Indiana camina en el alambre

Duncan Robinson ejecutó a los Pacers desde la línea de tres para poner el 2-0 en la cuarta serie entre ambas franquicias en las últimas nueve temporadas. En la 11/12, con todo a favor, Bosh lesionado y al grito de #BeatTheHeat, los Pacers cayeron ante LeBron y los que serían campeones. Los dos años siguientes se encontraron en postemporada…hasta esta semana.

Los playoffs de la burbuja trajeron el duelo más clásico del Este en los últimos años. Porque ni siquiera los Celtics contra LeBron -por sus cambios de equipo- superan el duelo entre Indianápolis y Florida. El Game 2 volvió a ser un quiero y no puedo para los de McMillan que comenzaron a perder la batalla pronto cuando trataron de pagar a los Heat con su misma moneda: a base de triples.

Indiana se mostró como un equipo sólido en la burbuja llegando a situar a TJ Warren en el primer equipo del All Bubble Team pero la postemporada ha sido otra cosa para él y Butler le ha comido la tostada psicológica…y la deportiva. El 22 de los Heat, agresivo y diferencial, ha lanzado 16 tiros libres en dos partidos mientras que Warren, que hace pocas semanas anotó 53 puntos ante los Sixers, no ha ido a la línea en una sola ocasión en dos partidos. Con Oladipo tocado, el equipo luchó en el Game 1 pero con el 4 de vuelta, fueron un muñeco en manos de la pizarra de Spoelstra que no solo tiene más veteranía -Iguodala, Butler o Dragic-, también tiene más muñeca para jugar a lo que ellos quieren. E Indiana parece meterse en esa guerra a veces. 

Los Pacers no pueden competir con las muñecas del esloveno por un lado pero, sobre todo, Tyler Herro y Duncan Robinson, los dos novatos que recuerdan -y no poco- a los Splash Brothers de los Warriors hace una década. La baja de Sabonis le dio la titularidad en el puesto de 4 a TJ Warren y ahí hay un déficit competitivo, la ausencia del lituano imposibilita el juego interior porque más allá de medir casi siete pies, Myles Turner no es un pívot de referencia. Con una buena muñeca, el 33 hace tiempo que está en boca de muchos en los Pacers y su déficit competitivo es alarmante. Rebotea más o menos bien, tapona como una bestia pero no es un buen defensor y tampoco se le puede nutrir de balones en la pintura para intentar explotar ese punto. Tampoco tienen centímetros los Heat en la pintura tras la marcha de Whiteside pero Adebayo compensa su falta de centímetros con movilidad, tiro y algo parecido a ser un point forward. Bam Bam le come la tostada a Turner y no solo eso: le roba el almuerzo, el dinero de la merienda y, si quiere, hasta las llaves del coche.

Al nombre de Sabonis hay que sumarle la baja de Jeremy Lamb porque los Pacers no solo viven en el alambre, viven en la desgracia. Un efecto mariposa en el mercado les hizo activar el plan B de fichar a Malcolm Brogdon por un dinero que estaba destinado a Bojan Bogdanovic. El no de Mirotic a los Jazz hizo que los de Salt Lake apostaran por el croata y ahí los Pacers cambiaron a Ricky Rubio y Bojan Bogdanovic por Malcolm Brogdon. No es que el Rookie of The Year de 2017 sea un mal fichaje, todo lo contrario, pero era el plan B de la franquicia. Se trabajó bien en verano reclutando a Warren y Lamb -y al propio Brogdon- para paliar la dolorosa baja de larga duración de Oladipo pero se ficharon dos jugadores por no poder mantener a Bogdanovic, el mejor jugador del equipo después de la fatídica lesión de V.

Cuando volvió el 4, los Pacers perdieron a Lamb y antes de llegar a la burbuja hicieron lo propio con Sabonis, renovado a principio de temporada como uno de los hombres llamados a liderar el proyecto a medio plazo. Planea la duda de si Oladipo saldrá este verano -acaba en 2021 y podría no renovar- y la verdad es que Indiana vive en el alambre de un 2-0 en postemporada al que hay que sumar un 3-1 en la Regular Season y Seeding Games ante los Heat. Fueron cuartos pero no han podido competir con los de Butler, el único partido que ganaron fue en el que destacaron Edmond Sumner y Alize Johnson. Todo está dicho.

Dijo Oladipo que la serie no está acabada, que va 2-0 y por algo son al mejor de 7 pero la sensación dice lo contrario: Indiana no parece rival para estos Heat y otro 4-0, sería el segundo consecutivo, podría significar cambios importantes en el proyecto. Desde la última final de Conferencia con los Heat (4-2 en contra con factor cancha a favor en 2014), los Pacers no han ganado una sola serie de playoffs, han quedado fuera un año -el de la lesión de PG- y han caído en primera ronda todas las demás. Un 4-3 ante Toronto en una serie que jamás se le debió escapar al equipo de Vogel (+15 en el tercer cuarto del Game 5 en Toronto para acabar perdiendo sobre la bocina), el 4-0 más ajustado de la historia -por diferencias en el marcador- ante LeBron y sus Cavs que remontaron un -25 al descanso en Indiana, otro 4-3 ante LeBron y compañía y el barrido del año pasado ante Boston, síntoma claro de un equipo que llegó sin gasolina a la postemporada.

«This series ain’t over, man. We’re down 0-2, but it’s a seven-game series for a reason.» Habrá que creer.