Giannis Antetokounmpo, el hombre que vino del futuro

Nadie piensa en el pick número 15 del draft como el factor diferencial de un equipo, como la primera piedra de un proyecto ganador. Tampoco lo hace refiriéndose a un joven que no mucho tiempo atrás vendía camisetas y gafas de sol en la Acrópolis de Grecia. Un hombre capaz de cruzar la pista de baloncesto en nueve zancadas, un hombre con una envergadura de 2,24 metros y un apellido impronunciable. Para Kidd, ahí reside la culpa de que Giannis Antetokounmpo esté infravalorado a pesar de ser uno de los mejores -y más completos- jugadores de la NBA. “Parece que hace pasos pero no los hace, el problema es que nunca antes hemos visto algo parecido” dijo de él Scott Brooks, mentor de unos jóvenes Durant, Harden y Westbrook.

Giannis Antetokounmpo, el hombre que vino del futuroCon solo 23 años el jugador griego acaba de disputar su primer All Star Game -siendo de los más destacados en un partido que ha perdido el sentido desde hace un par de años- y lo ha sido por votación popular pero también porque la prensa y los rivales le han votado.

Antetokounmpo lidera a los Milwaukee Bucks en puntos, rebotes, asistencias, tapones y robos o lo que es lo mismo: es el jugador total. Y lo hace con más de 23 puntos, 8 rebotes y 5 asistencias a los que hay que sumar casi dos robos y dos tapones. Superlativo.

CATORCE HOMBRES…Y GIANNIS 

La historia del segundo hijo de la familia Antetokounmpo empieza en marzo de 2013 cuando cansados de ser demasiado buenos para los malos y demasiado malos para los buenos, los Milwaukee Bucks buscaban un cambio de tercio radical. El proyecto de Monta Ellis y Brandon Jennings nunca llegó a ser fiable y más allá de llevarse un 4-0 de los Miami Heat -cuando Jennings dijo que les ganarían 0-4- Wisconsin no existía. La NBA tenía un bonito anuncio de Monta y Brandon pero no fue muy lejos, no se llevaban del todo bien, no había química y tampoco resultados. La tercera pata del banco era el siempre especial Larry Sanders y claro, los Bucks necesitaban más.

Acogieron de buen grado la marcha de Brandon Jennings a Detroit y también la de Monta Ellis a los Dallas Mavericks y empezaron de cero. De cero a pesar de haber sido octavos del Este, sí. Tenían un pick medio del draft -puesto 15. y John Hammond era consciente de que los Bucks no interesaban a nadie y de que sería difícil recuperar la grandeza de otras épocas firmando agentes libres y lo iban a hacer vía draft.

Antes que ellos, el CAI Zaragoza había hecho su trabajo y tenía firmado a un 2,11 griego capaz de pasar como un base, moverse como un pívot y correr como un alero, un unicornio de verdad. Hammond viajó a Grecia a ver un partido de segunda división en el que jugaba el Filathlitikos B.C. Allí había un jugador especial, diferente. Hijo de un futbolista y de una saltadora de altura, Giannis Antetokounmpo vendía en la calle durante el día pero jugaba a baloncesto. Y lo hacía muy bien.

Tenía 18 años y competía con gente que le doblaba en edad, gente que llegaba a jugar después de una jornada laboral larga y él promedió 9 puntos, 5 rebotes y casi dos asistencias. El CAI había pagado 200,000€ por él pero los Bucks pagaron 1 millón por dejarle ir.

Si no puedes conseguir un gran jugador en eld draft por tener un pick alto, róbalo. Eso hicieron los Bucks. Porque el número 1 aquella noche fue Anthony Bennett y solo uno de los 60 jugadores elegidos aquella noche ha disputado un All Star, es Antetokounmpo. Gracias a Lee Jenkins sabemos más cosas del joven griego que hizo que Danny Ainge y Sam Presti se metieran en un avión para ver la segunda división del basket heleno en directo.

Antetokounmpo no fue un secreto que los Bucks encontraron y nadie más vio, pero era un jugador de segunda división que no había tenido invitación para el Nike Hoop Summit donde los mejores jóvenes del mundo se dan cita para calibrar la madera de cada uno. Lo lógico podría haber sido jugar un año en el CAI Zaragoza pero los Milwaukee Bucks no tenían nada que perder.

El día después del draft, Giannis Antetokounmpo deambulaba en silencio por un hotel de Milwaukee y se encontró con el propietario de los Bucks, Herb Kohl cuya asistenta hablaba griego fluido. “Se le iluminó la cara al escucharle hablar”, dicen.

Dejó los hoteles de Milwaukee para instalarse en una casa con dos habitaciones con sus padres y vivir su antetoprimera temporada en la NBA. A pesar de la expectativas que había generado con su impresionante físico, Antetokounmpo no brilló como rookie. Aterrizó en un vestuario bipolar donde había tres veteranos con más de diez temporadas en la NBA a sus espaldas y en su mayoría jugadores sin experiencia. Y un entrenador que creía tener un base de 1,85 cuando vio los primeros videos de skills de Antetokounmpo. Entre unos y otros había un jugador, un tal OJ Mayo.

