Utah Jazz: honor y orgullo

Gordon Hayward fue el nombre del verano en la NBA por su fichaje por los Boston Celtics y poco se dijo de los pobres Utah Jazz. Una semana antes había llegado a Salt Lake City Ricky Rubio por expreso deseo del rubio de Indiana según se dijo pero los Jazz se quedaron despechados y sin estrella. O eso creían algunos.

Porque si algo demostró Quin Snyder el año pasado era que Hayward era la estrella, sí, pero que los Jazz no eran de esas franquicias que se quedarían en paños menores por la marcha del de Butler. Y así ha sido. Eligieron a Donovan Mitchell en el draft y ahora es cuando uno se pregunta qué habría sido de ellos si Hayward se hubiera unido a Rubio y Mitchell este año.

Los Jazz han vuelto a ser un equipo que se viste por los pies y ante la ausencia -aparente que no real- de una súper estrella, volvieron a defender como casi nadie hace en la NBA. Repitió como mejor defensa de la liga a pesar de recibir 3 puntos más por partido (96,8 a 99,8) pero también han logrado anotar 4 más hasta los 104,1 por noche. Y todo esto sin Hayward, Joe Johnson ni George Hill, tres de los mejores Jazz de la pasada temporada junto a Gobert.

Utah ha encontrado en Mitchell el Hayward que necesitaba, un rookie que ha anotado solo 1,4 puntos menos por noche que la estrella de Butler, se dice fácil. También ha habido otro factor x que responde al nombre de Ricky Rubio. El base de El Masnou tuvo sus mejores momentos en los Timberwolves desde febrero de 2017 cuando supo, a ciencia cierta, que iba a terminar la temporada en Minneapolis y cogió carrerilla para volver a brillar, ahora con los Jazz.

Ha promediado 13 puntos, 5 asistencias y 4 rebotes teniendo career high en anotación, en porcentaje de tiros de dos, de tres y de tiro efectivo. Ha asistido menos pero en la maquinaria perfectamente engrasada de los Jazz no hace falta que se vaya a las 9 por noche. El sistema socialista de los Jazz hace el resto.

Porque ahí aparecen otros nombres como Joe Ingles (11,5 puntos y 4,8 asistencias), Jae Crowder (vaya fichaje hicieron en febrero tras casi lograrlo en verano) y también Dante Exum. El aussie solo ha jugado 14 partidos de temporada regular pero regresar a un nivel notable (8 puntos y 3 asistencias en 16′) tras su gravísima lesión es una buenísima noticia que invita al optimismo.

Capítulo especial merece Rudy Gobert por su influencia defensiva. Más de 2 tapones y 10 rebotes por partido hacen del galo un pívot vital en el esquema defensivo de Snyder y a eso hay que sumarle 13 puntos con un 62% de acierto en tiros incluyendo noches en las que ponérsela por encima del aro y verle hundirla era todo uno, daba igual la distancia del balón respecto al cilindro.

Se cargaron a los Thunder en primera ronda del Oeste en una eliminatoria que no sorprendió a prácticamente nadie. Los Thunder podían tener más nombres con Westbrook, Carmelo o George pero los Jazz eran, estaba claro desde hacía tiempo, mucho más equipo. Tenían una idea clara y la iban a hacer valer. En las semifinales del Oeste, la misma espinita que el año pasado.

Cayeron 4-1 ante los Rockets (el año pasado 4-0 vs GSW) pero lo hicieron con un pequeño gran handicap como la baja de Ricky Rubio. El base titular se perdió la serie por lesión, como pasara el año pasado con George Hill ante los campeones.