Los Angeles, casi 20 años después

Los más jóvenes probablemente no lo recordarán pero hace más de tres lustros, Los Angeles preparó otra superproducción cinematográfica para volver a dominar la NBA. Fue el lado dorado y púrpura el que juntó a Shaquille O’Neal y Kobe Bryant con Karl Malone y Gary Payton, dos futuros Hall of Fame que tocaron la gloria con sus dedos pero se dieron de frente contra los Bulls de Michael Jordan. Hartos de caer, decidieron optar por la vía rápida y resultó no ser la mejor.

Aquellos Lakers se encontraron, como Jordan en sus primeros años, con los Detroit Pistons en una de las mayores sorpresas de la historia de las Finales de la NBA y cayeron con estrépito. Claro que aquel fracaso fue mínimo comparado con el que protagonizaron de nuevo con Kobe Bryant, en 2013.

La Mamba ya sumaba cinco anillos, Pau Gasol tenía dos, Ron Artest uno y hasta LA llegaron Dwight Howard -víctima de Pau en su primer anillo- y Steve Nash, dos veces MVP y elegido en el draft del propio Kobe. Aquella película sí que terminó en desastre por las constantes lesiones del base canadiense, el peculiar espíritu de Howard y la terrible lesión de un Kobe Bryant con su beast mode activado para meter en playoffs a los suyos. Sí, sufrieron para meterse en PO.

Hace poco más de un año Kawhi Leonard y Paul George aterrizaron en el otro lado de Los Angeles, el lado maldito. Los Clippers empezaban después de un año de transición una nueva temporada con dos de los mejores two way players de la NBA y el MVP de las últimas finales como estrella absoluta del proyecto. Kawhi Leonard volvía al oeste y Paul George aterrizaba, por fin, en Los Angeles. Después de la matraca que dio en Indiana para marcharse a sus Lakers, Trece completó la traición pidiendo el traspaso desde Oklahoma hasta los Clippers. Y el destino le ha jugado una mala pasada.

Antes del Game 7 de anoche, los Clippers habían perdido los siete partidos en los que se jugaba un pase a Finales de Conferencia de su historia. Ahora ya son ocho. Denver ganó su séptimo win or go home consecutivo y ha levantado dos veces un 3-1…en la burbuja. Después de ir dos partidos por detrás ante Utah y con el quinto duelo cuesta arriba, apareció Jamal Murray y les metió en la eliminatoria.

El canadiense se ha echado la franquicia a sus espaldas y con Jokic ha formado una dupla imparable en los últimos tres partidos. Mientras Denver funcionaba de forma coral con las dos estrellas, Gary Harris, Paul Millsap, Torey Craig y demás, los Clippers vivían de la inspiración de Kawhi Leonard mientras Paul George naufragaba. Fallaba, fallaba…y volvía a fallar. Ha completado sus peores playoffs desde 2013 cuando, por fin y a pesar de su pobre rendimiento, ha logrado pasar de primera ronda, algo que no hacía desde ese mismo año con los Pacers.

Siete años de fracasos en primera ronda después -y una ausencia el año de su grave lesión- Paul George suma un nuevo capítulo a su carrera. Tiene 30 años y con 23 parecía llamado a comerse el mundo…y no se comió nada.

Contra Denver tuvo un buen partido -32 puntos y 67% en TC- pero después naufragó hasta los 10 puntos y 4/16 que firmó en el Game 7 incluyendo un triple lateral lanzado al canto del tablero. La historia se repite en Los Angeles y demuestra que el camino más rápido no es el mejor y que no hay una fórmula mágica para llegar a las finales.

LeBron lo consiguió en Miami con un plantel repleto de estrellas e hizo lo mismo con Cleveland con Wade y Bosh y Love e Irving a su lado en rosters repletos de veteranos y tiradores. Parece que no era tan fácil al fin y al cabo.

Kevin Durant también tomó el camino fácil al irse a los Warriors y tres finales y dos anillos después no podemos decir que se equivocara. ¿Era fácil con Klay y Steph? Lo consiguieron. Y punto.

Los Clippers cayeron ayer con Kawhi Leonard, Paul George, Lou Williams, Montrezl Harrell, Pat Beverley, Ivica Zubac, JaMychal Green, Landry Shamet y hasta Reggie Jackson. Casi nada. Sufrieron contra los Mavericks de Doncic y fallaron con estrépito contra los Denver Nuggets: menos talento y más talante.