El traspaso de James Harden a los Houston Rockets cortó de raíz uno de los mejores proyectos que la NBA haya visto jamás y también uno de los tríos que podía llegar a dominar la liga durante. Con Durant teniendo un MVP bajo el brazo, sus entonces compañeros lucharán por el galardón este año siendo favoritos pero, ¿qué pensó Harden cuando supo que tenía que hacer las maletas?

Volvamos atrás. Es verano de 2012 y LeBron James acaba de ganar sus primeras finales de la NBA a unos Oklahoma City Thunder imberbes con Kevin Durant, Russell Westbrook, Serge Ibaka y James Harden. Oklahoma llega a sus primeras finales de la NBA y el producto se vende como un choque de estilos entre los que llegan a la cita a base de talonario -LeBron y Bosh llegaron a Florida casi dos años antes- y los que lo hacen a base de una concienzuda reconstrucción que le valen una catarata de -merecidos- elogios a Sam Presti. El resultado es un 4-1 amargo para los Thunder con la sensación de ser más rival de lo que el resultado sugiere y un pensamiento generalizado de “a ver qué pasa el año que viene”.

Lo que pasó fue que Harden no comenzaría la siguiente temporada con los Thunder. Tras ganar el Sixth Man of the Year promediando 16 puntos con 23 años, The Beard es traspasado a los Houston Rockets a cambio de Kevin Martin, Jeremy Lamb y varias rondas del draft -de las que salieron Steven Adams o Álex Abrines- y ahí acabó todo. Es el 27 de octubre de 2012.

A día de hoy, Harden es santo y seña de los Houston Rockets, un equipo hecho para él a su imagen y semejanza donde los triples se caen de las manos. Un run&gun bien ensamblado que, cosas del destino, es más contender que los Thunder a día de hoy pero, ¿qué pensó Harden cuando supo que se iba de OKC?

Lo ha desvelado en una entrevista con la ESPN (de 2016) donde habla de la llamada de Sam Presti que le cambió la vida: “Lo siento. Te queremos pero te hemos traspasado a los Houston Rockets” fueron las palabras del GM de los Thunder que hundieron a Harden.

“Fue una noche muy dura. Me fui a casa. Me tumbé y me puse a llorar, teníamos grandes planes de ganar títulos durante años”, explica, emocionado, James Harden. “Han pasado cuatro años y todavía pienso en ello”, añade.

Lejos de hundirse, en lo deportivo, Harden respondió con 37 y 45 puntos en los dos primeros partidos con los Rockets. A día de hoy, es uno de los grandes favoritos para el MVP.