TOUR DE FRANCE

Froome

 

 

Hay una ley no escrita que dictamina que cuando quedas segundo en un Tour y al año siguiente el campeón no está tú pasas a ser el favorito. Si además eres segundo un año teniendo más piernas que el primero –que además es tu compañero y te promete que si gana una vez él será tu mejor gregario en el futuro- la ley te obliga a ganar.

No es fácil correr con esa presión y no ha sido el que mejor ha estado en las carreteras francesas pero la facilidad –al menos visual- con la que Chris Froome ha ganado su primer Tour ha sido pasmosa.

El ciclista británico nacido en Kenia del Sky ha sido el mejor corredor desde el primer momento clave. En aquella etapa que acabó en Ax3 Domaines –la primera llegada en alto del Tour del centenario- el británico se quedó solo con varios kilómetros por recorrer. Un punto muy a su favor. Si a eso le sumamos que el segundo en la meta es tu gregario Richie Porte la victoria moral sobre tus rivales es aplastante.

El aussie del Sky llegó a 51” de su jefe de filas mientras que Valverde, tercero en la meta, se dejó 1:08 y Alberto Contador 1:45.

Froome empezó ganando el Tour en febrero cuando se adjudicó el Tour de Omán por delante de Alberto Contador. El ciclista del Sky venció en dicha prueba al madrileño asestándole la primera de muchas puñaladas que le asestaría durante el año. Y es que Contador no sólo no ha estado al nivel de Froome, tampoco ha estado al de Joaquim Rodríguez, al de Nairo, al de Valverde…ni tan siquiera al nivel de su compañero de equipo Roman Kreuziger.

Una vez más, el Tour de 2.013 ha servido para desmontar el mito de que el mejor equipo gana la prueba. Como hiciera Cadel Evans en 2.010, Chris Froome ganó sin tener el mejor equipo. No se vio en Ax 3 cuando Froome y Porte fueron los más fuertes pero sí en la siguiente etapa cuando el líder del Sky se quedó solo en la primera subida camino de Bagneres de Bigorre.

‘Purito’ Rodríguez llegó al podio del Tour tras una sufrida remontada en la segunda parte del Tour. Los Pirineos se le hicieron duros y poco a poco fue encontrando el merecido podio que el mundo ciclista le debía.

Nairo Quintana fue la sensación del Tour mientras Marcel Kittel se erigió como el rey de las llegadas masivas al desbancar a Cavendish y Greipel y adjudicarse cuatro etapas –incluida la llegada a los Campos Elíseos de París-.
EL GRAN TEUTÓN
Marcel Kittel fue el primer nombre propio del Tour del Centenario. El ciclista alemán del Argos Shimano, fue el primer ganador de etapa al adjudicarse la loca etapa que acabó en Bastia tras desencajarse el autobús del Orica Greenedge que se había quedado bajo el arco de meta y amenazaba con recortar tres kilómetros la primera etapa.

Además de la victoria se vistió con el primer maillot amarillo del Tour 2.013, un maillot que le duraría un día. Aprovechando que salían de Córcega, el Tour había preparado una primera semana con etapas rompepiernas que tenían bastantes subidas que imposibilitaban las llegadas masivas. La segunda etapa un grupo reducido estaba destinado a luchar por la etapa en Ajaccio pero apareció Jan Bakelants. El belga del Radioshack se coló en una escapada en la bajada de la última cota del día –una escapada en la que estaba Gorka Izaguirre- y se plantó en la meta con un segundo de ventaja sobre el pelotón lo que le hizo ganar la etapa y ponerse el maillot amarillo hasta la crono por equipos de Niza. El día anterior a la CRE, en Alvi, ganó Simon Gerrans que se vestiría de amarillo…pero un día después.

El Orica culminó una primera parte del Tour maravillosa ganando la crono por equipos y vistiendo de amarillo a Gerrans que había ganado un día antes. El australiano vistió el amarillo también tras la victoria de Cavendish en Marsella pero no pudo mantenerlo en Montpellier donde se lo puso Impey gracias a un corte en el tramo final del último kilómetro.

