Iggy, el MVP silencioso

Iggy, el MVP silencioso

Cuando Andre Iguodala llegó a los Golden State Warriors, las malas lenguas decían que había sido el Caballo de Troya de los de la Bahía en el primer gran golpe en postemporada de Stephen Curry y compañía: la eliminación ante los Denver Nuggets.

Después de más de 750 partidos como titular entre Sixers, Nuggets y el primer año en los Warriors, la llegada de Steve Kerr mandó a Andre Iguodala directamente al banquillo a lo que el 9 respondió con el MVP de las finales, el primero en lograrlo sin haber sido ningún partido en la Regular Season. Casi nada.

En los cuatro siguientes años, Andre Iguodala ha iniciado solo 21 partidos a pesar de formar parte del llamado quinteto de la muerte de los Golden State Warriors de los tres anillos en cuatro temporadas. Y contando, claro.

Decidió el Game 2 de las Finales de 2019 después de una primera parte gris, a la altura del resto de sus compañeros. Abandonó el parquet poco antes del descanso después de darse un golpe en la cabeza en un bloqueo de Marc Gasol. Lejos de amilanarse por el choque, Iguodala respondió liderando al equipo.

En menos de ocho minutos de los 12 que duró el 34-21 que dio la vuelta al partido, Iguodala sumó 5 puntos, capturó 4 rebotes, repartió dos asistencias y robó los mismos balones que tiros taponó, uno. El parcial de los todavía campeones fue de un +16 con él en pista. Y todo eso tras un golpe en la cabeza.

En 8′ del último cuarto se quedó sin anotar hasta que recibió el pase de Shaun Livingston. Botó, pensó y aniquiló a los Raptors desde el perímetro. Había cambiado el partido desde la defensa y lo mató desde el perímetro. Volvió a no hacer ruido y había dudas sobre si podría jugar por las continuas lesiones que está padeciendo en la pantorrilla y fue duda horas después del Game 1 después de perderse el cuarto partido de la eliminatoria ante los Trail Blazers.

Lo mejor que se puede decir del segundo partido de Iguodala es que si no hubiera entrado su triple habría sido igual de decisivo pero es que encima lo metió. Fue la guinda para completar una segunda parte -la suya- para enmarcar porque fue, una vez más, un valladar defensivo sobre el que los Warriors cimentaron la victoria.