LINSANITY, EL FENÓMENO

De origen taiwanés y con estudios en Harvard, Jeremy Lin no ha encontrado en estos dos matices ningún impedimento para triunfar en la NBA. Porque le costó, pero lo consiguió. Tampoco fue un impedimento no ser seleccionado en el Draft del año 2010. 

A pesar de no conseguir colarse entre los sesenta elegidos aquella noche en Nueva York, Jeremy Lin encontró acomodo con un contrato no garantizado en los Golden State Warriors, es decir, empezó su aventura NBA en casa, en California.

Primera parada: Palo Alto 

Jeremy Lin creció en el seno de una familia cristiana en Palo Alto, en la Bahía de San Francisco después de que sus padres llegaran a principios de la década de 1970 de su Taiwan natal lo que le valió a Lin para tener la doble nacionalidad. Segundo de tres hermanos, la historia de Jeremy Lin con el baloncesto empezó en el Instituto de Palo Alto a los 17 años. 

A pesar de jugar en un instituto pequeño como el de Palo Alto, Jeremy Lin y su equipo llegaron a ganar a equipos nacionales y él fue nombrado como uno de los cinco integrantes del quinteto ideal al final de año en la División II del Norte de California.

Nerd

A pesar de haber sido un jugador que había destacado en California, ninguna universidad quiso becar a Jeremy Lin. Paradójicamente ni Stanford ni UCLA quisieron contar con el jugador de origen taiwanés a quien no le faltaron ofertas de la Universidad de Harvard y de la de Brown, dos universidades más prestigiosas en el ámbito académico que en el deportivo.

Tras varias ofertas, Lin acabó entrando en la Universidad de Harvard apoyándose en las buenas notas que él siempre había sacado dado que sus padres le dejaron claro desde pequeño que los estudios debían estar por delante.

Jugó en la Ivy League y a pesar de no despuntar en su primer año, Lin sí lo hizo en el segundo firmando 12,6 puntos por partido y destacando la fuerza con la que entraba a canasta. Su tercer año fue el que consagró a Lin como jugador de la Ivy League. Al término del mismo, el base estaba en el top ten de puntos, rebotes, asistencias, tapones y porcentaje de tiros de campo con 17 puntos, 5 asistencias y 4 rebotes entre otros aspectos estadísticos. 

La noche del draft

lingswEs la noche que cualquier jugador universitario sueña con vivir desde que empieza a jugar a baloncesto pero para Jeremy Lin fue un tormento. 

David Stern no anunció su nombre entre los sesenta seleccionados lo que le dejaban fuera de las franquicias en el primer corte. No era una sorpresa ya que destacar en la Ivy League no solía ni suele llevar consigo un pase a la NBA.

Los Dallas Mavericks fueron los primeros de la NBA en confiar en él introducirle en el roster de la Summer League de Las Vegas en la que las franquicias foguean a novatos y jugadores de rotación durante unas semanas. Suele ser el primer lugar en el que destacan los recientes primeros números del draft y por eso John Wall era la mayor atracción en Nevada. El base de los Washington Wizards fue elegido con el número uno del draft de 2010 y todos los focos estaban puestos sobre él.

A pesar de ello, en Dallas hubo un jugador que le ganó el duelo. Fue Jeremy Lin. Wall acabó el partido con un paupérrimo 20% en tiros de campo por lo que sus 21 puntos pasaron inadvertidos ante los 13 con un 50% del base de la Universidad de Harvard.

Los propios Mavericks más Lakers y Warriors le ofrecieron a Lin un contrato pero fueron los últimos los que se llevaron el gato al agua. La historia comenzaría en casa.

A pesar de tener ofertas más interesantes en lo económico, Lin apostó por los Warrrios, su equipo desde que era pequeño y firmó por el equipo de San Francisco por un año más otro de opción para el equipo. Además de firmar por los Warriors, Lin firmó tres años con Nike.

