Hornets/Pelicans: un fracaso mayúsculo

Hornets/Pelicans: un fracaso mayúsculo

La petición de traspaso de Anthony Davis ha sacudido la NBA de una manera que, sinceramente, se veía venir. El ala pívot de los New Orleans Pelicans aterrizó en la franquicia en la que no quería jugar y a pesar de haberla hecho competitiva, no ha terminado de tener un equipo a su altura. Creía que optaría al MVP este año y estaba en mi terna, lo admito. Tienen equipo para más. De verdad lo creía.

Más allá del rotundo fracaso de este año -se les fue Cousins pero ya sin él fueron un buen equipo hasta abril-, los Pelicans tenían un equipo con Jrue Holiday, Nikola Mirotic y Anthony Davis, un equipo que tenía que estar en la postemporada de la NBA casi obligatoriamente y en la terna sin duda alguna. The Brow es uno de los mejores jugadores de la liga pero desde que solo tuviera a Eric Gordon a su lado en los Hornets, ha estado desaprovechado. Decir eso de un jugador que puede ser MVP es mucho decir. El equipo ha fracasado en la era Davis como en su día hizo en la era de Chris Paul. Los datos cantan.

Los Pelicans nacieron en la temporada 2002-03 tras el traslado de los Hornets de Charlotte a New Orleans. Allí bajo la batuta de Paul Silas ganaron 47 partidos con Jamal Mashburn, David Wesley y Baron Davis como mejores jugadores. Fueron perdiendo valor y al tercer año en Louisiana, ganaron solo 18 partidos. Ese tankeo tuvo premio al poder elegir a Chris Paul en el draft y duplicar las victorias en una sola temporada.

El propio base de Wake Forest se unió a David West, Rasual ButlerP.J. Brown para liderar a un equipo en el que solo 8 de los 19 jugadores que defendieron los colores del equipo aquel año estuvo más de la mitad de la temporada. A la tercera sí, Chris Paul y David West pisaron postemporada cayendo en las semifinales del Oeste contra los San Antonio Spurs a pesar de tener la ventaja de campo que les daba ser el segundo mejor récord del Oeste por detrás de Los Angeles Lakers de Kobe Bryant y Pau Gasol.

Los seis años de Chris Paul en los Hornets acabó de aquella manera con el traspaso a Los Angeles Clippers tras solo dos viajes a la postemporada y dio paso a una nueva era de tanking que acabó con premio gordo: el número 1 del draft.

Hornets y Pelicans solo ganaron una eliminatoria en doce campañas con Paul o Davis

A pesar de la llegada de Anthony Davis, el equipo tardó en levantarse por las continuas lesiones que sufrían el propio Davis o Eric Gordon, la otra gran estrella del equipo de Monty Williams, el técnico que llevó, por primera vez, a la postemporada a Davis en 2015 contra todo pronóstico. Cayeron por 4-0 ante los Warriors, una eliminación tras la cual Kerr dejó claro que lo mejor de haber sellado el pase era no tener que volver a frenar a Davis.

El problema de los Pelicans fue el mismo que el de sus hermanos de Charlotte. Brillaban y sorprendían cuando nadie lo esperaba (2015) pero fracasaban cuando el foco les señalaba. Llegaron a playoffs, contrataron a uno de los mejores asistentes como técnico jefe, Alvin Gentry, y ficharon bien a pesar de la marcha de Eric Gordon y Ryan Anderson pero el equipo no terminó de responder. Davis crecía y crecía pero el rendimiento bajaba hasta sellar dos desesperantes temporadas de 30 y 34 victorias a pesar de tener a Anthony Davis en los mejores quintetos de la NBA, incluyendo el primer quinteto en la 16-17 con un 34-48 de balance. El angelito Davis promedió 28 puntos y casi 12 rebotes pero el equipo no llegó a tiempo de culminar la remontada tras la llegada de DeMarcus Cousins.

Ahora los Pelicans han fallado a Davis y el jugador, que ya avisó en su momento, ha pedido marcharse. “I’d take legacy over money,” dijo en Yahoo en referencia a la millonaria renovación (240 millones) a la que podía acceder. Ha pasado del dinero y finalmente se ha hartado de una franquicia que amenaza con navegar por el desierto durante una buena temporada buscando picks altos del draft. Otra vez.

Entre Davis y Paul, dos de los mejores jugadores de sus generaciones, han jugado 12 temporadas y media para los Hornets/Pelicans y tan solo se ha ganado una eliminatoria de postemporada. Un fracaso mayúsculo. 

New Orleans tiene 74 millones de dólares garantizados de cara al curso 2019/20 incluyendo los 27 de Davis que, evidentemente, no tendrán que pagarle a él. Está por ver qué consiguen los Pelicans a cambio de The Brow pero si, como se rumorea, llegaran Lonzo Ball, Kyle Kuzma y alguna ronda, el futuro sería, por lo menos, aceptable a medio plazo.

Eso sí, ya se encargarán los Pelicans de liarla, ¿no?