LeBron James y Emanuel Duncan: una historia de la NBA

Emanuel Duncan LeBron James

Muchas veces simplificamos a las estrellas que vemos por la tele, es cierto. Creemos que LeBron James es arrogante porque en la pista ha dado síntomas de serlo como antes los dieron otras estrellas de su nivel, pero olvidamos su lado humano. Gracias a los medios americanos no perdemos pista de lo que sucede en la NBA y la historia que viene a continuación es una historia que, al menos a mí, me llega y me hace respetar más aún la figura de un chico de Akron llamado LeBron Raymone James.

La historia nace en Indiana donde el periodista del Indy Star, Gregg Doyel, contactó con el técnico del equipo de fútbol americano del Lawrence Central.

Ni siquiera sabía el nombre del chico, pero sabía que había una historia que contar.

Llamé al técnico, un chico joven llamado Jed Ricman. Tenía muchas historias que contar de su roster relacionadas con el fútbol y también con los logros académicos pero le pedí la historia más especial. La más delicada también. Así empezó mi conversación telefónica con Jed Richman:

“Te llamo por un chico de tu equipo. No sé el nombre pero tiene una historia y, bueno no sé cómo decirlo exactamente pero…”

“Su nombre es Emanuel Duncan”, me dijo Richman.

Cuéntame sobre Emanuel“, le dije.

La enfermedad de Emanuel Duncan es terminal. Y le tiene en una silla de ruedas. Los adolescentes con la distrofia muscular de Duchenne ni siquiera llegan a cumplir los 20 y Emanuel Duncan tiene 19 años. No sabe cuánto tiempo le queda pero ni siquiera se plantea la pregunta. Su entrenador espera que se gradúe la próxima primavera. Su madre espera que pueda tachar la última acción de las cosas que le quedan por hacer pero no sabe qué es y se pone en contacto conmigo.

Emanuel no está esperando para una locura. Está planeando su futuro porque es el tipo de chico que es. Hay casos de enfermos de Distrofia Muscular de Duchenne que llegan a vivir 30 o 40 años y Emanuel está pensando en ser entrenador de fútbol que es lo que es ahora mismo. Es entrenador en el Lawrence Central, un entrenador-estudiante aunque es más que eso.

“Si está animado, estamos animados”, dice su compañero Nash Griffin: “Es la moral del equipo”.

Él piensa más allá, en su carrera. Puede entrenar. Puede trabajar para un equipo de la NASCAR o de la Indy Car. Igual hasta puede conducir el coche. No os atreváis a meter a Emanuel en ningún saco porque se revolucionará y se irá con su silla de ruedas conduciendo a 6 millas por hora. “Así es como te conocí”, le decía el entrenador Richman cuando llegué. “Ibas tan rápido por el hall que me tuve que apartar de tu camino”.

The Bucket’s list

Emanuel acudió al campus de la ESPN en Bristol, Connecticut, gracias a la Make-A-Wish Foundation (Fundación Pide Un Deseo) y habló con Stephen A. Smith. Allí encontré su lista, “¿Qué quiere?”, dije.

Foto de @GreggDoyelStar
Foto de @GreggDoyelStar

“Mi deseo es conocer a LeBron”, me dijo. “Es la cosa que quiero hacer. Conocer a LeBron James. Es mi modelo a seguir. Me inspira en todo lo que hago. En ser una buena persona, poner a la gente por delante, vivir la vida y hacer lo que te hace feliz. Si conozco a LeBron James, haré el día. No pediré nada más”.

Ahí empezó la historia y el último capítulo deja a Emanuel como actor secundario. Duncan y Doyel se mantienen por contacto regularmente. El periodista prometió al joven que intentaría que conociera a LeBron James este año. “A ver si cuando vengan al Bankers hay suerte”, le dijo. “Vienen el 1 de febrero”, le contestó Duncan.

El último capítulo hasta ese 1 de febrero en el que los Cavaliers visitarán a los Pacers está centrado en la estrella de Akron. En la carta que ha enviado a Emanuel Duncan junto a una camiseta suya, una pulsera de las que luce en todos los partidos con el slogan ‘I Promise’ (Yo prometo), unos auriculares de la marca que patrocina LeBron y unas zapatillas.

“No te lo vas a creer”, escribió Duncan a Doyel. ¿Qué pasa? le contestó el periodista. “LeBron me ha enviado un paquete”. 

Historia original en el Indy Star (en inglés)