El sudafricano del Orica fue el primer corredor africano en vestirse el amarillo en la historia del Tour de Francia y lo lució hasta la exhibición de Froome en Ax 3 Domaines.
Greipel y Sagan empataron a uno el casillero con Cavendish tras hacerse con las llegadas masivas en Montpellier y Albi. Tras la llegada a Ax 3 Domaines, única llegada en alto en los Pirineos, nadie más que Froome vestiría el amarillo.
LA VIDA EN AMARILLO
Chris Froome reventó la carrera en la primera llegada en alto. No sacó una distancia insalvable pero el minuto que le metió a su primer rival ya era un aviso serio de lo que iba a pasar. Era el mejor corredor y no iba a dejar que nadie le quitara su Tour.

Las dos primeras etapas montañosas del Tour las aprobó con buena nota e incluso tras la victoria de Daniel Martin en la etapa que se desnudó al Sky, Froome se vio como el más fuerte.
Tras el primer descanso, Marcel Kittel ganó dos de las siguientes tres etapas. El sprinter del Argos Shimano se hizo con la décima y la duodécima etapa mientras Tony Martin ganaba la crono individual del Mont Saint Michel.

Si el golpe de Ax 3 Domaines había sido fuerte, el golpe de la crono individual fue doblemente fuerte. Chris Froome fue el único ciclista capaz de seguirle el ritmo al vencedor Tony Martin. El keniata sacó dos minutos tanto a Valverde como a Contador demostrando que le encantaba la vida en amarillo.
Tras la disputa de la crono, Valverde quedó a 3:25, Mollema a 3:37 y Contador, cuarto, a 3:54 tres segundos por delante de su compañero Roman Kreuziger.

Cavendish venció en Amand – Montrond y Trentin remató una escapada en Lyon en las jornadas previas a la mítica ascensión al Mont Ventoux. La etapa que venció Cavendish

Una etapa como la del Ventoux ya es mítica y sólo por la subida ya da miedo, pero saber que antes de los casi 20 kilómetros de subida hay 222 más es para echarse a temblar. No obstante los ciclistas rodaron más rápido que la velocidad más alta prevista por la organización y Froome llegó a la cima con algo más de media hora de adelanto.

Hubo escapada, valientes que atacaron desde pie de puerto…e incluso hubo tiempo para el caballito de Peter Sagan cuando el pelotón le absorbía en plena subida.

Mikel Nieve fue el primero de los mejores que atacó. El ciclista de Euskaltel se llevó a rueda a Nairo Quintana igual que sucediera en la etapa que acabó en Bagneres de Bigorre pero ésta vez nadie salió a por ellos. Llegaron a tener medio minuto de ventaja sobre un grupo de favoritos que fue cada vez más corto hasta que se quedaron Froome y Contador mano a mano.

El británico de Sky reventó al ciclista de Pinto con un ataque sin levantarse del sillín y que dejó absolutamente grogui al madrileño. Alcanzó a Quintana y Nieve y dejó descolgado al de Euskaltel antes de irse con el escarabajo de Movistar.

Mientras Contador se hundía, los demás grandes fueron llegando a su rueda y así el pinteño, que había subido varios kilómetros a rueda de Mikel Nieve, vio cómo llegaban a su grupo los Kreuziger, Mollema, Purito y Fuglsang quienes se dividieron en la pronunciada última curva en la que Purito y Nieve se disputaron el tercer puesto que consiguió merecidamente el vasco.

La etapa dejó para el recuerdo la imagen de un Froome de amarillo arrancando la moto de una manera más peculiar aún que el molinillo de Armstrong. No se levantó del sillín y estuvo cerca de cazar a una moto de la realización francesa a la salida de la curva que tomó a toda velocidad. Verdaderamente era una locomotora.

Contador recortó tiempo a Mollema y le metió más aún a Ten Dam pero evidenció que no tenía las piernas que solía tener y Froome se volvió a mostrar como el más fuerte. Los cuatro minutos y veinticinco segundos que perdía el madrileño tras el paso por el Ventoux eran una distancia irrecuperable salvo error de Froome. Error que llegó pero cuando Contador ya no estaba para muchos esfuerzos.
LA SEMANA FELIZ DE MOVISTAR
Tras el Ventoux y como suele ser habitual, el Tour tenía jornada de descanso. La última semana debía decidir quién acompañaba a Froome en el podio de París porque apartar al británico del primer cajón era complicado pero que ni siquiera pisara el tercero era una quimera.

