Nunca en mi equipo, Jimmy Butler

Nunca en mi equipo, Jimmy Butler

Cuando el nombre de Jimmy Butler comenzó a sonar fuerte como uno de los hombres importantes que cambiaría de equipo con el inicio de la temporada repetí no en pocas ocasiones que nunca le querría en mi equipo. Ni siquiera en la aburrida Indiana quiero a Jimmy Butler, un All Star capaz de promediar 24 puntos, 6 rebotes y 5 asistencias en una temporada, un two way player capaz de liderar a un equipo de ambas conferencias. Pero no. Nunca en mi equipo, Jimmy.

Jimmy Butler salió de los Chicago Bulls, el equipo que le eligió en el puesto 30 del draft de 2011, por la puerta de atrás. Su historia, cuando todavía no levantaba la voz para exigir cosas que él cree que merece, era la del chico hecho a sí mismo, la del joven que vivió en casa de un compañero de college y pasó de ser un especialista defensivo a una estrella, un auténtico robo del draft, un acierto de los Chicago Bulls.

El problema fue que aprovechó una de las múltiples lesiones de Derrick Rose para quitarle el hueco. Muchos creyeron que fue el propio Rose el que no aceptó que le hubieran quitado -deportivamente y con sangre, sudor y lágrimas- el puesto de franchise player pero lo cierto es que Jimmy Butler triunfa allá donde va y no puede ser casualidad.

Jimmy Butler se ganó el rol de estrella de los Chicago Bulls, de un equipo donde estaban el MVP más joven de la historia, Pau Gasol, Nikola Mirotic, Mike Dunleavy, Kirk Hinrich o Joakim Noah, un hombre que fue candidato al MVP en sus mejores años. Casi nada. Se hizo fuerte en su rol defensivo, se ganó un nombre secando a LeBron James en su plenitud -bueno, una de ellas- y acabó creciendo hasta convertirse en uno de los mejores two way players de la NBA, ese selecto grupo de jugadores capaces de ganar un partido en ambos lados de la cancha. A su capacidad de sacrificio -“entrena hoy más duro que ayer pero menos que mañana” decían de él-, sumó que Thibodeau vio en él el jugador que siempre había querido, un Luol Deng mejorado.

El 2 de junio de 2015, los Bulls nombraban a Fred Hoiberg como head coach de la franquicia tras caer en las semifinales del Este ante unos Cavaliers sin Kevin Love y a los que ganaban por 2-1. Los Bulls seguían teniendo a Noah, Gasol, Rose y Butler pero tras caer en Brooklyn, Butler alzó la voz diciendo que Hoiberg tenía que entrenar mejor. Tal cual.

“Le recuerdo en verano diciendo que él iba a ser el base y pensaba: “Ey, tenemos a Derrick””, recordaba Noah en la ESPN el pasado curso. El pívot de pasaporte francés tuvo varias episodios con Butler quien demostró muchas cosas en Los Angeles cuando se sacó una foto con su amigo Mark Wahlberg al término del primer cuarto de un duelo contra los Lakers. ¡En pleno partido!

Antes de acabar aquella temporada, Jimmy Butler comenzó a cambiarse en una zona más alejada del vestuario de los Bulls y fue traspasado, finalmente, en 2017. Llegaba a unos Wolves que enviaron a Chicago a la pata más frágil del Big Three que formaron Karl Anthony Towns, Andrew Wiggins y Zach LaVine y allí acabaría también, cosas de la vida, Derrick Rose.

En Minnesota estaba Thibodeau, llegaba Taj Gibson, acabaría aterrizando Rose y con Butler se ganaron el mote de Timberbulls. Y como los Bulls acabaron. En verano de 2018, Butler destrozó la química de los Wolves desde el training camp y debutó con la franquicia en la 18/19 porque casi nadie se atrevía a dar algo por él. Había gritado a compañeros y entrenadores en entrenamientos y el hermano de Andrew Wiggins había celebrado en redes sociales las noticias que hablaban de su salida. Tanta gente no podía estar equivocada.

Lo último ha pasado en enero de 2019 en Philadelphia cuando Woj ha informado de incidentes en el entrenamiento de unos Sixers que son cuartos en el Este y que han perdido, desde el verano, casi todas las voces veteranas de uno de los mejores rosters del pasado mes de abril. Butler pareció caer de pie con dos game winners pero solo era eso, parecer.

Todavía en enero, Butler ha criticado abiertamente y delante de sus compañeros su peso específico en el sistema ofensivo de los Sixers, un equipo que llegó a semis del Este con Ben Simmons, JJ Redick y Joel Embiid. Algunos compañeros tildaron de “irrespetuoso” el comentario de un Butler cuyo futuro a largo plazo parece cada vez más lejos de Philadelphia según fuentes cercanas.

La lió en Chicago, la lió en Minnesota y la acaba de liar en Philadelphia, ¿quién le va a poner un contratazo encima de la mesa? Yo no desde luego. Nunca en mi equipo, Jimmy.