La historia continúa: Golden State se impone en Boston

En un partido con prórroga, con malos porcentajes y sin Harrison Barnes ni Klay Thompson, los Golden State Warriors se impusieron en el TD Garden de Boston en un partido no apto para cardíacos en el que defendieron dos veces para llevar el partido a cinco minutos de añadido. Isaiah Thomas fue taponado en la primera y falló en la segunda dando paso a la primera y la segunda prórroga. Llamativo fue que Brad Stevens, con tiempos muertos disponibles, no los pidiera y dejara al pequeño base de los Celtics jugar de manera anárquica. Stephen Curry fue el máximo anotador de los Warriors pero acabó con 7 pérdidas, tres de las cuales llegaron en los minutos finales del partido y las dos prórrogas por pisar las líneas de fondo o de banda.

El choque estuvo marcado por las bajas de Golden State. Harrison Barnes y, sobre todo, Klay Thompson minaban las opciones ofensivas de los de Walton que entre el partido y la primera prórroga anotaron 9 de 30 en triples por los 12 en los mismos intentos de los Celtics, algo impensable con Klay y Barnes de corto. Avery Bradley se erigió rápidamente en el antihéroe de la historia con 15 puntos en cuarto y medio pero fue de más a menos hasta quedar fuera del partido con seis faltas y solo 19 puntos. Los Celtics fueron un martillo pilón pero de eso saben más que nadie los Warriors que rozaron la decena de puntos de ventaja en el tercer cuarto cuando a Curry le señalaron la cuarta falta que le mandó al banquillo. Ahí comenzó a remontar lo que Red Auerbach llamaría Orgullo Verde. Boston vio sangre y quiso aprovecharlo.

Los minutos finales estuvieron marcados por las constantes pérdidas en ambos lados de la pista y es que los errores se contaban por igual con respecto a los aciertos. Con Golden State uno abajo apareció Stephen Curry para decir aquí estoy yo con un triple marca de la casa que Boston empataría antes de que Isaiah marrara el primer match ball. La prórroga siguió por los mismos derroteros y Boston volvió a tener match ball pero los guerreros -más que nunca además- de Golden State aguantaron.

Cinco minutos más que sirvieron para demostrar la sangre helada del genio de Akron, el base Stephen Curry que lideró a los suyos a la victoria desde la línea de tiros libres mientras la pizarra de Stevens se mostraba incapaz de achicar agua. Si ni siquiera ayer cayeron…da miedo pensar cuándo caerán los Warriors. Los expertos les dan el próximo partido peligroso…en enero.