El efecto mariposa de los Toronto Raptors

El efecto mariposa de los Toronto Raptors

“El batir de las alas de una mariposa puede provocar un huracán en otra parte del mundo”. El famoso efecto mariposa de la ‘idea del caos’ se puede trasladar al sorprendente desenlace de las Finales de la NBA. Una lesión de Kevin Durant la madrugada del 8 de mayo en el Oracle Arena puede acabar con el primer anillo de la historia del baloncesto canadiense, el primero logrado fuera de las fronteras de los Estados Unidos.

Kevin Durant anotó por encima de un Iman Shumpert que no llegó a tocarle. 2 puntos, los Warriors por delante en el Game 5 de las semifinales del Oeste y unos segundos después, el caos. El 35 volvía a defender cuando notó un pinchazo que desencadenó un caos de dimensiones insospechadas. Miente quien dice que esperaba que los Raptors fueran por delante tras el Game 4 de las Finales. Bueno, quizás en Canadá alguien lo esperaba. O lo soñaba. 

Ganaron a Houston a pesar de la baja de Kevin Durant -el Game 6 en Texas, además- y se deshicieron por la vía rápida y con muy buenas sensaciones de los Portland Trail Blazers después de ganar dos partidos en Oregón con sendas remontadas de la mano de un inmenso Stephen Curry. Mientras Toronto se partía la cara contra los Milwaukee Bucks -el mejor equipo del Este en la Regular Season-, Golden State se relamía las heridas durante más de una semana y esperaba con ansia la llegada de Kevin Durant.

No es justo explicar el resultado de las finales por la baja del alero de Washington porque lo que está haciendo Toronto en los cuatro primeros partidos es historia de la NBA pero es imposible explicarlo sin la lesión de Durantula. No se sabe si llegará al Game 5 aunque si hay un partido en el que debe forzar es, sin duda, el próximo en Canadá.

Toronto Raptors está a un paso de lograr el primero anillo en sus casi 25 años de historia en la NBA. Un cuarto de siglo en los que ha pasado de jugar en un pabellón semi vacío a formar la atmósfera más increíble de las 30 franquicias de la mejor liga de baloncesto del mundo. Recomiendo encarecidamente el visionado de The Carter Effect en Netflix, un repaso a lo que supuso el paso de Vince Carter por Jurassic World.

Hasta saber si el 35 regresa, lo que podemos y debemos hacer es analizar la barbaridad que nos están regalando Nick Nurse y sus Raptors. Porque Kawhi Leonard sigue sin sonreír en una pista pero promedia más de 30 puntos en sus terceras finales y va directo a por el segundo anillo y el segundo MVP después del de 2014. Un año antes, un fallo suyo desde la línea de tiros libres permitió que el mítico triple de Ray Allen empatara la serie y desencadenara otro pequeño efecto mariposa con el que fue el último anillo de LeBron en Miami. Ha aprendido de aquel error y en cuatro partidos ha anotado 45 de los 48 tiros libres con un 93,8% de acierto. No es solo que tire mucho, es que tira muy bien. Ayer, por ejemplo, sus tiros libres permitieron sobrevivir a los Raptors en un pésimo inicio de partido y una muy mala primera parte. Después hizo historia, que es lo suyo.

Casi 31 puntos, más de 10 rebotes, 4 asistencias, 2 robos y 1 tapón por partido son números de uno de los mejores jugadores de nuestra era en la NBA, uno que algunos habían cometido la osadía de olvidar porque estuvo un año lesionado. Imaginen lo que habrían sido los Spurs 17/18 con la mente maravillosa de Gregg Popovich y la mano de Kawhi.

