Gracias, Pereiro

Entre risas. Así explicó ayer Óscar Pereiro en ‘El Chiringuito de Jugones‘ cómo dejó ganar a George Hincapié la etapa del Tour de Francia de 2005 con final en Saint Lary. Recuerdo perfectamente la etapa, recuerdo perfectamente cómo, desde el sofá de mi casa, iba pensando que era imposible que Hincapié -en su día sprinter- ganara al gallego del Phonak en aquella etapa de Pirineos. 

Vivimos tiempos difíciles los amantes del ciclismo. Cada años hay casos de dopaje sanguíneo -en 2016 resulta que hay que matizar el tipo de dopaje porque los tramposos innovan- que hacen saltar a los troles que solo se acercan al ciclismo cuando hay escándalos de por medio. El pasado viernes empezó el Giro de Italia en las carreteras de Holanda y leí un tuit que venía a decir algo así como que los pueblos debían estar vacíos en los Países Bajos porque todo el mundo estaba en las cunetas. En España hemos tenido mucha tradición pero da miedo pensar qué va a pasar cuando se retiren los grandes de ahora. Samuel Sánchez, Purito Rodríguez, Alejandro Valverde y Alberto Contador han creado escuela y van a ser imposibles de sustituir por lo que el aficionado ocasional -ese que veía la Fórmula 1 cuando ganaba Alonso o el tenis solo cuando lo hace Nadal- va a dejar de acercarse al bello espectáculo que es el ciclismo. Solo me faltaba que el quinto ganador español del Tour diga entre risas que se dejó ganar en una etapa.

caralloLa historia viene de lejos, lo sé. Pereiro explicó en 2014 que entendió al revés. Que Hincapié le pedía dinero por dejarse y que él pensó que con la prima que Phonak le iba a dar por ganar podía untar al americano y, además, llevarse la etapa. Lo siento Óscar, no cuela. No cuela porque en televisión lo dijiste entre risas, porque nos engañaste a todos los que creímos en ti. En la radio dijo que estaba tan seguro de que Hincapié había decidido venderle -que no comprarle- la etapa que se había colocado el maillot bien para la foto pero repasando la etapa se ve que eso no sucedió. La historia se cae.

Recuerdo la etapa y el pensamiento de “¿cómo va a ganar Hincapié una etapa de montaña?” Pues tal que así. El americano, por cierto, era la mano derecha de la mayor estafa de la historia del ciclismo y, por ende, uno de los mayores tramposos y mentirosos de este bello deporte. Tras retirarse con la bici de oro y el pecho hinchado por correr 17 Tours de Francia de manera consecutiva admitió su dopaje. Ese dopaje por el que le preguntaban a Lance con él delante y al que el de Austin respondía atacando al periodista ante las risas de su escudero. Era todo un circo.

Me doy cuenta tarde, claro. Era un circo mediático porque a Pereiro le acompañaron en la escapada Óscar Sevilla, George Hincapié o Michael Boogerd, todos metidos en la lista negra de la pasada década en el ciclismo. Por detrás se pegaban Lance Armstrong, Jan Ullrich e Ivan Basso. Más circo.

*DESARROLLOEra imposible que Pereiro te cayera mal cuando era ciclista. De verdad que lo creo. Salió de la nada y demostró tener más cojones que nadie haciendo dos veces consecutivas top ten en el Tour firmando terceras semanas en las que se filtraba en las escapadas -que llegaban- día sí y día también. Lo dejaba todo y así fichó por el Caisse y le cayó del cielo el Tour de 2006. Tengo guardado un Marca con su cara que decía que era el crack del verano y que “Carallo con Pereiro“. Y tanto que carallo. En aquel Tour, por cierto, hubo otro tramposo -excompañero de Pereiro además- que escribió un libro para, con toda la cara del mundo, explicar cómo ganó el Tour de 2006 sin doparse. Ese señor de apellido Landis venía del US Postal y dejó a Pereiro sin la foto de su vida y a todos los que sufrimos en aquella crono entre ambos del sábado por la tarde nos dejó una sensación de vacío que las fotos de Pereiro -de calle-  y de amarillo en París no pudieron llenar.