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“I subscribe to the idea that an athlete dies twice”. Son palabras de un canadiense que nació en Johannesburgo y que hizo carrera en el baloncesto estadounidense. Soy de los que piensa que un atleta muere dos veces es lo que vino a decir Steve Nash. Y, ahora, él ha muerto por primera vez. Porque con 41 años, el tercer mejor base de la historia de la NBA dijo basta. O lo dijo su espalda.

El 21 de marzo de 2015, Steve Nash publicó en ese gran portal llamado ‘The Players’ Tribune’ un texto que no queríamos leer. Bajo el título de ‘Life After Basketball’ el base de la Universidad de Santa Clara explicaba que su carrera había llegado a su fin.

635497027632330802-AP-SUNS-LAKERS-BASKETBALL-35626929‘Me retiro’ así comenzaba la carta de Steve Nash en la página web. La carta de Nash revolucionó la NBA, el tercer mejor base de la historia, dos veces MVP de la mejor liga de baloncesto del mundo y uno de los jugadores más queridos de la liga decía adiós y eso era mucho decir.

El mismo día de su retirada, Lee Jenkins publicaba en Sports Illustrated un artículo que hablaba del legado de Steve Nash. Y no podemos más que recrearnos. El legado de Steve Nash está presente en muchos lados. Incluso en el MVP de esta temporada.

“Creó una nueva manera de jugar. Me inspiró a jugar como yo me sintiera cómodo” dijo de él Stephen Wardell Curry, el base de los Golden State Warriors.

Y es que hay algo de Nash en el sistema que los Warriors han venido empleando los últimos años. El baloncesto alegre es Nash, el pick&roll con un buen center es Nash y, cómo no, el run&gun es Steve Nash en su máxima esencia, en la de los Phoenix Suns de Mike D’Antoni, el técnico al que Nash arregló un sistema arriesgado, pero vayamos al principio.

El base futbolero

Que a Nash le gusta el fútbol es algo que a nadie escapa a estas alturas de su vida. Cualquier que le siga en twitter sabrá que Steve Nash es aficionado de los Spurs, pero de los de Londres y que, además, es propietario de los Vancouver Whitecaps de la Major League Soccer de Estados Unidos.

Como la inmensa mayoría de estrellas del deporte americano, Nash practicaba diferentes modalidades en su juventud y no era extraño verle con un balón en los pies. De hecho, lo raro era verle con el esférico en sus manos jugando a baloncesto.

A pesar de que su padre fue futbolista y su hermano también, Stephen John Nash se dedicó al 25nash-2-superJumbobaloncesto. La familia Nash dejó Sudáfrica buscando que los jóvenes no crecieran en un ambiente marcado por el apartheid y así acabaron en Canadá. Allí comenzaría Nash la historia de su idilio con la canasta.

Consiguió buenos números como estudiante de St. Michaels y bombardeó con vídeos suyos a muchas universidades buscando un hueco. A pesar de las habilidades del base, solo la Universidad de Santa Clara quiso darle una beca para jugar en sus filas. A día de hoy, esa pequeña universidad de California tiene retirado el número 11 porque ese canadiense nacido en Sudáfrica es una leyenda de su universidad.

Nash comenzó con 8 puntos y 2,2 asistencias por partido su primer año pero fue creciendo hasta abandonar la Universidad con 17 tantos y 6 asistencias de media por partido. A su marcha, Nash consiguió algo que ni Kurt Rambis había logrado: que los Broncos retiraran el 11 que él había llevado. A pesar de esto y de ser nombrado dos veces mejor jugador de la Conferencia Oeste, Nash todavía tendría complicado llegar a la NBA.

Una generación complicada

Nash pertenece a la generación de uno de los mejores drafts de la historia de la NBA. En 1996 fueron elegidos Allen Iverson, Stephon Marbury, Ray Allen, Pedja Stojakovic o Kobe Bryant. Todos ellos fueron elegidos antes que él que tuvo que esperar a los Phoenix Suns que, con el pick número 15 eligieron al mejor base de su historia.

Su llegada a Arizona no era precisamente una buena noticia. Phoenix prefería elegir a John Wallace (Syracuse) con su pick en aquel draft pero Donnie Nelson, asistente de Phoenix y que conocía a Nash de su etapa en St. Michaels les convenció para elegir al base de Santa Clara.

“¿Confías en este chico?” preguntó Jerry Colangelo a Nelson en las fechas previas al draft. “Si el chico no triunfa te puedes quedar mi puesto” contestaría Nelson.

Los Suns contaba con Kevin Johnson y Jason Kidd para jugar de bajitos. Pero probaron, como han hecho este año, con los tres a la vez. El experimento no fue positivo y los Suns acabarían enviando a Nash a los Dallas Mavericks donde formaría el primer big three de su carrera con Michael Finley y su hermano Dirk Nowitzki.

La primera temporada de Nash en los Phoenix Suns no fue buena pero sí lo fue la segunda en la que promedió casi diez puntos por partido que no fueron suficientes para que la franquicia de Arizona no le traspasara.

