Foto de ESPN | Protagonizó la noticia deportiva del verano -con permiso de Mario Götze y su gol en Brasil- con su vuelta a casa pero Lebron James está con balance negativo tras el primer mes de competición.

Lebron James optó por la vía romántica aunque nunca sabremos si lo hizo por convicción o porque vio que sus Heat no iban a poder con los Spurs tras la paliza de las pasadas finales. James dio por finalizada su etapa en la South Beach tras perder su segunda final en cuatro años. Cuatro años en los que disputó otras tantas finales, por cierto.

Tras deshacerse como un azucarillo frente a la maquinaria perfecta del sargento Popovych, a los Heat les tocaba reconstruir y a Lebron James igual. Y puestos a reconstruir era mejor hacerlo en casa que en el sitio al que te fuiste para ganar. El romanticismo de Lebron James fue solo, romanticismo.

Es un proyecto precioso volver a Cleveland y hacer allí lo que tuvo que hacer cuatro años atrás: construir un equipo ganador a su alrededor. Pero es tan bonito como complicado. Nadie duda que Cleveland se ha movido de cine en el mercado pero su movimiento ha sido tan necesario como difícil de encajar. Además de James, han aterrizado en el Quickens Shawn Marion, Mike Miller, James Jones o, por supuesto, Kevin Love. A principio de año pocos dábamos por debajo del segundo puesto del Este a un equipo con James, Irving, Waiters, Love y Varejao en el quinteto pero tras un mes de competición la eficacia de Toronto les ha pasado por encima y Chicago más de lo mismo. A pesar de ganar en Illinois -en un partido con mucha polémica al final- y de reventar a los Hawks desde el perímetro los Cavaliers son menos fiables que los primeros Heat que empezaron 8-9 hasta que James se chocó con Coach Spo.

Kevin Love venido a menos, Varejao tirando más que Irving, Waiters o el propio Love -incluso ha llegado a tirar más que todos ellos en algún partido- y James…James en un modo descafeinado.

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Lo dijo a principio de verano y lo dijo por algo. ” No quiero jugar 40′ por noche“. Lebron James tiene “solo” treinta años pero lleva once en la Liga y eso desgasta incluso a la máquina física más perfeccionada de la historia de la NBA como es él. Y además, es consciente de que debe gastarse en otros momentos, en otras noches…en abril.

James sabe que tiene mucho baloncesto dentro pero quiere dosificarlo. Y hace bien, claro que hace bien. Los Cavaliers llegarán a los playoffs por su propia inercia y a partir de ahí James echará el resto para llevar su anillo a casa. Puede ser demasiado tarde. Puede serlo porque Chicago llevará partidos de ventaja engrasando la máquina y porque los no tan sorprendentes Raptors juegan como los ángeles desde hace un año. Y han añadido un sexto hombre como Lou Williams que es sencillamente maravilloso para Dwayne Casey. Mientras tanto, Lebron James pasa de defender a su hombre, pasa de correr el balance defensivo y demás. Y decir eso de un hombre que siempre ha tenido entre ceja y ceja el premio al mejor defensor es mucho decir.

Lebron tiró de romanticismo y ganó muchos adeptos entre sus haters. Entre aquellos que le criticaban por irse de casa para ganar pero el romanticismo de Lebron James no se lleva.