Señor Bird, recoja a McMillan y váyase

He de reconocer que el verano de los Indiana Pacers me acabó ilusionando a pesar de que debí de ser de los pocos que no veía con buenos ojos la llegada de Jeff Teague. Tras años viendo a los Indiana Pacers desarrollé un sexto sentido que pocos entienden sobre la figura de George Hill.

El base no era solo el guard de los Pacers, el guard de Indianápolis era algo más. Esos intangibles del 3 me encantaban, no sabría explicarlo pero su camiseta reposa en mi armario como una de las más apreciadas -y no solo por ser de los Hickory Pacers-. Llegó Jeff Teague y Larry Bird enterró el último gramo de dignidad que le quedaba al avisar a su capitán del traspaso dejándole un mensaje en el contestador. George Hill, por cierto, fue una apuesta personal de Bird que estaba empeñado en que ese hombre debía ser el base de los Pacers de Frank Vogel dando por él una primera ronda. El traspaso no era malo aunque para la historia quedará que esa primera ronda fue MVP de las finales, fue Kawhi Leonard.

Su salida dolió como dolió la de Danny Granger o la de Roy Hibbert. David West conectó el ventilador y soltó tanto de todo que el hecho de su salida quedó en segundo plano aunque también dolía. Ese mismo verano se iría Scola para seguir con las marchas de gente molona. Larry seguía trabajando.

Además de Jeff Teague, los Indiana Pacers ficharon a Al Jefferson, Thaddeus Young, Kevin Séraphin, Aaron Brooks y el rookie Niang que ha tenido el papel esperado, casi marginal. Pero el verano parecía positivo. El problema era el hombre puesto al mando del proyecto, que Paul George no quiso jugar de cuatro -ni querrá- y que Indiana completaba un quinteto inicial -Teague, Ellis, George, Young y Turner- en el que los cinco jugadores necesitaban en gran medida el balón. El año pasado, Mahinmi demostró que no necesitaba tenerlo en las manos para ser importante pero claro, había que jugar más rápido, más bonito y más todo. Y puso a Jeff Teague de guard, maravilloso.

Indiana empezó la temporada alternando victorias y derrotas a pesar de tener un calendario favorable y acabó la regular season en el mejor momento con una forzada racha cuando se vieron con el agua al cuello. Entre tanto, la nada. Vinieron a Europa a recibir 140 puntos de los Denver Nuggets que ganarían en el Bankers a finales de marzo cuando los Pacers ya se jugaban el puesto de playoff.

La temporada de los Pacers es la culminación de un fracaso absoluto, el atardecer de Larry Bird como presidente de operaciones y el ocaso de la carrera de Nate McMillan en la NBA. Es imposible que sobrevivan a todo lo sucedido, a un mal año, a tirar la mayor renta de la historia de los playoffs al descanso y, en el caso de Bird, a todos los bandazos que ha dado para, aparentemente, nada.

Indiana pasa en solo tres años de jugar su segunda final del Este consecutiva a caer en primera ronda por segunda temporadas seguida y lo hace, a diferencia del año pasado con Vogel, sin plantar cara. Larry Bird se empeñó en que los del blue collar debían correr a pesar de que habían conseguido grandes cosas con un estilo feo, rácano y todo lo que quieran, pero eficaz. Lo hizo a pesar de que seguía el mismo técnico del estilo antes señalado como obligándole a ello o, más bien, enseñándole la puerta porque antes o después iba a salir.

Cualquier equipo habría ido con George Hill, Paul George, David West y Roy Hibbert hasta la muerte tras la marcha de Lance Stephenson pero los Pacers no. Bird apuntó y disparó a Hibbert ante los medios en la rueda de prensa postemporada de 2015 e hizo que West se fuera sin dejar nada más que un buen recuerdo. Después llegaría el contestadorgate y de Danny Granger  y su traspaso mejor no hablamos. Estaría en decadencia sí, pero también lo estaba Haslem en los Heat y era vital. La química, señor Bird, no se toca. 

Ahora sí, haga las maletas y váyase. Deje el camino abierto y que sea Pritchard quien decida quién manda pero llévese a McMillan con usted porque van a dejar el estado del baloncesto en un proceso lento y doloroso reconstruyendo alrededor de Myles Turner. Y eso no puede ser.

PD: Si fuera por servidor, Nate McMillan no entrenaría en el cuarto partido. Sería cesado antes de salir del Bankers.

PD2: Se avecina un verano tormentoso. Jeff Teague es agente libre y parece que saldrá Paul George, ¿quién va a querer jugar en Indiana?