilla y ha sido el parche de Vogel en el puesto de cuatro ante la negativo de George de jugar ahí.

thankyoudanny

Larry Bird comenzó su papel protagonista con el traspaso de Danny Granger a los Sixers. Era febrero de 2013 y el equipo era líder del Este, no hacía falta tocar nada. Y lo tocó. Los Pacers se convirtieron entonces en un equipo random que ganó la Regular Season porque los Heat no la quisieron después de haber demostrado que de verdad eran contenders hasta el All Star Game. Sin Granger se fue la química.  Indiana llegó al All Star -donde estuvieron Paul George como titular y Hibbert elegido por los técnicos- con 40 victorias y 12 derrotas tras empezar el año con nueve verdes consecutivas y que tuvo balances destacados como 18-2 o 25-3 antes del fin de semana de las estrellas. Los Pacers solo habían sumado dos derrotas de forma consecutiva pero apareció Bird. Con Turner en el equipo se perdieron cuatro seguidos a primeros de marzo y 13 de los últimos 23, incluyendo cinco de seis a mediados. 

FUTURO

No sabemos qué deparará el futuro y no vamos a ir de futurólogos. Los nombres que suenan para el banquillo no ilusionan ni la mitad que la continuidad del proyecto pero claro, cambiado el proyecto tenía poco sentido continuar con Vogel al mando. Cuando Bird apostó por un equipo más rápido y más anotador le puso un palo en las ruedas al técnico y ahora, en cuanto ha podido, le ha dado una palmada y le ha echado de malas maneras. La NBA no entiende de sentimentalismos pero Vogel, igual que Granger y Hibbert, merecía otra salida.

Entiendo que Bird quiera anotar más y por eso no renueve a Vogel pero si un entrenador defensivo te ha metido a su manera en dos finales del Este…¿por qué hay que cambiar la manera de juego? Vogel, por cierto, cobraba solo 2 millones de dólares en los Pacers, menos de la mitad que Kerr o Fisher en Golden State o New York. Sí, Kerr ha ganado la NBA rompiendo récords pero no deja de ser un técnico rookie -el año pasado- que cobraba el doble que uno que había llegado a dos finales del conferencia.