Indiana completa el mayor ridículo de su historia

La mejor primera parte de la historia de los Indiana Pacers en un partido de playoff debía valer. Tenía que valer. Los Pacers no tenían que hacer gran cosa en la segunda, limitarse a que los Cavaliers no pudieran correr y lanzar triples abiertos de los que le habían llevado al 2-0. No necesitaban una buena segunda parte, tampoco decente, simplemente algo no bochornoso habría valido. Pero no. A falta de 4:37 para el final del tercer cuarto, un triple de Lance Stephenson colocó el 67-87 en el luminoso y pareció apagar el sofocón de los Cavaliers en el tercer acto. A eso le siguió un 17-4 de parcial en esos minutos que dejó el partido abierto gracias a un 5/26 en tiros de campo de unos Pacers infantiles que ante las muñecas de madera fueron incapaces de buscar, al menos, la línea de tiros libres.

Antes de la vergüenza, los Indiana Pacers habían completado la mejor primera parte de su historia en playoffs yéndose a los 74 puntos anotados con una gran defensa que dejó a los Cavaliers en 49 puntos tras recibir más de 60 en los dos primeros partidos. Se había recorrido la mitad del camino pero los Pacers se quitaron las zapatillas y salieron a verlas venir. Daba igual que un heroico Paul George hubiera anotado 19 puntos en el segundo cuarto igualando su mejor actuación individual en un cuarto en la postemporada, daba igual que Stephenson se estuviera saliendo o que Kyrie Irving estuviera en 3/12 y un -22 con él en pista. Los Pacers se inmolaron.

Los Cavaliers bajaron la desventaja de los 20 puntos con comodidad. Siguieron jugando como niños contra mayores y 13 puntos de LeBron James humillaron a unos Pacers que seguían pegándose tiros en los pies mientras los Cavaliers anotaban, reboteaban y defendían ya no mejor, simplemente algo. Los Pacers tiraron más veces -26 por 22 de los campeones- pero tiraron peor que mal y Paul George falló en su labor mientras Nate McMillan demostraba -por si no estaba claro- que un banquillo de la NBA le viene muy grande.

Cleveland anotó 7/13 en triples, reboteó, corrió y jugó a gusto mientras los Pacers veían venir los golpes sin saber cómo defenderlos. Indiana tiró de orgullo para llegar, al menos, con 7 puntos de renta al último cuarto pero nada más lejos de la realidad, el partido ya estaba perdido. El ambiente del Bankers se congeló aunque quizás sería mejor decir que lo congelaron. Los Pacers se empeñaron en perder (25% en TC en la segunda mitad) y el domingo se irán de vacaciones tras una pésima temporada en la que comenzaron como alternativa para los Cavaliers y acabarán sin poder ganar un solo partido en el que estuviera LeBron James. El proyecto de Larry Bird ha acabado como comenzó, torcido y Nate McMillan debería ser despedido con mayor velocidad que Frank Vogel. 

En el lado de los campeones, LeBron James firmó 28 puntos, 6 rebotes y 7 asistencias…en la segunda mitad. Su único pero fueron los 6 tiros libres fallados a pesar de los cuales los Pacers ni siquiera amagaron con quitarle la mayor remontada de la historia de los playoffs. Indiana tenía que ganar para creer y lejos de ello, ha completado el mayor ridículo de su historia, mayor que una derrota contra los Nets de este año, había que ganar, se tuvo en la mano y se tiró de aquella manera. Se anotaron menos puntos en la segunda mitad que en cada uno de los dos primeros cuartos.