Lin se convirtió en el primer americano de origen asiático que llegaba a la NBA y los Warriors supieron sacar partido de la gran colonia asiática de San Francisco que celebraba la llegada al equipo del jugador de Harvard. A pesar de ser un jugador no drafteado, los Warriors organizaron una rueda de prensa para presentar a su nuevo base, algo poco habitual en la NBA para un jugador cuyo rol no iba a ser determinante.

El foco estaba puesto de manera sobresaliente sobre él y el propio Lin admitió sentirse más cómodo jugando como visitante ya que agradecía no tener que demostrar su valía en cada acción.

La estrella de los Warriors, con el que compartía posición, Stephen Curry se pronunció sobre el hecho afirmando que efectivamente Lin jugaba mejor de visitante que de local, que podía hacer más cosas jugando fuera del Oracle Arena.

Si la cruz eran los Warriors, para Lin la cara eran los Reno Bighorns, el equipo afiliado a los Golden State Warriors y en los que Lin se sentía libre de fallar y liderar el proyecto y con los que promedió 21 puntos siendo, además, elegido en el mejor quinteto de la NBDL en la exhibición de la liga 

Sacramento+Kings+v+New+York+Knicks+0i5GS5f2Q-jlTras una temporada en la NBA, Lin cerró su año de rookie con solo 29 partidos en los Warriors promediando solo 2,6 puntos por partido. La temporada 2011-12 estuvo marcada por el cierre patronal que dejó la temporada en media y para Lin, fue el camino al estrellato. 

Aprovechó dicho lockout para recuperar al cien por cien su rodilla de una lesión del tendón rotuliano. A pesar de haber mejorado sus prestaciones físicas de manera notable, los Warriors prescindieron de Lin con la llegada del nuevo técnico, Marc Jackson. 

La última semana de la pretemporada, Lin fue contratado por los Houston Rockets pero fue cortado por los tejanos antes de comenzar la Regular Season el día de Navidad. Iman Shumpert tuvo la clave del camino al estrellato de Jeremy Lin. El 21 de los Knicks cayó lesionado lo que hizo que los neoyorquinos firmaran a Jeremy Lin como tercer base del roster de Mike D’Antoni.

Sofá, twitter y los Nets

El camino de Jeremy Lin al estrellato está marcado por dos elementos nada habituales para una estrella de la NBA como son un sofá y un jefe de seguridad.

El hermano mayor de Jeremy Lin vivía en Nueva York y Lin aprovechó la ocasión para dormir en su casa mientras duraba su contrato no garantizado con los New York Knicks pero una noche, de repente, se vio durmiendo en el sofá de Landry Fields por una fiesta en casa.

El otro elemento es su cuenta de Twitter (JLin7). En ella, Lin colgó un tuit inolvidable en el que contaba cómo el jefe de seguridad del Madison Square Garden le preguntaba quién era cada vez que acudía a un partido de los Knicks.

Igual que en su época como jugador de los Warriors, también con los Knicks Lin dio con sus huesos en la Development League, la D-League, donde fue asignado a los Erin BayHawks. Su último partido como jugador de la NBDL acabó con un triple doble por lo que Lin volvió a los Knicks a pesar de creer que no le renovarían un contrato que acababa una semana después.

Si Iman Shumpert tuvo la llave para que Lin tuviera sitio en el roster, Baron Davis tuvo el candado y estuvo a punto de acabar con la carrera del base californiano. Ante la lesión de Davis -se destrozó la rodilla y no ha vuelto a jugar en la NBA desde entonces- los Knicks pensaron cortar a Lin para firmar un base de garantías pero la irrupción del propio Lin les quitó la idea de ello.

El 17 de los Knicks lideró la mejor etapa de Nueva York aquel año. Tras destacar frente a Boston explotó frente a los Nets de Deron Wiliams. Frente a un base All Star, Lin acabó el choque con 25 puntos, 7 asistencias y 5 rebotes estableciendo tres máximas en esos apartados estadísticos.

