Turner en el partido que los Pacers ganaron en el TD Garden
Turner en el partido que los Pacers ganaron en el TD Garden

Los Pacers se vuelven mundanos. Es la idea que ronda por muchas mentes de la NBA y es que desde que traspasaron a Danny Granger su otrora estrella, los de Indianápolis suman tantas derrotas como victorias.

No sería grave si los partidos perdidos se hubieran ganado y los ganado perdidos y es que los cuatro partidos se ganaron frente a Lakers, Utah, Boston y Milwaukee o lo que es lo mismo, cuatro de los diez peores equipos de la NBA. Posteriormente y de manera consecutiva, los de Frank Vogel han caído frente a Golden State en el Bankers y visitando a Dallas ayer, Houston y Charlotte. Tanto frente a Houston como frente a Charlotte, además, fueron derrotas abultadas, esas derrotas que a principio de curso no podíamos ni imaginar que ellos sufrirían.

Toda esta depresión baloncestística tiene un nombre: Evan Turner. Desde que debutó contra los Lakers se les ganó a los angelinos, a los Jazz, los Celtics (de milagro) y los Bucks. Se ganó a los Jazz por tres puntos en el Bankers y a los  Bucks, también en casa, por tan solo cinco puntos. 

Resultados pobres para un equipo que muchos hemos señalado como principal candidato al anillo por delante de los Miami Heat y una mala racha que preocupa mucho. Preocupa porque si algo ha sido virtud en Indiana estos tres últimos años eso es la regularidad. Regularidad que ha encontrado, para mal, desde el traspaso de un hombre emblemático -más allá del rendimiento llevaba ocho años en Indiana- a cambio de dos jugadores que venían de un equipo que ya tankeaba con ellos.

Evan Turner es todo un número 2 del draft pero su sitio en el equipo es una incógnita. En Boston sentó en los minutos finales, con el partido en juego, a George Hill que no está teniendo un buen año pero que, como base, es infinitamente mejor que él. Tres mandarinas de Turner después, apareció Paul George para ganar de milagro un partido que debió costar bastante menos.

Y es que Turner comenzó bien pero su nivel ha ido cayendo en picado. Ayer en Dallas firmó un pobre 1/3 en tiros de campo en 24 minutos de juego. En la derrota por 26 puntos en Houston acabó con 2/3 en tiros, en la sufrida en Charlotte (22 abajo frente los Bobcats), lideró al equipo con 9/12 en tiros pero unos días antes, en la derrota en casa frente a los Warriors acabó con un 0/5 en tiros y un -14 con él en pista para los Indiana Pacers.

Claro que este bajón no puede dejar de tocar de cerca a Paul George. Comenzó el año opositando al MVP y a día de hoy eso suena a historia de otro año esa oposición. Sus números han caído bastante por debajo del 40% en tiros de campo y solo él sabrá qué le pasa. 8/23 frente a los Warriors y un 0/9 con -38 frente a los Bobcats son síntomas más que alarmantes. 

Cuando se marchó Granger muchos hablaron de que Bird había vuelto a romper el mercado a favor de los Pacers, pero el hecho es que Granger a pesar de sus malos números de este año, aportaba equilibrio y supo llevar su rol después de haber sido la estrella durante años.