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Draftear a Olowokandi antes que Vince Carter, Paul Pierce, Dirk Nowitzki, Jason Williams o Antawn Jamison en 1999 fue un capítulo más y la lesión de Chris Paul ante los Thunder ha reabierto la herida: la maldición de los Clippers sigue ahí.

La historia de amor-odio de los angelinos con el draft viene de lejos. En 1973 drafteraon a Ernie DiGregorio que solo disputaría cinco temporadas en la NBA, cuatro de ellas en los Clippers, Buffalo Braves en aquella época.

Doce años después y otra vez con el tercer pick eligieron a Benoit Benjamin por delante de Mullin, Schrempf, Oakley, Dumars o Karl Malone. Una más. El pick de Benjamin llegó vía Celtics y a cambio de Bill Walton que, como manda la tradición, no tuvo su mejor época en los Clippers al llegar claramente lesionado.

En 1977 y todavía en Buffalo, cambiaron a Tiny Archibald por por George Johnson en verano. Semanas después, Archibald se rompía el Tendón de Aquiles y los Braves acabaron con 27-55 de balance. El draft del 88 también les dio un número 1. Fue a parar a Danny Manning que sería Mejor Sexto Hombre en los Suns muchos años después pero que disputó solo 26 partidos en su año rookie por una grave lesión de rodilla.

Peor fue lo que pasó en 1999 cuando con el primer pick seleccionaron a Michael Olowokandi que tuvo su mejor año en los Clippers en su última campaña en el lado oscuro de Hollywood. Promedió 12 puntos y 9 rebotes antes de marcharse a Minnesota y a Boston y cerrar ahí su etapa en la NBA. ¿Quién vino detrás? Pues Vince Carter, el hoy jugador de los Clippers Paul Pierce y Dirk Nowitzki además de dos excompañeros de Pau Gasol, Jason Williams (Memphis) y Antawn Jamison (LA Lakers).

Con el nuevo siglo, otro pick alto del draft llegó a los Clippers. El verano de 2001 pasaría a la historia como el verano que Michael Jordan eligió a Kwame Brown como número uno del draft por delante de Pau Gasol pero los Clippers también pasaron del que sería Rookie Of The Year. Con el segundo pick, Atlanta eligió a Pau con el tres, los Clippers eligieron a Tyson Chandler y lo enviaron a los Bulls a cambio de Elton Brand.

Chris Kaman fue su pick en el histórico draft de 2003 y un año después, con el cuarto eligieron a Shaun Livingston. El draft que encumbró a Howard no dejó muchos nombres brillantes por detrás de Livingston y se puede decir sin miedo a equivocarse que fue una buena elección. Un base alto, talentoso y…frágil. Se perdió una temporada entera tras una durísima lesión de rodilla que pudo haberle costado la pierna y cambió de rol para ser importante en otro tipo de equipos y el anillo le llegó en 2014 con los Golden State Warriors. Su historia, por cierto, tiene que ser leída. 

Los Clippers deambularon por los suburbios del Oeste hasta que les cayó otro número del draft. Eligieron a Blake Griffin, una gran elección. No contábamos con la maldición, claro. Blake se tiraría todo su primer año lesionado y volvería a un gran nivel demostrando que, al menos, sí fue una buena elección como primer pick.

Un año después de debutar en la NBA Blake recibía una gran noticia:  Chris Paul llegaba a los Clippers y la maldición parecía tener los días contados. Pero no. En su primer año juntos, ganaron 40 de los 66 partidos de la temporada del lockout a las órdenes de Vinny del Negro pero les tocó una bestia, los Spurs. Les endosaron un 0-4 en el que todos los partidos los ganaron claramente los de El Álamo salvo el cuarto (102-99). En 2013 los playoffs fueron aún más desesperantes para ellos.

Llegaron con un récord de 56-26 como cuartos del Oeste y les tocó el duelo más parejo, contra el quinto. Memphis perdió el primer partido y también el segundo. Pero ganó cuatro seguidos y avanzó ronda hasta meterse en las finales del Oeste,algo que los Clippers nunca han conseguido hasta ahora. Esa derrota, claro está, le costó el puesto a Vinny del Negro, llegaba Doc Rivers.

