La alargada sombra de la Mamba

La alargada sombra de la Mamba

¿Por qué nadie quiere ir a los Lakers? El verano de 2018 apuntaba a ser el del mercado que devolvieron el brillo a la segunda mejor franquicia de la historia de la NBA pero parece que Pelinka y Walton deberán trabajar con un plan B. LeBron se aleja y Paul George no estaría dispuesto a jugar en estos Lakers. Malos tiempos para LA.

“No se tratan de que rechacen negociar con nosotros. Pero cuando tienes 16 banderas de campeón, hay una cierta envidia natural entre tus rivales porque eres tú el que está en lo más alto de la cadena alimenticia. Pero es algo que pasa en todos los órdenes de la vida” decía esta misma semana Rob Pelinka, GM de la franquicia en declaraciones que recoge el Diario AS. ¿De dónde vienen sus palabras? De la frustración, claro está.

El que fuera agente de Kobe Bryant llegó a los Lakers en marzo de 2017, la última temporada de la Mamba, y se encuentra ante su primer gran verano tras asumir que el pasado era de transición. Con Brandon Ingram en el plantel, los Lakers eligieron a Lonzo Ball el pasado draft además de firmar algún movimiento interesante como el que envió a Timofey Mozgov a los Nets a cambio de Brook Lopez, agente libre en 2018. Todo para poder sentarse a negociar con LeBron James con un cheque en blanco algo que todavía hoy pueden hacer. El problema para ellos es que parece que King se aleja de LA y no por decisión propia. O no del todo.

Todo apunta a que Paul George -el que provocó un terremoto en la liga el pasado 1 de julio- seguirá en Oklahoma tras caer en primera ronda del Oeste en los pasados playoffs y cierra la puerta a los Lakers a pesar de que presionó al entorno de los Indiana Pacers diciéndoles que no renovaría este verano y pondría camino a su California natal y al equipo de su infancia. Nada más lejos de la realidad ya que parece instalado en el colectivo NBA que Trece seguirá en OKC.

Sabido es que los Lakers necesitan una segunda estrella para convencer a LeBron ya que el proyecto deportivo sigue premiando sobre el tema deportivo para el mejor jugador de la NBA, como hiciera al elegir Miami -llegó con Bosh- o al regresar a Cleveland -Love-.

La tercera pata de la ecuación parece ser Kawhi Leonard. El jugador no quiere seguir en los Spurs, molesto con la plana mayor y algún compañero por cómo han tratado el tema de su grave lesión y los Lakers quieren pescar en río revueltos aunque, claro, los Spurs no venderán fácil y parece poco probable que dejen marchar a su jugador franquicia por talento joven lo que llevaría a una reconstrucción para la única franquicia que ha jugado todos los playoffs de lo que llevamos de siglo. Si hay un hueso duro en la NBA, eso son los Spurs de Popovich y los Lakers lo saben.

Los últimos años de Kobe Bryant se hicieron largos por ver languidecer -machacado por las lesiones- a uno de los mayores talentos de la historia de la NBA pero la era post-Kobe no ha podido empezar peor en Los Angeles. Nadie quiere asumir su hueco, nadie quiere liderar a los Lakers y decir “yo voy, venid conmigo“.

LeBron no ha dicho que no a los Lakers pero parece que para jugar él solo contra el mundo, la mejor opción sigue siendo Cleveland. ¿Las alternativas? Los Lakers deberían empezar a sondear otros agentes libres de entidad como DeMarcus Cousins primero y buscar jugadores notables en vez de estrellas después. Con un único fichaje estelar como podría el propio DeMarcus o Kawhi, más los jóvenes como Ball, Ingram o Kyle Kuzma rodeados de veteranos de nivel como Trevor Ariza, JJ Redick y la renovación de Kentavious Caldwell-Pope o Isaiah Thomas…¿por qué no? Al bajito habría que intentar tenerlo barato y eso sí que sería una negociación dura.