El Dwightmare tendrá segunda parte

El Dwightmare tendrá segunda parte

Que la NBA es la mejor competición del mundo es algo que muchos defienden hasta la saciedad por su sistema del draft y todo lo que pasa más allá de la pista cuando el balón no está en juego. También lo es por las historias que nos regalan.

En pleno de verano de 2019, Dwight Howard vuelve a Los Angeles Lakers para formar parte del faraónico proyecto de LeBron James y Anthony Davis. Siete años después, el pívot de Atlanta regresa a los Lakers donde comenzó su caída cuando era considerado el mejor pívot de la NBA, el nuevo Shaquille O’Neal. Siete años y muchos equipos después -Rockets, Hawks, Nets, Wizards, Hornets y Grizzlies, aunque sin llegar a vestirse- recuperamos el Dwightmare con proyectos tremendamente diferentes.

Se repite la historia de que los Lakers estarán en boca de todos porque el proyecto, como aquel año, invita al optimismo. Kobe Bryant y Pau Gasol recibieron en 2012 a Howard y a Steve Nash en un proyecto de película que acabó con un giro -no muy- inesperado con la lesión del primero en una carrera heroica por meter a los Lakers en los playoffs. Allí empezó el ocaso de una carrera legendaria como la de la Mamba, se escribió el último capítulo de la historia de Steve Nash y Howard vio cómo pasaba de ser el mejor center de la liga a uno al que la evolución del juego le atropelló. Pocas cosas más allá de sus innumerables visitas a la línea de tiros libres -porque no metía ni miedo- recordamos del Howard de los Lakers y lo cierto es que la NBA es tan maravillosa que le ha regalado una segunda oportunidad con un rol, lógicamente, inferior.

Le llega cuando pocos lo esperaban y cuando DH12 era carne de mínimo de veterano en un equipo pequeño porque su notable año en Charlotte parece que pasó hace muchos años y fue en la 17/18. A Howard se le han alineado los astros y para su 2.0 en LA ha tenido que ocurrir otra desgracia en la carrera de DeMarcus Cousins, uno de los mejores interiores de la liga antes de las lesiones. Sin Boogie, los Lakers tuvieron que tirar de agenda y ahí tenían apuntados los nombres que cualquiera habría querido fichar cuando ellos se llevaron a Howard en 2012. La decisión estaba entre él y Noah, quién se lo iba a decir a los dos.

Para terminar fichándole, los Lakers tuvieron una reunión con él en la que Howard exhibió su nueva figura -dicen que ha perdido mucho peso- y evidenció que sus problemas de espalda -9 partidos con los Wizards el año pasado- eran cosa del pasado. Eso, unido a su rol -secundario-, terminaron por decantar la balanza y acabar regalándole una nueva vida a Howard.

Jason Kidd acabaría siendo determinante en el fichaje. Ayudante de Frank Vogel en los Lakers, ‘Mr Triple Doble’ comparte una estrecha amistad con el pívot desde el oro que ambos compartieron en Pekín en 2008. Cuando empezó a sonar su nombre, no pocos jugadores de los Lakers se desplazaron para verle entrenar y dictaron sentencia: estaba para jugar.

El pívot será uno de los tutores de los nuevos Lakers de LeBron James y Anthony Davis y precisamente The Brow dejó claro que quería jugar al lado de un center puro según Charania.