El ex de los Memphis Grizzlies le prestó muebles para su casa y los veteranos –Caron Butler y Zaza Pachulia– le ayudaron a elegir ropa para los viajes mientras asistentes y auxiliares de los Milwaukee Bucks le explicaban qué música podía decir que escuchaba y cuál no.

6,8 puntos, 4,4 rebotes y 1,9 asistencias fueron sus primeros números en la NBA, muy lejos de lo que a día de hoy promedia pero en su primer verano, tras firmar un 15-67 de balance y afirmar que Milwaukee y los Bucks se iban a “hartar” de él antes de que él decidiera irse, le llegó una buena nueva. O mejor dicho, dos.

Primero fue la obvia. Con ese balance los Bucks fueron de los peores de la NBA y se llevaron el segundo pick de un draft que tenía dos potenciales números unos en Andrew Wiggins y Jabari Parker. El de Kansas fue elegido por los Cavaliers mientras que el de Duke, nativo de Chicago, aterrizó en Wisconsin.

Jabari comenzaría a copar titulares mientras Giannis Antetokounmpo comenzaba a dejar latente su mejora en todos los aspectos del juego. Además llegó Jason Kidd.

Recién retirado, Kidd asumió el banquillo de los Nets y después de un buen primer año se fue a los Bucks para sorpresa de la mayoría. El proyecto merecía la pena. Estaba Jabari y estaba ese vaya usted a saber qué griego. Le dio las riendas del equipo en la Liga de Verano en lo que muchos vieron como una osadía. El base más grande de la historia sería el guard de los Bucks y tras comenzar como un experimento, la cosa fue cogiendo forma. Ese mismo verano, Antetokounmpo tuvo una clase rápida de que la NBA es solo un negocio. Los dos asistentes que más le habían ayudado se fueron de los Bucks y su mejor amigo en la plantilla, Nate Wolters, fue cortado.

Pero el primer año de Kidd fue sencillamente brutal. Los Bucks acabaron sextos del Este con un tremendo Brandon Knight -que acabaría en Phoenix a mitad de año- y con un Giannis Antetokounmpo que eclipsó la baja de Jabari Parker. Porque el de Duke se rompió la rodilla como ha hecho este año y a los Bucks poco menos que les dio igual. Kidd tenía un plan y trabajaba en ello. Quería un base con brazos largos y su idea le costó el puesto al mejor jugador del equipo -Knight- en pro de un base de brazos interminables que llegaba con el Rookie Of The Year bajo el brazo. En el fondo, una idea clara. Si sale mal, tengo a Giannis ahí.

El experimento con MCW salió mal hasta el punto de que precipitó el paso de Antetokounmpo al puesto de guard. Vendría con el ROY bajo el brazo pero los Sixers no eran los Bucks y Milwaukee necesitaba algo. Completó un año sensacional sacándose un conejo de la chistera llamado Khris Middleton que poco o nada tenía que ver con el Middleton que jugaba en los Pistons.

Recondujo a OJ Mayo hasta una versión importante del mismo y de ahí partió el proyecto. Ganó 26 partidos y tuvo un balance de 41-41, el primero no negativo en cinco años. Y todo eso a pesar de la lesión de Jabari que le dejó en bandeja el ROY a Wiggins. Ahí iba a estar el Talón de Aquiles del equipo: las lesiones solo respetan al griego.

GIANNIS VS KIDD 

Su primer encontronazo fue a causa de los triples. El talón de aquiles del juego del griego es precisamente su tiro exterior y Kidd se encontró a un sophomore que había promediado 6 puntos en su año rookie y quería tirar triples. Cuando Kidd le sentó por primera vez Antetokounmpo explotó hasta el punto de mirar en un teléfono a ver quién era ese tío que le prohibía tirar triples. Era uno de los mejores bases de la historia de la NBA. Y su mejor aliado.

anteUna de las grandes mentes de la NBA iba a entrenar a la estrella del futuro y vio una capacidad a la altura de la que él mismo tenía. Kidd fue uno de los mejores asistentes de la historia de la liga a pesar de su estatura. Siempre ironizó con que Magic fue mejor porque veía todo desde una perspectiva superior. Pues él tenía a Giannis, un Magic de 2,11. Porque desde que aterrizara en la NBA, el griego ha crecido seis centímetros.

La Liga de Verano de 2014 había sido la sala de experimentos de Kidd y la lesión de Carter Williams durante la temporada fue el pretexto perfecto: todo al griego. Los Bucks comenzaron a jugar con el base más alto de la historia y ganaron tiempo al futuro cercano.

Lesionado Carter Williams, Milwaukee tenía nuevo jefe en la oficina y Kidd comenzó a embarcarse en su proyecto más ambicioso en su corta carrera de entrenador: modular al base del Siglo XXII.

