"Los Knicks molan cantidad"

«Los Knicks molan cantidad»

Una temporada más, los New York Knicks comienzan el curso con sensaciones contradictorias. No lograron engatusar a ningún agente libre y lo que es peor, uno de los mejores y que se fue a los vecinos Nets- KD- dejó claro lo que muchos pensaban: «no mola jugar en los Knicks».

Sin embargo y aunque una franquicia como la neoyorquina debe aspirar a más por ser la marca con mayor valor del mundo, lo cierto es que la agencia libre fue más que buena para un equipo que partía de esa base: ningún agente libre cotizado quería enfundarse sus colores.

Los Knicks eligieron bien en el draft –RJ Barrett– y lograron piezas atractivas en la agencia libre aunque ninguna de ellas esté llamada a ser un pilar fundamental en un equipo que quiera postemporada, las cosas como son. Elfrid Payton, Taj Gibson y Wayne Ellington han demostrado ser piezas atractivas en otros contextos y apuntan a ser interesantes en el esquema pero por encima de ellos está Julius Randle, un hombre con ganas de reivindicarse.

Mal haríamos en sacar muchas conclusiones del segundo partido de la temporada para los Knicks -que además no han ganado ninguno de los dos- pero lo cierto es que su casi remontada en el derby ante de los Nets -llegaron a ir -19 en la segunda mitad- habla mucho y muy bien de sus ganas y de su competitividad, algo que no ha destacado en los últimos años en la Gran Manzana. Los Knicks perdieron el partido por cosas que podríamos denominar como cosas de los Knicks pero la sensación -aún en octubre- es que Joey, Chandler y Ross podrían estar más o menos esperanzados.

No es que los Knicks molen cantidad pero después de la salida de Kristaps Porzingis y la pinta que tenía la plantilla en abril, se inicia una nueva era en el Madison y los Knicks, si le dan tiempo al equipo, tienen buena pinta. Tendrán que renovar a Alonzo Trier, a ver qué hacen con Bobby Portis y su team option y Marcus Morris solo firmó un año pero los Knicks van, por fin, en el buen camino.