El paciente Ingles

Hubo un momento en la carrera de Joe Ingles en la que su andadura de la NBA estaba prácticamente en el alambre. Era octubre de 2014 y Los Angeles Clippers había anunciado un roster de 15 jugadores del que se caía a última hora el alero australiano que prácticamente hacía las maletas para volver a Europa donde había brillado en Granada y había sido un gran jugador en el FC Barcelona.

Los Clippers de Doc Rivers cerraron sus 15 fichas con Matt Barnes, Reggie Bullock, Jamal Crawford, Jared Cunningham, Glen Davis, Chris Douglas-Roberts, Jordan Farmar, Blake Griffin, Spencer Hawes, DeAndre Jordan, Chris Paul, JJ Redick, Hedo Turkoglu, Ekpe Udoh y CJ Wilcox siendo Cunningham el que, en teoría, cerró la puerta de Los Angeles a Joe Ingles. Entonces llegó la llamada que le iba a cambiar la vida.

Ingles llegaba de haber completado un Mundial notable con Australia en la cita que tuvo lugar en España y que acabarían ganando, una vez más, los Estados Unidos. Como jugador del Maccabi de Tel Aviv, el australiano promedió 11 puntos, 3 rebotes y 3 asistencias que en la anotación habrían sido prácticamente 15 sin contar el día que solo lanzó una vez a canasta -y falló- ante México. En ese equipo, los aussies contaban con Matthew Dellavedova, David Andersen, Cameron Bairstow, Aron Baynes y Dante Exum y Joe Ingles acabó siendo el segundo máximo anotador demostrando, por si había dudas, lo completo que era.

Dos días después de ser cortado por los Clippers, los Jazz le reclamaban vía waivers y le llegaba una nueva oportunidad. Con 27 años, Ingles nunca había jugado en la NBA y su año rookie acabaría con solo 5 puntos de promedio. Añadió 2 rebotes, 2 asistencias y casi 1 robo. Todo eso en tan solo 21′ de juego.

Se ganó el puesto por su elevado Basketball IQ y por estar llamado a ser el mentor de Dante Exum pero se quedó por todo lo demás. La estadística avanzada le daba la razón y es que Joe Ingles hacía a la perfección todo lo que Quin Snyder le pedía y el técnico fue pidiéndole cada vez más…y él seguía respondiendo. En su año rookie promedió solo 5 puntos pero anotó entre 10 y 19 en 16 ocasiones por lo que fue decisivo en no pocas ocasiones. Acabaron con solo 38 victorias y fuera del playoff pero los cimientos quedaron sólidos para los Jazz del futuro. Empezaba a sonar muy en serio el #TakeNote con el que los de Salt Lake City inundaron las redes sociales. Había que tenerles en cuenta. Un año después se quedaron a un partido del 50%, del octavo puesto y del playoff del Oeste coincidiendo con el peor año de Ingles que solo disputó 15′ de media.

En el verano de 2016 los Jazz hicieron tres movimientos en el mercado. Pero tres movimientos maestros. Llegaron George Hill, Boris Diaw y Joe Johnson y el resultado fue irse a las 51 victorias, al quinto puesto del Oeste y cargarse a los Clippers en abril. En un séptimo partido y en el Staples Center frente a Chris Paul, DeAndre Jordan y Blake Griffin. Ingles seguía sin ser titular pero los minutos en pista subieron de forma evidente hasta los 24, su tope en la NBA hasta el momento. Fue titular en los siete partidos ante los Clippers promediando 6,6 puntos, 3,9 rebotes, 4 asistencias y 2 robos.

No se pudo hacer nada ante los Warriors (4-0) pero la importancia de Ingles se vio en la renovación que los Jazz le ofrecieron sin dudar. 4 años y 52 millones ofreció la franquicia y 4 años y 52 millones firmó el alero australiano que no saldría del quinteto de uno de los mejores equipos del Oeste en una única noche de las 82 de la temporada.

Los Jazz antes que el dinero

Dicen los rumores que los Orlando Magic ofrecieron 60 millones por 4 temporadas a un jugador de rotación como Ingles, algo que cuadra en la política de la franquicia de Florida. Ingles prefirió quedarse en los Jazz sin saber todavía si iba a renovar Gordon Hayward -algo que no sucedió-. Se quedó, llegaron Ricky Rubio y Donovan Mitchell por George Hill -sí que prefirió la pasta- y Gordon Hayward y el equipo no solo no fue peor, fue mejor. El sistema de Snyder fue calando en un equipo que tuvo al mejor Ricky Rubio jamás visto, a un defensor de élite en Rudy Gobert…y a Joe Ingles. Bueno, también a Donovan Mitchell y su falta de vergüenza siendo un novato. Los Jazz volverían a los playoffs y ahora son un candidato serio a todo tras caer en semifinales por segundo año consecutivo.

En el sistema coral de los Jazz post Hayward, Ingles se autonombró como el “mejor tirador de la NBA” gracias a un 44% de acierto desde el perímetro que le permitió promediar 11 puntos, 4,2 rebotes y 4,8 asistencias además de 1,1 robos.

Ingles promedia 24 puntos en los dos primeros partidos de temporada y más allá de lo complicado que será verle mantener el nivel durante toda la temporada,  es un jugador diferencial en ambos lados de la pista. Juega en los Utah Jazz con el liderazgo con el que lo hacía en el CB Granada, con ese nivel que le permitió fichar por uno de los gigantes europeos como era el FC Barcelona cuando él llegó.

El año pasado anotó 18 o más puntos en 11 ocasiones y los Jazz ganaron todos los partidos. Salvo en tres ocasiones, ganaron con facilidad esos partidos incluyendo dos victorias en New Orleans y una en Portland donde se fue hasta los 24 con 6/9 en triples. En 19 partidos tuvo un +/- de +15 para los Jazz que tuvieron un balance de 18-1 en aquellos choques.

En el presente curso ha anotado 11 de los 17 triples que ha tirado -incluyendo el de funambulista sobre la bocina del tercer cuarto a los Warriors- además de rebotear, asistir y robar (3 de media). Tiene un % de tiro eficiente del 90% y sí, son solo dos partidos, pero es que ha tirado 12 y 15 veces en los dos partidos. Casi nada.

Ingles ha ido quemando etapas desde ser un jugador de rotación, hasta un tipo importante y este año, lo hace todo bien. Es pronto para hacer análisis a largo plazo o juicios de valor rotundos pero el australiano no está lejos de ser el primer nombre propio de la nueva temporada en la NBA y un serio candidato -por qué no- al Most Improved Player de la liga.