'I play with guns'

‘Tuff Juice’ la biografía de Caron Butler vio la luz en Estados Unidos durante los últimos días y a pesar de centrarse en los inicios de la carrera del ahora jugador de Sacramento Kings, explica en primera persona el duelo pistola en mano que libraron Gilbert Arenas y Javaris Crittenton en el vestuario de los Washington Wizards.
Todo comenzó en el vuelo de regreso de una derrota en Phoenix cuando Arenas, Crittenton y otros jugadores comenzaron a jugar a cartas. No sería una partida más ya que el paso de los minutos elevó la temperatura hasta límites insospechados. Butler estaba sentado en un asiento cercano a ellos. Arenas era la estrella pero Crittenton era uno de los compañeros más críticos con el comportamiento del agente pero.

De repente abrí los ojos cuando escuché a Javaris decir: “Devuelve el dinero, devuelve el puto dinero”. “No lo voy a devolver. Gánatelo como Tyson consiguió su título. Lucha o haz lo que tengas que hacer para recuperar tu dinero. De otra manera no lo conseguirás”, respondió Arenas. Cuando Arenas se metió el dinero en el bolsillo, Crittenton se abalanzó sobre él lo que hizo meterse a Antawn Jamison que empujó a Crittenton hasta reducirle mientras le pedía que se calmara. 

Me levanté y grité que se callaran todos. “¿Cuánto había en la mesa?”

1100$ me respondieron y pedí a Arenas que pagara: “Todos vivimos muy bien así que simplemente, paga el dinero”, le dije. Un hombre que tiene un contrato de 111 millones de dólares no tiene que estar luchando por 1,100 añade Caron. 

Nadie hizo caso a Butler que cuenta que siguieron discutiendo una vez aterrizados. “Habla con ellos”, le dijo Ernie Grunfeld. “Ya lo ha hecho, pero siguen discutiendo”, contestó Butler. 

“Mañana te veo en el entrenamiento y ya sabes lo que hago”, dijo Arenas. “¿A qué te refieres, sabes lo que hago yo?” respondió Crittenton. “Juego con pistolas” alertó Arenas, “Bien, yo también”, finalizó Crittenton. 

Tuvimos libre el día siguiente pero al día siguiente. el 21 de diciembre,  el entrenamiento empezaba a las 10 de la mañana en el Verizon por lo que llegamos un poco antes. 

Cuando entré en el vestuario pensé que de alguna manera me había transportado a mis días en las calles de Racine. Arenas estaba de pie delante de sus taquillas -las mismas que usó Michael Jordan años antes- con cuatro pistolas”, relata Butler. 

“Hey, hijo de puta, ven y coge una”, dijo Arenas mientras señalaba las pistolas: “Te voy a disparar con una de ellas”. “Tranquilo, no me vas a disparar con ninguna, tengo una aquí”, dijo Crittenton dándose la vuelta como un pistolero en el Old West. Cogió la pistola -cargada- y apuntó a Gilbert Arenas. 

Otros jugadores ajenos a lo que pasaba se dieron cuenta de repente de lo que pasaba. Les costó unos segundos asimilar que eso no era una broma, que era real. Todos salieron corriendo, relata Butler.

“Hablé calmadamente con Javaris recordándole que su carrera, sin mencionar su vida, se habría acabado de apretar el gatillo. Miré a Gilbert y estaba en silencio como si no estuviera ahí”. Acabó bajando la pistola.

Sé que Gilbert pensó “he ido demasiado lejos, he tenido una pistola apuntándome y estaba cargada”. Alguien fuera del vestuario llamó al 911. Flip Saunders -técnico de los Wizards- estaba demasiado asustado como para entrar en el vestuario. 

No tenía ninguna esperanza de que al resto no nos afectara. Sabía que era el final de la franquicia de los Washigton Wizards como la conocíamos. Grunfeld me advirtió: “Tenemos que traspasar a todos. Reconstruir mirando al futuro”. Lo único que respondí fue “Okay”. ¿Qué más podía decir?

Traducido de Tuff Juice, biografía de Caron Butler.