Aquella fue su primera gran noche pero es imposible no citar un Friday Night Show frente a Los Angeles Lakers. Kobe Bryant había dicho que no le había visto jugar y aquella noche, un Lin motivado destrozó a los angelinos con 34 puntos.

Su espectacular irrupción le valió ser nombrado como Jugador de la Semana de la Conferencia Este con 27 puntos de media, casi nada. El Air Canada Centre fue testigo mudo de su primer buzzer beater al anotar un triple sobre la bocina y por encima de José Manuel Calderón para ganar por tres puntos.

Lin se convirtió en el primer jugador en anotar por lo menos 20 puntos y repartir 7 asistencias en sus cinco primeras apariciones en el quinteto titular. David Stern vio un filón en el asiático. Un jugador que levantaba pasiones allí por donde iba y que acercaba a la gran comunidad asiática a la NBA y por ello buscó la forma de que Lin jugara el All Star.

La oportunidad le llegó a Lin en febrero de ese mismo año tras liderar a los Knicks a un magnífico balance de 9-3 en sus doce primeros partidos como titular del equipo de Mike D’Antoni. 22,7 puntos y 8,7 asistencias eran los números de Lin desde su explosión como jugador de New York.

Tras liderar a los Knicks al playoff, Lin cayó lesionado y se perdió la serie que enfrentó a los Knicks frente a unos Heat que ganarían el anillo aquel verano y que arrasaron a los Knicks 4-1 a pesar del espectacular rendimiento de Carmelo Anthony.

De nuevo Houston 

Tras su exhibición el año del lockout, Jeremy Lin era agente libre en el verano de 2012 y se disponía a 6858456firmar un gran contrato. Fueron los Houston Rockets, los mismos que le habían cortado sin siquiera debutar los que le pusieron ocho millones de dólares sobre la mesa para llevárselo al Toyota Center. Allí, Jeremy Lin estaba llamado a liderar a la franquicia tejana junto a Omer Asik hasta que llegó James Harden primero y Dwight Howard después y Lin cayó a sexto hombre y finalmente fue traspasado a los Lakers durante el siguiente verano.

Durante su estancia en Houston, Lin promedió 13,4 y 12,5 puntos por partido en la Regular Season y 4 y 11,3 en los respectivos playoffs de las dos temporadas en Texas.

Fue duramente criticado durante los playoffs de su segunda temporada en los Rockets por presentar una carta de tiro lejos del rendimiento que Houston esperaba de su base titular y perdió relevancia en la rotación.

De LA a la Buzz City

El paso por Los Angeles Lakers no será recordado por nada en especial. Jeremy Lin no consiguió relanzar su carrera en Hollywood pero se mantuvo sólido. Lejos de los focos de la era de los Knicks, Lin siguió anotando 11 puntos con buenos porcentajes y repartiendo 4,6 asistencias en unos Lakers que brillaban por todo menos por la excelencia. Tuvo una gran noche en Philadelphia con 29 puntos y sobrepasó la barrera de la veintena en seis ocasiones pero los Lakers le dejaron marchar en el verano de 2015 ante la llegada de D’Angelo Russell. El destino no pudo depararle un lugar mejor: Charlotte.

Y es que en Charlotte Lin sí se reencontró. No mejoró en exceso sus números -11,7 puntos/noche- pero ha sido candidato a Mejor Sexto Hombre por méritos propios y ha sido el líder de la segunda unidad de la franquicia de Charlotte. Lin ha recuperado la sonrisa y algo de caché para convertirse este verano en una auténtica ganga para los Nets. Jugará en Brooklyn tres años por 36 millones, un chollo para los tiempos que corren.

¿Y qué hay en Brooklyn para esperar a Linsanity? Pues nada más y nada menos que Kenny Atkinson, asistente de D’Antoni y uno de los principales culpables de que Jeremy Lin evolucionara en Linsanity o que ‘The Amasian’ nos dejara a todos con la boca abierta.