Strength in Numbers

Los Raptors han hecho bueno el que fuera eslogan de los Golden State Warriors y es que además de Kawhi, cada día aparece un compañero nuevo. Y siempre es a nivel estelar. En el Game 1 fue el espectacular debut en las Finales de la NBA de Pascal Siakam y su 83% en tiros de campo para anotar más de 30. En el tercero, un viejo conocido de las finales como Danny Green que anotó 6 de los 8 primeros triples que intentó para decantar la batalla del Oracle y en el cuarto, aunque también brilló en el tercero, fue Serge Ibaka, el que todos elegimos antes que James Harden como integrante del Big Three de los Oklahoma City Thunder del inicio de década.

Su block party en el Game 3 ayudó a Toronto en el primer choque en Oakland y su Game 4 recordó al joven congoleño que enamoró en Oklahoma. Lo decía Antoni Daimiel en la narración en Movistar: «Ibaka es un jugador que si empieza a sumar del inicio se siente importante«. Y vaya que sí lo hizo.

Anotó los tres primeros tiros, capturó el primer rebote que permitió la -hasta entonces- buena defensa de los Warriors y empezó a sumar poco a poco. Sin prisa pero sin pausa. Acabó con 20 puntos, 4 rebotes, 2 tapones y un +11. Más allá de los números, estuvo inconmensurable. Anotó el único triple que intentó añadiendo tiro exterior a un equipo que ya de por sí iba sobrado de él en la segunda mitad, castigó los cambios, desvió tiros, modificó ataques y defendió como el que fuera hace años. Volvió Iblocka. Clavó 9/12 en tiros de campo y dijo «aquí estoy yo». Dijo Sergio Scariolo que le ve más maduro que hace años y le abre la puerta de la selección para el Mundial de China de este verano.

Es el séptimo máximo anotador de Toronto en la serie con poco menos de 10 puntos, unos números impresionantes que le situarían como el cuarto máximo anotador en los Warriors.

Nick Nurse puede convertirse en el primer entrenador de la historia en ganar la Liga de Desarrollo y la NBA en su carrera. Llegó a Toronto hace un año con la difícil papeleta de mejorar a un Dwane Casey que cruzó la frontera con el galardón de Coach of the Year bajo el brazo. Mientras Steve Kerr apuesta por una rotación larga, Nurse ha jugado casi todos los minutos con solo ocho jugadores y Pat McCaw de manera testimonial. Ibaka, VanVleet y Norman Powell aportan desde el banquillo desde el primer momento y el 23 está siendo el gran descubrimiento de las Finales no solo por lo que está haciendo -defensa y amenaza exterior- también por dónde lo está haciendo. Admitió hace poco que jamás pensó que jugaría unas Finales así que una vez en ellas, no iba a pedir perdón a nadie por atreverse. Los Raptors lo agradecen ya que aporta en ambos lados de la pista sin exigir. Puede quedarse en una esquina callando y sin hacer ruido hasta que le llegue un balón, se levante y lo clave. Porque es más fácil que lo meta a que lo falle. Jugón.

La baja de OG Anunoby apuntaba a ser un dolor de cabeza para Nurse pero los tres suplentes que está utilizando están rindiendo muy bien. Peor Powell en comparación pero es que es difícil estar al nivel de Ibaka y VanVleet y no sería justo acabar el análisis con él ahí.

Las Finales de la NBA tendrán el primer win or go home de los Warriors en la era de Durant. La última vez que lo tuvieron -sin contar el Game 7 de 2016- el 35 jugaba en los Thunder y era el rival a batir por unos Warriors que lo lograron con una increíble exhibición de Klay Thompson en el Chesapeake. Ahora deben rogarle que vuelva y lo haga con 30 puntos por noche, buenos porcentajes y una ayuda defensiva que el equipo necesita como el comer. Es mucho pedir pero el mejor jugador después de LeBron James ha demostrado en las finales que rara vez le tiembla el pulso.

Él comenzó con el efecto mariposa, él puede volver a darle un giro de 180º a la historia. Está por ver si con su mejor versión les da a los Warriors porque no es solo que falte el 35, es que los Raptors están siendo la mejor versión de sí mismos, un equipo que competiría a 7 partidos con los mejores Warriors de los últimos años. Palabras mayores.