Sin Klay perdemos todos

Sin Klay perdemos todos

Van a ser dos años sin uno de los mejores jugadores de nuestra generación. Sí, de nuestra generación. Recuerdo cuando comencé a escuchar hablar de los Splash Brothers y de las primeras imágenes de Stephen Curry con unas Nike puestas antes de ser un icono de la NBA y de Under Armour. Sus 54 puntos en el Madison Square Garden los vi con el Pass, en directo. Estaba flipando.

Tenían algo esos dos tiradores que enamoraba, el carisma, esa cara de no haber roto un plato en su vida y, en el caso de Klay, unos fundamentos para la ejecución del tiro que son para ver una y otra vez. Stephen Curry se ha llevado los dos MVP’s y será recordado por delante de Klay siempre y es más caótico aunque igual de brillante pero Klay, como especialista en catch&shoot -y en mil cosas más- es una delicia. Su mecánica de tiro, su manera de mover los pies para ejecutar. De verdad, para verlo y disfrutarlo toda la vida.

En las Finales de 2019 servidor seguía yendo con los Warriors aunque no fue ninguna pena verles caer ante Marc Gasol e Ibaka. Recuerdo que con KD lesionado, en el Game 6 me aferraba al show que comenzó a exhibir Klay Thompson hasta ese puto mate que nos dejó sin él a pesar de volver corriendo. Vi el final de aquel partido la mañana siguiente sabiendo que ahí tenía el cruzado roto -en directo y de madrugada me parecía que salvo milagro eran las tres letras (ACL) como finalmente fue-. Le veía correr y recuerdo que mi padre me preguntó si era ese 11 el que ponía en As que se había roto. Sí, era él. El que volvió corriendo al parquet para meter dos tiros libres en la última imagen de Klay de corto que veremos hasta finales de 2021. Entonces era junio de 2019, casi nada.

A Curry le fueron cayendo los haters según más grande se fue haciendo pero con Klay siempre he tenido dos sensaciones diferentes. Por un lado que no se valora su nivel de ejecutor por haber tenido a alguien superior -Steph y KD- por delante pero, por otro, que Klay cae bien a todo el mundo. Sus compañeros han subrayado en no pocas ocasiones su peculiar sentido del humor y yo, personalmente, quiero mucho a Klay Thompson. Porque mola mucho.