Una vez más, Nash debía su carrera en la liga a Donnie Nelson, asistente en Dallas y que convenció a su padre, Don Nelson, de que contratara a Steve Nash, todavía impresionado de sus experiencias en el institutio cuando era joven Sus números de anotación en Dallas no crecieron mucho pero sí lo hicieron sus asistencias además de caer, de manera notable, sus porcentajes de tiro por debajo del .400 en tiros de campo y en triples. Los tiros libres eran su salvación.

Nash tiraba y tiraba pero lo hacía mal. De hecho su primera temporada en los Mavericks fue la peor de su carrera. Pero a Nash no le gustaba: “soy point guard, quiero asistir” era su argumento preferido hasta que un día, Don Nelson explotó. “¡Eres un puto dominador, domina el juego!” le diría su head coach.

Una noche de marzo, Nash acabó un partido contra los Rockets con un 1/10 en tiros de campo. Nowitzki recordaba para SI ese tiro que entró. “La gente se estaba riendo de él por sus tiros y entonces él anotó un triple y se lo dedicó a la grada. Entonces pensé: ‘Este chico los tiene bien puestos’”

Sus números fueron creciendo según lo hacía su importancia en el equipo y viceversa. Nash comenzó a ser titular en el equipo de los Mavericks en el año 2000 y ese mismo año promedió 15 puntos y 7 asistencias por noche. Su mejora en el juego seguía teniendo el mismo muro infranqueable: las semifinales de Conferencia donde cayó dos veces con los Dallas Mavericks en sus mejores años en Texas. La dureza del Oeste jugó siempre en contra de un Nash que no pudo llegar a una final de la NBA.

Steve Nash tuvo que esperar mucho la noche del draft para oír su nombre. Antes salieron Allen Iverson, Stephon Marbury o Kobe Bryant. 

De vuelta al desierto

Ni ser All Star, ni ser el base titular de su equipo ni su comunión en la pista con la estrella de los Mavericks, Dirk Nowitzki le valió a Nash para conseguir el contrato que quería.

Los Mavericks apostaron por Nowitzki de estrella, y no le fue mal pues jugaron dos finales con él de líder, y optaron por ofrecerle un contrato menor a Steve Nash. Mark Cuban quería apostar por el alemán y el contrato de Nash era de cuatro años y 36 millones de dólares por los mismos. Entonces aparecieron en escena los Phoenix Suns que le pusieron casi el doble sobre la mesa.

Con 30 años, Nash firmó seis por los del Valle del Sol donde sería la estrella durante más de esas seis temporadas. Fue el líder de unos Suns que fueron creciendo de forma paulatina gracias a las elecciones en el draft y los fichajes. Así, D’Antoni tenía en plantila a Steve Nash, Shawn Marion, Joe Johson o Amar’e Stoudemire para completar uno de los mejores quintetos del duro Oeste.

D’Antoni propuso el run&gun como estilo de juego y Nash lo interpetó a las mil maravillas. Se puso el frac noche tras noche y acabó liderando a los Suns con 11,5 asistencias a un récord de 62 victorias y 20 derrotas.

D’Antoni llegaba de Europa y no sabía exactamente cómo iban a jugar sus Phoenix Suns. En el viejo continente le gustaba jugar rápido a muchos puntos pero los escépticos pretendían cambiar su manera de ver el baloncesto: “Vas a quemar a tus jugadores”, “Te van a echar” era lo que escucharía D’Antoni. Los hermanos Collangelo le dijeron que utilizara a sus “mejores cinco” y así D’Antoni se inventó a Stoudemire de center y a Marion de power-forward.

Un año antes, los Suns habían conseguido solo 29 y la culpa la tenía el base canadiense que se llevaría el premio al MVP de la Regular Season. El primer base en llevárselo desde un mito como Magic Johnson y el primer canadiense en toda la historia en conseguirlo. Además de las once asistencias, Nash promedió quince puntos en el equipo más anotador (110 puntos por partido) de la NBA.

D’Antoni se quitó el sombrero ante Nash después de ese año, claro. “Ha demostrado lo que puede nba_snr01pasar con un buen base y mucho hueco en el parquet”. La historia de Nash con los Suns es de sobra conocida. Superó su muro de las semifinales del Oeste para llegar a las finales de Conferencia dos años consecutivos.

Su primer rival fueron los San Antonio Spurs que estaban forjando la leyenda de ‘año impar, año spur’ y claro, era 2005. Los de El Álamo se impusieron a los Suns en las finales del Oeste con claridad (4-1) y después se llevarían el título de la NBA.

Al año siguiente había otro rival, más conocido para Nash: los Dallas Mavericks de Dirk Nowitzki y de Mark Cuban que había dicho de Nash que le habría renovado si hubiera sabido que iba “a jugar como un MVP” en relación a su nivel en Phoenix.