Alberto Rui Costa consiguió la primera victoria para el Movistar en la decimosexta etapa del Tour de Francia. El ciclista luso resolvió con la maestría que le caracteriza una fuga en la que también estuvo Mikel Astarloza. Tras atacar en una cota situada a poco más de diez kilómetros de meta, el de Movistar se plantó solo en la meta de Gap, una llegada típica del Tour de Francia en la que el anterior ganador, Sergio Paulinho, también era portugués.
La crono de Embrun – Chorges era el clavo ardiendo al que se aferraba Contador para acercarse a Froome y se acercó…por momentos.

Era una crono atípica con dos puertos de categoría que consiguieron que se diera la curiosa circunstancia de que prácticamente todos los ciclistas cambiaron la bici normal con manilla de triatleta por la cabra de contrarreloj tras la segunda ascensión.

Ion Izagirre fue el primer protagonista al marcar el mejor tiempo durante mucho tiempo. Cuando empezó a llover, el ciclista de Euskaltel pudo soñar con la etapa pero Tejay Van Garderen fue más rápido antes de que empezara a llover y tras la propia lluvia, los grandes favoritos que sí arriesgaron fueron mejores que el americano del BMC.

Al ser una crono atípica la clasificación de la misma también lo fue. Chris Froome se hizo con la victoria con nueve segundos sobre Alberto Contador. El ciclista de Sky llegó a tener veinte segundos de desventaja con el madrileño antes de comenzar la segunda subida y en la cima de la misma –a pesar de cambiarse de bici con problemas incluidos- el británico sólo se dejaba once segundos. La bajada le tocó entre húmeda y seca y fue el mejor en la meta cuajando una crono bestial.

Tercero fue Joaquim Rodríguez que volvía a demostrar que era el Purito del año pasado. Perdió un segundo con Contador. Kreuziger fue cuarto, Valverde quinto y Nairo Quintana sexto por lo que el único favorito de la general que cedió mucho fue Bauke Mollema.

El holandés del Belkin cedió la segunda plaza a Contador y quedó relegado a la cuarta a casi medio minuto de Roman Kreuziger tras caerse en la parte final. Mención especial tuvo el francés Peraud del Ag2r que se cayó mientras reconocía el recorrido y se rompió la clavícula derecha. Decidió disputar la crono y volvió a caerse –en el mismo sitio que Mollema- sobre su hombro derecho abandonando la carrera.

Tras la crono no hubo tiempo para el descanso, llegaba Alpe D’Huez. Dicen los ciclistas que no está loco quien sube las veintiuna curvas más míticas del ciclismo pero sí lo está quien decide repetir. Este año, todos repitieron.

Por primera vez en cien ediciones se decidió subir dos veces el coloso alpino en el que hace diez años venció Iban Mayo. El primer paso lo coronó en cabeza Moreno Moser con Van Garderen y Riblon a rueda. El americano del BMC, mejor joven del año pasado, subió de más a menos quedándose sin gas al final…el mismo error que cometió en la segunda subida y que le costó la victoria en favor de Riblon.

Atrás Bjarne Riis tuvo una de esas revelaciones suyas que nadie más entiende. Mandó a Contador y Kreuziger por delante en la bajada de Alpe D’Huez e hizo quemarse a sus dos líderes –segundo y tercero de la general- en un terreno llano como un amateur habría hecho. Se quemaron y finalmente pagaron el sobreesfuerzo quedándose al final y sin poder rematar a Froome cuando el líder flaqueó.

Quienes sí aprovecharon la ocasión fueron Quintana y Rodríguez. Ambos fueron cuarto y quinto en la meta y le metieron un minuto a Froome y Porte- y gracias a Dios para Froome que Porte no estaba lejos cuando él se quedó- y dos minutos a Contador que llegó en el tercer grupo, una vez más a rueda de Mikel Nieve. En medio llegó Alejandro Valverde que demostraba una vez más que tenía el Tour en las piernas y que si no hubiera sido por los abanicos habría estado muy arriba.

