It's (only) business

It’s (only) business

La NBA se jacta de ser la mejor liga de baloncesto del mundo y de eso hay pocas dudas. Se jacta de un sistema de competición casi perfecto en el que cada equis tiempo todos los equipos tienen sus momentos de optar al máximo en su Conferencia…pero a veces olvida el lado humano del deporte.

Hoy por la noche se cierra el mercado de fichajes más movido de los últimos años, me he despertado varias veces esta noche y las alertas de Woj y Charania han sido nuevas cada vez que miraba la hora en el teléfono. Ayer pasó casi lo mismo y llevamos una semana en la que abrir el ojo y pensar qué habría pasado al otro lado del charco es todo uno. Confieso que me encanta esta semana, me encantan los primeros días de agencia libre y me encanta la NBA pero hay que hacer algo para frenar cosas como que ayer Harrison Barnes fuera traspasado mientras jugaba sus últimos minutos en los Dallas Mavericks.

Cuentan quienes conocen a Black Falcon que era consciente de que los Mavs trabajaban en su traspaso y que a pesar de todo quiso jugar porque es un gran profesional pero la imagen hace daño al equipo y a la franquicia. ¿No podían esperar Cuban y compañía a hacer público el traspaso a los Kings a que, por lo menos, acabara el partido?

Sabemos que muchos esgrimen el ‘It’s business‘ por encima de todo pero creo que Harrison Barnes lo ha dado todo por los Dallas Mavericks desde que llegara señalado por la mitad de América como el culpable de la debacle de los Warriors en las finales de 2016. Si Barnes hubiera dado en aquellas finales ante los Cavs el nivel que dio hasta abril con los Warriors del 73-9, probablemente la gerencia de la Bahía no se habría planteado fichar a Kevin Durant. O sí. El caso es que Barnes se perdió tres partidos en su primer año y cinco en el segundo con los Mavericks mientras promediaba 19,2 y 18,9 puntos por partido con unos buenos porcentajes.

Pasó de jugar por ganar la NBA a los peores Mavericks desde que empezó el siglo y aún y todo se ha partido la cara por el equipo tejano…hasta ayer. Jugó 36 minutos en la victoria ante los Cavaliers yéndose hasta los 17 puntos, 5 rebotes y 2 asistencias. Dos días antes firmó un 27+7 a pesar de saber que podía salir de la franquicia en cualquier momento.

El caso de Barnes es el más extremo pero ahí tenemos a Tobias Harris haciendo 34 puntos en su último servicio a los Clippers. El 34 de LA fue traspasado a los Sixers horas después de firmar un 34+7+5. Tenemos a Mirotic tuiteando una pieza de puzzle -con razón- a Ricky Rubio, Pau y Marc Gasol esperando a ver si mañana defienden los mismos colores que hoy con prácticamente ninguna posibilidad de que suceda eso en el caso de los hermanos. Y todavía queremos que los jugadores sientan la comunidad, se integren y den ejemplo.

El caso de Marc es peliagudo porque debió salir antes porque su nivel estaba muy por encima del de una franquicia que su hermano y él han puesto en el mapa. Y se quedó. Quizás por eso nosotros le queremos mucho y en la ciudad de Elvis le adoran.

Luego vemos a Durant yéndose de Oklahoma y la gente quema sus camisetas. La franquicia tenía derecho a decidir sobre su futuro pero él no. Lo mismo para Paul George y los Pacers y tantos y tantos casos absurdos que dejan en mal lugar a la mejor liga de baloncesto del mundo.