Los Suns apretaron más a los Mavericks pero volvieron a caer, esta vez por 4-2, en las finales del Oeste. Nash seguía siendo el líder y era considerado uno de los mejores bases de la NBA mientras los Suns eran un equipo admirado por su baloncesto alegre y sin ningún tipo de especulación.

Con D’Antoni en el banquillo, Phoenix nunca faltó a los playoffs mientras Nash fue su point guard titular. Pero D’Antoni se fue.

Su hueco lo ocupó Terry Porter primero y el futuro técnico de los Pelicans, Alvin Gentry, después. A pesar de acabar por encima del 50% en victorias (46-36) para los Suns, el duro Oeste se cobró una víctima ilustre en la plantilla de los Suns.

Tras llegar a las finales del Oeste dos veces en los últimos tres años, los Suns se quedaban fuera pero Gentry les habría de llevar a la gloria de nuevo. Bajo su batuta, los Suns fueron un equipo menos visual, no anotaban 110 puntos por partido, pero eran igual de efectivos. 

La primera temporada con Gentry de head coach durante los 82 partidos, los Suns acabaron segundos de la División Pacífico y se metieron en los playoffs con el tercer mejor record del Oeste. Nash promedió 16,8 puntos y 11 asistencias por partido. Su rival en primera ronda eran los Portland Trail Blazers a los que eliminaron en seis partidos.

Vendetta Tejana

Después de RIP City, tocaba El Álamo. Siempre El Álamo. Los San Antonio Spurs pagarían en 2010 las ganas de revancha de los Phoenix Suns por la eliminación en las finales del Oeste de 2006 y lo harían bien. El 4-0 de los Suns no admite especulación.

Steve Nash lideró al equipo con 22 puntos, Stoudemire promedió 20,5 y Jason Richardson 19,5. Casi nada. Grant Hill promedió 11 como titular pero la diferencia fueron los suplentes. Frye (9,5) y Dragic (9) promediaron casi una decena de puntos y Jared Dudley apuntilló a los Spurs añadiendo 7,5 puntos por partido más partiendo desde el banquillo.

En el primer partido de la serie, Phoenix se impuso por 111-102 y Nash acabó con 33 puntos y 10 asistencias y un +18 con él en pista.

Las finales del Oeste fueron otra cosa. En ellas esperaban los Lakers, actuales campeones del Oeste y que se llevarían el anillo tras destrozar a los Magic en las finales.

El primer partido (107-128) fue un aviso de que iba a ser difícil pescar en Los Angeles. LA también ganaría el segundo pero los Suns igualarían la serie en Arizona. Nash (17 puntos y 15 asistencias en el tercer partido y 15 puntos y 8 asistencias en el cuarto) tendría mucha culpa de ello. Los Lakers ganarían en el Staples por solo dos puntos y se llevarían el sexto partido también privando a Nash de unas finales por tercera vez.

Sin Stat no hubo paraíso. El millonario proyecto de los New York Knicks se llevó a su compañero ese verano y ahí acabaron los mejores Suns. Desde entonces y hasta su marcha (2012-12) Nash no volvería a jugar unos playoffs y solo el año del lockout (33-33) evitó el balance negativo.

En 2011, Nash se convirtió en agente libre y las ganas de conseguir un anillo le llevaron a LA donde todo salió mal. Su lesión de espalda no le dejó ser Nash durante toda la temporada, Howard también tuvo molestias, Gasol ídem y Kobe se rompió por primera vez en su carrera justo antes de unos playoffs a los que él solo había llevado a los Lakers. Con un 4-0 de los Spurs contra unos Lakers mermados se acabó el primer año de Nash en LA.

Lo que no se podía imaginar Nash era que ese año iba a ser su mejor recuerdo en LA. En la campaña 13-14 jugó quince partidos y pudo, al menos, llegar a ser el tercer mejor asistente de la historia de la NBA.

nashweb22s-2-webDespués de cada partido, la espalda. Otra vez, la espalda. Am I done? Se preguntaba un Nash que parecía necesitar un par de semanas de vacaciones después de cada partido. 17.000 puntos y más de 10.000 puntos después, Steve Nash dijo adiós. Unos números que no casan con un jugador con problemas congénitos de espalda que no se sentía bien si no entrenaba.

“Si no entrenaba no podía dormir. Ese tipo de vida me hizo ser el jugador que fui, pero al mismo tiempo me volví prisionero de esa condición” diría Nash.

“Llevo cinco meses sin tirar” son palabras de Nash tras saberse retirado. Porque lo anunció el sábado 21 de marzo pero él lo había decidido el miércoles de esa misma semana. Muchos le dieron por retirado tiempo antes, pero Nash se negaba a tomar la decisión. Hasta que la espalda dijo basta.

Nash no quiso hablar de legado después de retirado. Reniega de la idea de que él haya cambiado este deporte pero la realidad es otra. Él dice que fue Mike D’Antoni el que cambió el juego y que el técnico se merece un título pero la realidad nos dice que no, que fue el base de Santa Clara quien dio sentido al atrevido sistema de D’Antoni.