Contador siguió segundo tras la etapa que ganó Riblon. Tenía a veinte segundos a Nairo Quintana que le arrebató a Kreuziger su cajón del podio mientras que Purito Rodríguez aparecía a catorce segundos del checo y 47 del madrileño.

Tras esta nueva demostración de que no estaba, Contador afirmó que no quería poner el peligro su segundo puesto y que correría para mantener su lugar en París. Ésta declaración en alguien como el de Saxo Bank era una invitación al optimismo para Purito que, evidentemente, no se pensó el atacarle en la última etapa alpina del Tour.

La antepenúltima etapa acabó en Le Gran Bornand y Rui Costa se hizo con su segunda etapa rematando otra fuga. Atrás no hubo casi movimientos por lo que Quintana y Joaquim seguían acechando a Contador a la espera de la ascensión a Le Semnoz.

Allí sí hubo movimientos. Igor Anton se fue por delante pensando que sería su única oportunidad de vencer en el Tour pero la estrategia les salió mal a los naranjas. Por delante de él iba Voigt a quien Igor Anton no pudo quitar ni un segundo en un puerto de segunda categoría muy tendido. La presencia de Rolland –que buscaba ganar el maillot de la montaña- hizo que los hombres del Movistar no quisieran que se fuera por lo que a pie de puerto sólo quedaba Voigt escapado con menos de un minuto.

Las hostilidades comenzaron pronto. Nairo y Joaquim se movieron desde abajo y Contador no pudo ir desde el principio. El ritmo que había puesto Valverde antes había quemado al pinteño y los ataques de Purito y Nairo terminaron de dejar atrás al líder del Saxo Bank.
Froome se fue a rueda de los que serían sus escuderos en París mientras Contador se hundía y Valverde –en tierra de nadie- hacía lo imposible para llegar al primer grupo sin éxito. Por detrás fueron remontando Kreuziger, Talansky, Porte y Gadret que llegaron más o menos a la par que contador.

El checo se volvió a quemar y se dejó llevar al final mientras que Porte dejó atrás a su ex compañero dentro del último kilómetro. El americano del Garmin adelantó a Kwiatkowski en el segundo lugar del maillot blanco –el líder era Nairo- y se hizo así con el derecho a salir en las fotos del último día.
Froome no supo correr y tras subir a rueda de Purito y Nairo atacó sin éxito.

Tan poco éxito tuvo su cambio de ritmo que primero el colombiano y después el catalán de Katusha le dejaron atrás demostrando que al líder se le había hecho largo el Tour de Francia.

Apretó los puños en la meta, se sabía ganador del Tour y empezaba a asimilar lo que había conseguido. Mientras tanto, en el autobús del Movistar se preparaban para celebrar la tercera victoria de etapa de la semana además del maillot blanco y el de la montaña de Nairo Alexander Quintana, el escarabajo volador.

El camino a París fue diferente. Se hizo de tarde para que la ceremonia final quedara más bonita de noche y en los Campos Elíseos de París se hizo con su cuarta victoria Marcel Kittel por delante de Greipel y Cavendish que no consiguió una nueva victoria en París.

Peter Sagan se hizo con el maillot de la regularidad a pesar de haber ganado una sola etapa. El eslovaco del Cannondale se pintó la perilla de verde para celebrarlo y gestó su victoria particular en la primera semana en la que sus rivales se quedaban en las etapas de media montaña que él sí puede pasar.

Nairo se llevó los maillots blanco y blanquirrojo mientras que Christophe Riblon, vencedor en Alpe D’Huez se hizo con el supercombativo del Tour del centenario. El Saxo Tinkoff subió al podio como mejor equipo desmontando desde el otro lado la teoría de que el mejor equipo tiene más opciones de ganar.

Contador tenía un equipo a su nivel por primera vez en mucho tiempo y no dio la talla en la carretera. Froome no tenía equipo…ni lo necesitó prácticamente porque sí era el más fuerte.

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