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Lo tenía todo para triunfar, unas condiciones atléticas excelentes y un talento innato para el baloncesto. “Va a jugar diez veces el All Star Game” dijo de él el conocido Sonny Vaccaro, gurú del baloncesto universitario en los Estados Unidos.

Mide 2,08 y su envergadura es de 2,26 pero el pasado verano cerró, por ahora, la puerta a la NBA para marcharse a la Liga China donde sí demostró ese talento que se le intuía años atrás con 22 puntos y 11 rebotes de media por partido.

Jeremy Tyler (San Diego, California, 1991) tuvo envidia de Ricky Rubio y decidió que él también quería cobrar por jugar al baloncesto antes de entrar en la NBA.

Jeremy-TylerAhí comenzó su declive. En 2008 con solo 17 años, Jeremy Tyler decidió que no quería jugar en las universidades de los Estados Unidos como paso previo a dar el salto a la NBA y puso su punto de mira en Europa donde Ricky Rubio -por citar el caso más extremo- debutó con 14 años como profesional y empezó a ganar dinero por jugar al baloncesto en edad cadete. Jeremy Tyler, como Brandon Jennings en el pasado o Mudingay actualmente, pensó que quería hacer lo mismo y se dejó querer por media europa. De él decían que iba a ser el mejor pívot del mundo y que según su agente eligió la Liga ACB como el paso previo a los focos y canchas de la NBA. Con solo 17 años, pensaba jugar dos años en España antes de presentarse a un draft en el que todos creían que sería el número uno.

Hay chicos que con 18 años van a la guerra de Irak y ése es su trabajo. El de mi hijo es mucho más divertido” ironizaba el padre del chico en The New York Times por la época sobre la posibilidad de marchar a Europa.

En Yahoo, el propio Tyler fue muchos más explícito y puso su foco sobre la figura del ahora base de los Minnesota Timberwolves, el español Ricky Rubio: “Él con 14 años ganaba dinero jugando al mismo deporte que yo practico. Lo justo es que yo tenga la misma oportunidad”

Tyler lo tenía claro y los equipos lo tuvieron claro. Finalmente fue en el Maccabi Haifa donde el joven Tyler solo duró diez partidos. En los aproximadamente dos meses que pasó en Israel antes de coger un avión y decir hasta luego sin llegar a un acuerdo con el equipo, Tyler promedió 2 puntos por partido. No pudo jugar en la NCAA a pesar de tener cerrado su acuerdo con Louisville por haber sido profesional antes así que tuvo que improvisar y acabó jugando en Japón. 9,9 puntos y 6 rebotes llevaron su firma en los más de treinta partidos que jugó en el país nipón hasta que pudo presentarse al draft. 

Tras haber copado portadas y ser una sensación en el balocnesto de los institutos dos años antes, Jeremy Tyler cayó hasta el puesto número 29 del draft de 2011 donde le eligieron los Charlotte Bobcats. Sin embargo no llegó a vestir la camiseta de los Cats porque los Warriors le ficharon a cambio de dos millones de dólares la misma noche del draft.

Californianos como él, los Warriros tenían unos informes excelentes sobre Tyler y decidieron arriesgar con él para ver si seguía quedando en él algo de aquel chico que tanto había apuntado solo dos años atrás.

Cuatro años y tres equipos después, los Lakers fueron los últimos en darle la oportunidad tras terminar la una temporada en la filas de los Knicks con un rol marginal. La franquicia de su California natal no llegó a ver debutar en partido oficial al que iba a ser el mejor pívot del mundo ya que le dio la carta de libertad cuando el jugador llegó a las oficinas de los Buss con una suculenta oferta de la CBA China. 

Allí Tyler es feliz, está rindiendo a un gran nivel en una liga con cada vez más nivel y veremos qué le depara la vida. ¿Estará arrepentido?