Para esto llegó Durant: los Warriors, campeones de la NBA

El pasado 4 de julio Kevin Durant decidió pasar la línea, irse al otro lado y cambiar los Thunder por los Warriors. Arreciaron críticas, se quemaron camisetas suyas y ‘traidor’ pudo ser la palabra más escuchada al referirse al 35 de OKC. Un año después, el tiempo le ha dado la razón ya que no solo es hoy campeón de la NBA, lo es como MVP. Porque los Golden State Warriors de los últimos tres años consiguieron que algunos dudaran de que después de LeBron, estaba él.

Kevin Durant volvió a ser decisivo en el quinto y definitivo partido de las finales de la NBA. Los Warriors son campeones de liga por segunda vez en tres años y amenazan con instaurar una dinastía que tiene pocas posibilidades de ser derrotada si mantiene lo mínimo, la salud. Los Cavaliers llegaron paseándose por el Este a las finales de la NBA y no han podido forzar un sexto partido tras necesitar una actuación histórica de LeBron James y Kyrie Irving para ganar un único partido.

Golden State te aprieta, te machaca, te hunde y solo te queda aplaudir. Porque ni siquiera un gran partido de Tristan Thompson pudo poner en duda el título en el tramo final. El pívot canadiense demostró que es vital en los Cavaliers y acabó el Game 5 con 15 puntos y 8 rebotes castigando el small ball del quinteto de la muerte. Cleveland se llevó las dos primeras batallas que habían decidido los cuatro primeros partidos: el salto inicial y el primer cuarto.

Thompson se hizo con el primero y LeBron, con el cuarto. Stephen Curry anotó 12 puntos en el primer parcial pero los villanos estaban en el Oracle. Vestidos como en el Game 5 del año pasado y con intención de repetir aquella legendaria noche -acabaron ambos con 41 puntos- Kyrie Irving y LeBron James anotaron 12 cada en el primer acto para llevarse por 37 a 33. La defensa de los Warriors hizo que aparecieran algunos fantasmas pero tuvieron que ser los secundarios los que los enterraran. Un parcial de +17 con David West en pista en el segundo cuarto, un 27-4 en 7′ del mismo amenazó con romper el partido antes de tiempo pero otro secundario, JR Smith, estaba ahí para dejar su sello. Cuando peor estaban los suyos, el 5 de los Cavaliers anotó dos triples para un inmaculado 5/5 al descanso y un -11. Había vida a pesar de los 41 puntos de Curry + Durant. LeBron solo había descanso un minuto.

El tercer cuarto avivó la llama y despertó al fantasma. Cleveland llegó a ir 14 abajo pero un 26-16 de parcial le metió de lleno en el partido. Ya al término del tercero (98-93) se habían anotado más puntos que en el Game 7 al final del mismo. Lue exprimió a LeBron (12:00 en pista) para recortar la pista pero los 10 puntos de Kyrie Irving fueron insuficientes: el base de origen australiano acabó con fuertes dolores en la espalda que hicieron crecer los minutos de Deron Williams en pista.

A pesar de lo apretado del marcador y de los 41 puntos que acabaría haciendo LeBron, el último cuarto fue cómodo para los ya campeones. Tuvieron un momento de duda al principio cuando los Cavaliers se pusieron a una posesión pero tuvo que aparecer el mejor jugador de las finales, Kevin Durant, para decir aquí estoy yo. Golden State no solo se llevó el anillo, lo hizo gustándose y demostrando que ese estilo tan alegre y visual vale para sellar títulos.