El Process se cobra su peaje en los Sixers

Philadelphia 76ers cayó ayer en el Game 7 de las Semifinales de Conferencia en la NBA o lo que es lo mismo: un año más siguen sin pisar, siquiera, las finales del Este. Ayer cayeron en el siete como hace unas temporadas pero, a diferencia de aquella histórica noche en Toronto, no cayeron ante los favoritos de su Conferencia ni tampoco ante un jugador de época como Kawhi Leonard.

La franquicia que teatralizó el tankeo, que quiso reírse del sistema establecido de la NBA a base de perder, perder y volver a perder se está cobrando su peaje en forma de decepciones -que no fracasos- en la postemporada. Ficharon a Jimmy Butler. Agua. A Daryl Morey. Agua. Le dieron las riendas a Doc Rivers. Más agua.

Había que creer en el proceso pero la peor franquicia en muchos años (10-72) pasó a ser contender en cuanto las piezas sanaron y Embiid no pudo tener más impacto desde su primer día sano y es evidente que es uno de los mejores jugadores de la NBA, ya no de su posición, de todas ellas pero con eso no les da. Y no les puede dar.

Shooting Simmons

La realidad de la NBA es tozuda a más no poder en cuanto a la importancia de los tiradores en la liga actual y eso ha atropellado a un talento espectacular como Ben Simmons. Corre la pista, genera baloncesto pero no tira. No tira nada. Ayer cerró la peor serie de playoffs en acierto de tiros libres de la historia con al menos 70 intentos en 7 partidos. No una mala. La peor.

El 25 de los Sixers es carne de traspaso y ya lo fue al inicio de esta peculiar temporada cuando Harden apuntaba a volver a jugar para Morey pero éste parecía reacio a deshacerse del zurdo que fue número 1 del draft por delante de Ingram, Jaylen Brown, Jamal Murray o Malcolm Brogdon que se llevaría el ROY aquel año que Simmons se pasó lesionado. El equipo de Rivers -otro de los que queda ya muy señalado- ha sido el mejor equipo de la NBA en tiros libros intentados por partido pero el 20º en anotados siendo, en parte, culpa del 60% de Simmons que presenta un sonrojante 14% en triples en sus años en la NBA. Le costó varias temporadas anotar el primero y mientras los grandes tiran cada vez más -y mejor- el base de los Sixers sigue sin llegar de un verano con posibilidades de llegar a un 30%. Tampoco le pedimos que sea un killer pero que no sea el típico jugador al que los rivales le dejan tirar solo porque saben que no la mete en una piscina. Hubo hace años un jugador al que le flotaban tanto que le daba vergüenza y pasó de un 16% desde la larga distancia a un 42 en dos temporadas a pesar de duplicar los intentos. Era José Manuel Calderón que pasó un verano entrenando el tiro por la vergüenza que le daba que le dejaran tanto. Embiid es un jugador para ganar un anillo. Simmons parece que no. Le quedan por cobrar 140 millones en los próximos 4 años. Casi nada. 

Doc, tenemos un problema

Hemos escrito mucho sobre la maldición que perseguía a los Clippers desde tiempos inmemoriales y más aún cuando caía año tras años con Chris Paul, Blake Griffin y DeAndre Jordan en el equipo pero todos tenían otro ingrediente: Doc Rivers.

El técnico de los Sixers suma 29 derrotas en partidos para avanzar en playoffs. Nunca en la historia hubo un entrenador que sumara tantas oportunidades que acabaron yendo por el retrete y es especialmente significativo cuando, en el caso de Rivers, hablamos de un técnico que en los últimos 13-14 años ha entrenado a Celtics, Clippers y Sixers que no eran equipos que llegaran octavos a los PO precisamente.

ESPN añade que solo gana el 34% de los partidos que tiene de Win or Go Home (para él o para los rivales), el mínimo de todos los que se han enfrentado a esta tesitura en 20 o más ocasiones.

Los Sixers vieron avanzar a los Atlanta Hawks a las Finales del Este donde espera Giannis Antetokounmpo y lo hicieron con un gris Trae Young que solo anotó 21 puntos e igualó el cuarto peor porcentaje de tiro de la historia de los playoffs (Jrue Holiday 24 horas antes) así que parece claro que el destino se está cobrando peajes por las trampas que los Sixers hicieron a la democracia perfecta que siempre pensamos que era el sistema de la NBA.

Quisieron perder, apostaron todo a perder y, de hecho, lo hicieron pero no sabían que el baloncesto les devolvería la moneda. Por el camino quedaron un Jimmy Butler que después llevó a los Heat a las Finales de la NBA, un Markelle Fultz del que pocos se acuerdan pero que fue el #1 del draft elegido por Philadelphia o un Dario Saric que apuntaba a formar un cuarteto notable con Embiid, Simmons y el propio Fultz. Fue Embiid, quién si no, el que bautizó aquel equipo como FEDS (Fultz, Embiid, Dario & Simmons) enterrando su icónico Trust The Process pero no sabía que aquel proceso se iba a cobrar tantas decepciones.