Con el ex de los Celtics estrenaron título de división -contra Lakers, Kings, Warriors y Suns- y mejoraron por un partido a Del Negro, 57-25. Quedaron terceros y los Warriors de Jackson les llevaron hasta el séptimo partido en una primera ronda histórica. Avanzaron a segunda ronda y le quitaron el factor cancha a los Thunder a la primera de cambio pero se fueron a casa con un 2-4 en contra. Eran los playoffs de la 2013-2014, las que ganaron los Spurs por aplastamiento ante los Heat.

Un año después todo había cambiado en los Spurs. La plaga de lesiones les metió séptimos del Oeste al perder el último partido en New Orleans -los Pelicans fueron octavos- y les tocaron los Clippers. Jugaron una de las mejores series de la historia de los playoffs ante los Spurs. Se fueron 1-1 de Los Angeles y perdieron de 27 el tercero lo que invitaba a pensar que los campeones pasarían ronda en seis partidos tras jugarse el quinto en el Staples.

Ganarían los Clippers el cuarto (AT&T), los Spurs el quinto (Staples) y ante la posible eliminación aparecieron los Clipeprs de verdad -en el AT&T- y forzaron -y ganaron- el séptimo. Se habían cargado a los campeones.

Por si eso no fuera suficiente, los Rockets parecían no ser rival para ellos en las semifinales. Llegaron sin ventaja de campo y ganaron el primero por 16 en Texas. Ganaron tercero y cuarto en casa con ventajas superiores a los 20 puntos y en el sexto…ay, el sexto.

Houston hizo los deberes en casa y forzó el sexto. El Staples fue el escenario de la maldición. Ganaban de 13 tras tres cuartos y pasó lo peor que podía pasar: Houston endosó un 40-15 a los Clippers de la mano de Josh Smith -posteriormente fichado por los Clippers y cortado- y Houston igualó a tres. Del 68-86 a falta de tres minutos del final del tercer cuarto a la historia.

A falta de siete minutos largos y tras un 2+1 de Rivers, los Clippers vencían por 88-100. Acabaron perdiendo por 119-107 ante unos Rockets que jugaban con Brewer, Josh Smith, Jason Terry, Trevor Ariza y Dwight Howard o lo que es lo mismo, sin James Harden, segundo en el MVP aquella temporada. Cayeron en el séptimo, claro.

El año pasado, los Clippers ficharon banquillo y acabaron cuartos con 53 victorias a pesar de las lesiones de Chris Paul y Blake Griffin. El base se perdió ocho partidos de Regular Season y Blake protagonizó el incidente con el auxiliar del equipo que le lesionó gravemente la mano. En playoffs y antes de saber si podrían ser rival para los Warriors del 73-9, Curry cayó lesionado. Alguna que otra línea de tinta corrió sobre si podrían competir los campeones -con un Curry tocado- ante unos Clippers en plenitud.

Ganaron los dos primeros partidos a Portland por 20 y 21 y cayeron en el Moda por ocho. En el tercer choque, de nuevo la fatalidad. Chris Paul trató de robar un balón a Gerald Henderson y al apoyar la mano en la espalda del jugador se lesionó la muñeca: no volvería a jugar en más de un mes, adiós a la temporada.

Portland igualó la serie y después se supo que Blake Griffin también decía adiós a la temporada. Con esa tesitura, Portland pasó del 2-0 al 2-4 en seis partidos y se plantó en una eliminatoria por estar en las finales del Oeste ante los Warriors que jugaron sin Curry durante tres partidos y tuvieron que tirar del MVP para ganar el cuarto en la prórroga.

Y ahora volvemos a lo mismo. Blake Griffin se encuentra a punto de regresar de su enésima lesión y ha caído -para casi dos meses- Chris Paul. A los Clippers les salva que el regreso de Blake está cerca y que cuenta con un colchón importante con respecto a Memphis y Thunder pero si sigue con mala suerte -a ver quién se atreve a asegurar que no pasará nada raro- podrían verse séptimos del Oeste cuando vuelva Paul.

Son cuartos con los Jazz a dos partidos y el factor cancha entre Salt Lake City y el Staples podrían ser de extrema importancia si acaba dándose ese choque en la postemporada.