En los últimos veranos han salido de Vitoria Splitter, Prigioni, Marcelinho, Mickeal y Nocioni

Y casi se marcha Thomas Heurtel este verano. Y, claro está, Brad Oleson que se marchó en plena temporada al Regal Barcelona.

Con este panorama, el verano no ha sido sencillo para Josean Querejeta. El único atisbo de esperanza se llamaba Andrés, se apellidaba Nocioni y le apodaban ‘Chapu’. Sin él, el Saski Baskonia ha perdido el norte, el alma y mucho más que todo eso. 

El presidente del Baskonia buscó en la NBA para traer a Europa a Tornike Shengelia, DJ White y Orlando Johnson pero el Baskonia deambula por la Liga Endesa como un gigante dormido que debe buscar en su foro interno para que la experiencia pasada le enseñe el camino futuro.

Si bien hace diez años el Baskonia se instaló en la élite europea lo hizo con un modelo claro en el que los fichajes de Splitter o Scola no eran más que apuestas de base sólida. Los dos grandes interiores de la historia reciente del Baskonia fueron fichados, cedidos por España y después promocionados al Baskonia para, a fuego lento, ir cocinando ese talento juvenil que ambos tenían.

Partiendo de la base de que la época de Dusko Ivanovic no volverá, el Baskonia tiene complicado crecer en un ambiente tan competitivo como el vitoriano. El equipo hace un par de temporadas que no está a la altura de lo que la historia le ha dado al Baskonia en los últimos 20 años. Como Taugrés y TAU Cerámica, el equipo tocó el techo.

Ahora hay que ir con calma y reconstruir, no tratar de construir rápidamente. Los