Real Sociedad ambición

Real Sociedad 3-0 Granada

Cuando vas a El Molinón es inevitable pensar que hace muchos años en la portería del gol de Vela Zamora cambió la historia. Una semana previa en la que corren ríos de tinta sobre la primera liga que la Real levantó en el estadio gijonés con un gol in extremis. 

Ayer la Real volvió a manchar su escudo con una exhibición que entra de lleno en los ridículos más recientes de la historia de nuestro equipo. El problema no era Moyes como ya dije, el problema no es Eusebio contra quien no tengo nada: el problema son los jugadores. Comentaba con un amigo que lo de ayer entra directo en los ridículos realistas más sonados y todos tienen un denominador común: se gana el siguiente partido y hacemos como si nada. Ahí están los ejemplos de Mallorca (6-1) que se salvó ganando en Mestalla esa semana (0-1) o el Villarreal (5-1) que tres días después eliminaríamos en Copa con gol de Ros. Y esto solo en los últimos años, si nos vamos más atrás hay ridículos varios y diversos.

IllarraRealLa Real Sociedad vive sin ambición, sin conocerla ni querer hacerlo. Los más optimistas defensores dirán con razón que hace tres años fuimos a Champions y que se demostró ambición contra Sevilla, Real Madrid y Deportivo para ir a la máxima competición continental. En ese equipo había dos sujetos que no están. Uno de ellos es el paradigma de la ambición realista –Claudio Bravo– y el otro Antoine Griezmann del que su trayectoria habla por sí sola. Ambos titulares en equipos de octavos de Champions y el chileno con la orejona de Berlín en su palmarés desde el pasado mes de junio. La ambición, por cierto, no era ir a Europa. Era competir allí. Ir y repetir. Pero no hicimos ni una ni la otra. Fuimos a disfrutar.

Lo de ayer no tiene explicación lógica más allá de la falta de ambición. La Real Sociedad se va a jugar la salvación en Anoeta mientras da lástima lejos del estadio donostiarra. Con Martín Lasarte en el banquillo se perdieron todos los partidos de la segunda vuelta fuera de San Sebastián y se empezó a hablar del fortín de Anoeta. En cuanto cae el fortín -te empatan Sporting, Depor y te ganan Espanyol y Celta- cae el equipo. Cae la mentira. Con un calendario relativamente cómodo como local en la segunda mitad de la temporada y con viajes al Vicente Calderón, Mestalla, San Mamés, Ipurua o el Sánchez Pizjuán, uno ve que la Real se la jugará a ganar en casa a los de su liga, rascar algún empatillo fuera y competir en San Mamés para dar carpetazo a una temporada vergonzosa para la plantilla más cara de la historia de conjunto txuri urdin.

Jokin Aperribay advirtió hace meses de que nos faltaba humildad y no podía estar más equivocado. Intrínseca en ese carácter tan supuestamente gipuzkoano nuestro está la humildad, el no destacar ni para bien ni para mal. Claro que decir eso cuando contratas a Moyes como uno de los técnicos mejor pagados de la Liga BBVA y te gastas casi 50 millones en dos veranos pues queda, como poco, raro. Ah, lo de la humildad donostiarra lo doy por supuesto sí, pero luego veo al Eibar como club gipuzkoano y ya no sé qué pensar. Se comen el césped. Nosotros los sueños.

Ha llegado la hora de elegir y el presidente realista debe cortar cabezas. La primera de ellas es la del nefasto director deportivo que permite que Eusebio, ahora mismo, haga convocatorios con ocho defensas y solo dos delanteros que son, además, titulares. Nadie esperaba la lesión de Agirretxe ni la de Canales pero todo se resume en acción y reacción. La acción ha sido que ha pasado, la reacción ha sido rescindir a Chory Castro para que juegue en un equipo con más puntos que el nuestro. Sin Canales, Zurutuza, Agirretxe y Chory y con Alain Oyarzun sin minutos no sabemos por qué, la Real Sociedad lleva tres semanas con Mikel Oyarzabal como único ofensivo en el banquillo. Contra el Deportivo mostró descaro y ayer fue de lo mejor de una infame segunda mitad y, claro está, fue decisivo contra el Valencia. Pero el torrente ofensivo de la Real no puede recaer sobre él si las cosas van mal. Porque es del 97 y entrar en un equipo con esa dinámica le puede hacer mucho daño. Tenemos casos de canteranos prometedores que se meten en reales con dinámicas perdedoras y acaban cayendo en la mediocridad.

Griezmann gol AnoetaLa Real completó en verano uno de los planteles más ilusionaste en mucho tiempo. Las llegadas de Jonathas e Illarramendi más la continuidad de Rulli y la cesión de Reyes parecían cubrir huecos por los que el equipo se desangraba. Bruma generaba más dudas y a día de hoy es el más positivo de todos porque ni de Rulli nos podemos fiar ya.

Illarra tiene que dar varios pasos al frente. Llegó a la Real y pareció que nunca se había ido. Por el tipo de futbolista que era está claro que iba a caer de pie en el esquema de Moyes y pedirle que fuera más ambicioso es contraproducente porque si lo fuera habría aprovechado el trampolín del Real Madrid para irse a un equipo europeo de nivel y vino a la Real. Y gracias, que conste.

Ayer se tiró por la borda el discurso del #EfectoEusebio que algunos como De la Bella pregonaron a las 48 horas de la llegada del técnico. La Real ha mejorado respecto a Moyes. O al menos eso dicen. Yo veo un equipo con más ganas de tocar y con algunos futbolistas más enchufados, de ahí a que sea mejor hay mucho trecho porque Moyes cogió un equipo descosido y lo salvó cómodamente. Sin ambición por ir a Europa cuando era factible pero lo salvó. A 80 kilómetros tuvieron ambición por alcanzar la séptima plaza y la consiguieron, claro. Imaginaos otro Aberdeen u otro Krasnodar. Qué pereza pensarían.

No espero fichajes porque ciertamente creo que no van a hacer falta. En cuanto vuelva Agirretxe tendremos a Jonathas y al 9 para ir rotando y que uno sea una alternativa desde el banquillo. Si algún día vuelve Zurutuza igual Bruma podría salir en la segunda parte o podríamos sentar a Xabi Prieto que sabemos que es él por el brazalete y poco más. Podríamos fichar sí, pero sé que estos jugadores van a hacer lo necesario para salvar el año. Y una vez salvado ya está. No pidáis Europa ni nada, que ir tres veces en cuatro años es demasiado y con la diferencia de puntos -y de ambición- que hay con los vecinos que van sextos no les vamos a alcanzar.