Hace solo un par de años, durante la temporada 2012-13, los Toronto Raptors eran de esos equipos que carecen por completo de carácter ganador, esos equipos apáticos que deambulan por la NBA –últimamente, casi siempre por el Este– sin pena ni gloria ¿Alguien sabe qué ha sido de ese equipo?

La llegada de un nuevo General Manager para la temporada 2013/14, Masai Ujiri, fue una enorme bocanada de aire fresco para unos Raptors que llevaban tres años –desde la salida de Chris Bosh rumbo a Miami— sin superar las 34 victorias y, por supuesto, sin oler los Playoffs.

La magia de Ujiri

El bueno de Ujiri cambió el rumbo de la franquicia canadiense, y lo hizo, solo,  con dos traspasos. La primera decisión del nuevo GM fue deshacerse del que fuera número uno del Draft de 2006, Andrea Bargnani –10 de julio de 2013–. El interior italiano se marchó a Nueva York a cambio de Marcus Camby, Steve Novak, Quentin Richardson y algunas rondas del Draft. El traspaso pudo parecer algo pobre desde el lado canadiense, ya que estás dando a un número uno de la lotería por tres role players muy veteranos y alguna ronda, pero el tiempo no ha hecho más que reforzar aquel primer gran intercambio de Ujiri.

Ujiri cambió una dinámica perdedora con solo dos traspasos, los de Andrea Bargnani y Rudy Gay

El segundo toque de varita llegó el 9 de diciembre de ese mismo año. Con la temporada ya empezada, los Toronto Raptors tomaban una de las decisiones más complicadas de su corta historia: el traspaso de Rudy Gay.

Ujiri decidió que los suyos necesitaban un cambio importante y puso el dedo sobre Rudy Gay, una de las estrellas del equipo, señalándole como culpable de la mala dinámica que existía en el vestuario. De nuevo, el intercambio no parecía gran cosa para los intereses de los canadienses, ya que se deshacían de un jugador que estaba considerado como una estrella en la liga y solo recibían a cambio más role playersRudy Gay, Aaron Gray y Quincy Acy por Greivis Vasquez, Chuck Hayes, Patrick Patterson y John Salmons–. Sin embargo, el tiempo le ha vuelto a dar la razón a Ujiri, el verdadero artífice de los actuales Raptors.

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Un equipo joven y con mucha hambre

El traspaso de Gay fue el punto de inflexión que necesitaban en Toronto. De la noche a la mañana, el conjunto entrenado por Dwane Casey se convirtió en un equipo compacto, sin egos que alimentar y con un hambre desmesurada de victorias.

Con un gran núcleo, formado por Kyle Lowry, DeMar DeRozan –los puñales de la ofensiva– y los dos interiores titulares, el center lituano Jonas Valanciunas y el siempre infravalorado Amir Johnson, los Raptors empezaron a jugar como un gran equipo y los ‘secundarios’, tan importantes como los primeras espadas en multitud de ocasiones, empezaron a sumar de una forma espectacular. Los triples de Terrence Ross, el talento de Greivis Vasquez o los puntos del cuatro abierto de apellido Patterson le dieron forma a una franquicia que empezaba a soñar.

Toronto pasó del quinto al primer puesto de la División Atlántica en un año

Los Raptors terminaron la temporada 2013-14 con un récord de 48 victorias y 34 derrotas, sumando 14 victorias más que el año anterior y saltando de la quinta plaza de su división a la pole position. Los nuevos reyes de la División Atlántico.

Una candidatura diferente en el Este

¿Por qué podemos decir que los Raptors son candidatos? Porque tienen los ingredientes necesarios para plantarle cara a cualquiera cuando llegue la hora de la verdad: un equipo compacto, una ofensiva nivelada en la que todos aportan, un vestuario sin egos, una cancha, el ‘Air Canada Center’, prácticamente inexpugnable y, además, tienen varios jugadores de los que en Estados Unidos clasifican como clutch –jugadores capaces de decidir partidos igualados en los instantes finales–, como Kyle Lowry, DeMar DeRozan o la incorporación estrella de la presente campaña, Sweet Lou Williams.

Se trata de una candidatura diferente, en lo que se refiere a la Conferencia Este, ya que los otros dos grandes candidatos –los Cleveland Cavaliers de LeBron James, Kyrie Irving y Kevin Love, y los Chicago Bulls de Derrick Rose, Jimmy Butler, Joakim Noah y Pau Gasol—se han lanzado al mercado en busca de grandes movimientos que les convirtieran en aspirantes al anillo. Los Raptors, por su parte, han confiado en el bloque, en la estabilidad y mejoría de los que ya estaban el año pasado y solo han salido al mercado para conseguir al ya mencionado Lou Williams, probablemente la adquisición más infravalorada del último periodo de fichajes.

Foto The Runner Sports
Foto The Runner Sports

Liderando el Este

La franquicia lidera la Conferencia Este y  posee, tras mes y medio de competición –cuando se escriben estas líneas—más de un 70% de victorias pese a la prolongada baja –ya van 15 días—de uno de los pilares del equipo, el escolta AllStar DeMar DeRozan.

Dwane Casey tiene plantilla, y afición, para quedar entre los tres primeros de su lado del cuadro

Las estadísticas también acompañan a que el movimiento ‘We The North’, grito de guerra que se empezó a utilizar en los Playoffs del año pasado y que ha quedado como lema de la franquicia, tenga fe ciega en los suyos.

Los Raptors son, a día 12 de diciembre, el segundo mejor ataque de la competición –108,5 puntos por encuentro–, el segundo mejor equipo en diferencia entre puntos anotados por partido y puntos recibidos – +8,0 por noche—y, también, el segundo mejor conjunto de toda la NBA en eficiencia ofensiva, estadística que cuenta el número de puntos que anota un equipo cada 100 posesiones –111,7–.

Puntos en todas las posiciones, tanto en el quinteto como desde el banco.

Dicho esto, y considerando que los de Toronto juegan en una Conferencia Este que no está pasando por su mejor momento, Dwane Casey tiene plantilla, y afición –que en Playoffs puede ser muy importante–, para quedar entre los tres primeros de su lado del cuadro y luchar con cualquiera cuando llegue la post temporada.

Los Raptors tienen los ingredientes, ahora solo les falta ejecutar.