Gustará más o menos pero está claro que el jugador de Akron (Ohio) es uno de los mejores jugadores de la historia de la NBA y por ende del baloncesto mundial.

Este año, Lebron ha sido más superhéroe que nunca. No por sus números (27,1 puntos con casi un 60% en tiros de campo) que también, más bien porque ha estado solo, más solo que nunca.

Durante el game 5, por twitter viró una imagen que comparaba las prestaciones de los Heat durante esta postemporada comparándolos con los que Lebron tenía a su lado en los Cavaliers en 2007, cuando los propios Spurs le arrebataron el anillo con un claro 4-0.

Aquel año, un Lebron de 24 años se bastó para llevar a los Cavaliers a las finales pero no le sirvió para ganar por eso, por estar muy solo. Detrás de sus 25 puntos, su mayor apoyo fueron los 12 de Big Z Ilgauskas y los 11 de Gooden y Larry Hughues. Ni siquiera pensar que aquellos Cavs fiaban todo a la defensa -como todos los equipos de Brown- valía como excusa: era un superhéroe que luchaba solo mientras sus compañeros hacían como los policías en las películas de Batman, Spiderman o Superman, nada.

Este año, James ha firmado actuaciones sensacionales. Nadie olvidará sus 61 puntos a los Bobcats ni los 25 puntos en un cuarto que anotó en el Quicken Loans de Cleveland pero la realidad es que esas actuaciones no hacían bien a un equipo que veía cómo podían ganar sólo con él.

A pesar de que Chris Bosh ha completado una extraordinaria campaña hasta las finales, la realidad es que el exjugador de los Raptors no ha estado acertado en el momento clave. Estuvo en el Game 2 y ganaron, qué casualidad.

Ni qué decir tiene que Dwayne Wade ha sido un desastre auténtico. La temporada regular de Flash ha quedado reducida a 54 partidos y su actuación en las finales ha sido nefasta. Ha promediado 15 puntos que no parecen malos dígitos pero para una estrella como él sí lo son. Más allá de sus promedios, las sensaciones de Wade no eran, ni de lejos, las óptimas. Pérdidas continuas, faltas de intensidad y, sobre todo, lo errático que estuvo en tiros y penetraciones. A pesar de todo esto, fue el segundo máximo anotador de los Heat.

Mientras los cinco titulares de San Antonio promediaron 66,6 puntos por partido, el quinteto de Miami promedió cinco puntos más para irse hasta los 71,6 a pesar de la nefasta actuación de un Mario Chalmers que no seguirá en los Heat porque, obviamente, no da el nivel de un base para un equipo campeón. La grandeza del Big Three ha tapado durante mucho tiempo, quizás demasiado, que Coach Spo no tenía un point guard que estuviera entre los veinte mejores de su posición en la liga.

Mientras el banquillo de las espuelas de Popovych se iba hasta los 39 puntos por partidos, los de Spoelstra se quedaron en 20 contando los 9,0 por partido -por el único que jugó- de Michael Beasley. Cualquiera que viera las finales de hace dos años y del año pasado vio que, mientras el Big Three daba lo que tenía que dar y lo que se esperaba que diera, los secundarios aparecían bien se llamaran Allen, Miller, Battier o Chalmers. Todos, además, compartían en aportación una característica: el triple.

Este año sin Miller -traspasado-, Battier -ninguneado- y Chalmers rindiendo por debajo de lo que debería dar, Spoelstra se ha quedado sin rotación. Oden no pudo aportar más de lo que ha dado por sus rodillas, Beasley sigue siendo como tirar una moneda al aire, nunca saber qué te va a dar, Douglas ídem que ídem y Haslem, pese a su indudable aportación de química en el parquet ha bajado sus prestaciones año tras año. No se le traspasa porque es él pero que acabara jugando los minutos que jugó demostraba la desesperación de Spoelstra ante el baño que le estaban dado los Spurs.

Por eso Lebron ha sido un superhéroe. Además de por unos números espectaculares (51% en triples), Lebron ha estado más solo que nunca. Bosh no ha aparecido porque Miami no ha sabido buscarle -se salió de la zona para hacer daño a Hibbert y no entró contra Duncan, Splitter o Diaw- y Wade directamente es víctima de sus rodillas.

Riley tendrá que pensar qué movimientos hace para rodear a James que, no olvidemos, tiene una opción de ampliación de contrato…si él quiere.