Kidd ideó el proyecto pero su asistente Sean Sweeney fue el brazo ejecutor. Analizó al detalle el pick&roll de Antetokounmpo en sesiones que llegaban hasta la medianoche e incluían sesiones de vídeo con Magic Johnson, Kiki Vandeweghe y Shawn Kemp de actores principales.

El proceso fue tomando más forma en verano. Los Bucks ficharon a Matthew Dellavedova de base pero Antetokounmpo era el jefe de operaciones al mando. La primera parte del trabajo incidía en su velocidad, Kidd quería un base veloz y con Antetokounmpo tenía uno capaz de recorrer la pista en nueve zancadas así que ahí estaba su principal virtud a explotar. Shawn Kemp sería, en este caso, su ejemplo a seguir. De ahí salieron esos mates a campo abierto que Antetokounmpo ha dejado a puñados y cuyas fotos decorarán nuestra memoria -y nuestra portada-. “Tengo que ser más serio, tengo una franquicia sobre mis hombros” reía Giannis.

POINT FORWARD 

La era de LeBron James podrá ser conocida como la última del baloncesto antiguo o la primera del nuevo-baloncesto. El jugador de Akron es el primer jugador drafteado en el nuevo siglo capaz de generar como un base pero desde otra posición, una dinámica interesante que la liga ha ido perfeccionando en ls últimos años. Kidd siempre ha sido un hombre interesado este aspecto y eso que en los Nets tenía un base puro –Deron Williams– pero los Bucks son un equipo ideal para ello.

Cuando uno habla de Giannis Antetokounmpo lo más difícil de responder es la pregunta más evidente, ¿de qué juega? Pues de todo. En un partido contra Oklahoma defendió a Westbrook, Durant e Ibaka y es que el griego es una amenaza que solo tiene un hándicap, el tiro. Trabaja en ello y según el veterano Jason Terry cuando él le enseñe -es el tercer máximo anotador de triples de la historia de la NBA- será un jugador absolutamente imparable. En ese momento, Giannis será demasiado grande para los exteriores y demasiado rápido y ágil para los interiores rocosos, ahora lo es pero promedia menos de un 30% en tiros de tres.

Y en este sentido, pondremos el 20 de febrero de 2016 como el día 0, el día que Jason Kidd le dio las llaves de los Milwaukee Bucks, de verdad, a Giannis Antetokounmpo como generador, constructor y finalizador. Como unicornio de a bordo. Las estadísticas de la NBA suelen mostrar estadísticas pre y post All Star Game y la cercanía de la fecha al fin de semana de las estrellas facilita la ecuación. La primera son los puntos, antes del All Star 15,8 puntos y después, 18,7. El usage de Giannis Antetokounmpo, el porcentaje de jugadas de los Milwaukee Bucks que pasan por las -gigantes- manos del griego pasó de un 21,4 a un 24%.

Sus números en tiros de campo bajaron un ápice, de un 51 a un 50,9, y los triples, su gran problema, crecieron del 22 al 29, muy lejos de ser una amenaza real. Dando la razón a su coach, el 34 daba solo 2,8 asistencias por partido antes del break y subió hasta las 7,3 después siendo el octavo de la liga por delante de LeBron James, Reggie Jackson o Kyle Lowry.

A LeBron le colocaron el cartel a los 18 años y para Giannis tiene que ser el objetivo, recibir ese cartel de ganador como James, Magic o Jordan”, decía Kidd en una entrevista de este año. “Es un 7 pies con la posibilidad de jugar y decidir en ambos lados de la pista. Tiene el instinto asesino, lo ha demostrado entrenando y ahora lo hace jugando”.

Este año ha tenido actuaciones verdaderamente asombrosas. Se coló en el All Star porque ha enamorado a prensa, entrenadores, rivales y aficionados, porque hace tiempo que dejó de ser el chico tímido que no se despegaba de los smoothies. A los Bulls les hizo 35 puntos, 9 rebotes, 8 asistencias y 7 tapones. ¿Más? Anotó 13/19 en tiros de campo aquella noche y robó dos balones.

Ha jugado más de cuarenta minutos en nueve ocasiones, anotado por encima de los 40 puntos en una ocasión -ante los Lakers- y hasta en cuarenta partidos -de 58- ha anotado más de 20 puntos.

Falta la guinda: ya en abril, Antetokounmpo lidera a los Milwaukee Bucks en puntos (23,2), rebotes (8,6), asistencias (5,4), tapones (1,9) y robos (1,7). Y tiene un tiro efectivo del 54% a pesar de su 27 en triples. También este año anotó su primer game winner ante los New York Knicks en una jugada en la que su step-back resultó simplemente indefendible por sus dimensiones y su capacidad atlética.

Bonus track: Antetokounmpo va camino de tener el mejor PER de un jugador de 22 años o menos por delante de Shaq, CP3, Amar’e Stoudemire, Tracy McGrady, Anthony Davis, Kobe Bryant o LeBron James, un club de élite.

Fue el primer All Star de los Bucks desde Michael Redd en 2004 y el primer titular desde…1984.