Real sociedad decepcion

real

Recuerdo que hace años mi admirado y querido profesor de Economía nos explicó en clase lo que eran las sociedades anónimas. Que tú comprabas acciones y al final del año se repartían beneficios (en los años buenos) a lo que se apresuró a matizar: “Salvo los accionistas de la Real, que lo son por amor al arte”. Pues sí Juan, sí, lo somos por amor al arte.

Vaya por delante que no soy accionista de la Real Sociedad pero sí socio desde 2001. Recuerdo nítidamente el primer gol que vi en Anoeta como socio. Lo metió Jankauskas en la portería de la torre contra el Zaragoza en un partido que empatamos porque Alberto se tragó un tiro lejano del Toro Acuña. En aquella época luchábamos todos los años por no bajar y casi siempre lográbamos impresionantes segundas vueltas para seguir un año más la misma dinámica. Quién me iba a decir entonces que Darko Kovacevic (Lazio) y Sander Westerveld (Liverpool) iban a llegar pronto a la Real junto a un turco desconocido que casi no juega de txuri urdin por una lesión e iban a cambiar la historia. A Alonso, Aranburu, Aranzabal y, sobre todo, De Pedro, ya los teníamos. Y eran muy buenos.

Las relaciones siempre se basan en dar y recibir. Amigos, pareja, familia…das y recibes pero como diría mi profesor “salvo la Real”. La relación con la Real es recibir, recibir y seguir recibiendo. Y si me permitís añadirle algo es, también, poner la otra mejilla. Porque desde 2011 he visto dos buenas temporadas de la Real, dos y media si añadimos la decadente 2013-14 en la que un entrenador de medio pelo cogió un banquillo de Champions para ir matando poco a poco el equipo y la ilusión. Me duele ver que la Real no me genera tristeza o rabia tras caer en Vigo. Me da rabia ver la indiferencia que han logrado generar los jugadores cuando hace solo dos años estaba casi llorando por estar en Old Trafford o viendo a Vela saltar por encima de Lopes tras marcar aquel maradoniano gol un 28 de agosto. Me da mucha rabia.

Carlos Vela capitan

Pero la Real mata la ilusión, la rabia, las ganas de casi todo. No mata el sentimiento porque como mi aita la semana pasada cuando recibió la insignia de oro y brillantes por llevar 50 años de socio: “Se nace con la Real y se muere con ella”. El sentimiento sí, es lo único que no me vais a quitar porque lo demás lo quitáis todo.

Se pierde en Vigo y se firman cuatro jornadas sin ganar justo cuando yo, iluso o gilipollas, me imaginaba al equipo luchando. Ya no digo por Europa, digo luchando sin más. Y claro, culpa mía.

Lo único cierto es que la pésima temporada de la Real la han salvado los dos jugadores de campo a los que más caña se ha dado. Dejando a un lado a Agirretxe que sale a gol por partido la temporada se salva contra Betis, Espanyol, Granada y Athletic o lo que es lo mismo: los días que conectan Jonathas y Vela. El mexicano es el paradigma de lo que es la Real. Es un jugador de cinco estrellas, no sobraría -por talento- en los tres primeros planteles de la Liga BBVA pero su actitud es la que es. Y como yo no he visto un talento semejante en mi vida vistiendo los colores de la Real pues quiero a Carlos Vela y le defenderé siempre. Pero lo cierto es que él marca el camino, con lo bueno y lo malo que tiene esa afirmación. Cuando él quiere podemos ganar en San Mamés y cuando él no quiere aparecer pues empatas en casa contra el Levante con una ocasión clarísima marrada por él mismo.

El socio, el punching ball de Anoeta

Volviendo al “recibir” de la Real la última es el medio día de ayuda al club contra el Barcelona. Gracias a ese señor que se apellida Tebas me he tragado a las 22:05 de la noche a Espanyol, Celta,Deportivo, Betis y Málaga y la Real solo ha ganado uno de esos cinco partidos. A estas alturas han pasado por Anoeta los tres últimos de la clasificación y solo se ganó al Granada en un de esos días en los que conectaron Vela y Jonathas y después apareció el sol con Oyarzabal que es, junto a Elustondo y Agirretxe, lo mejor de la temporada. La Real no se cansa de dar a los aficionados. Dar golpes, quiero decir.

1-BrumaHace unas semanas se sacó un pack de siete partidos en Anoeta a buenos precios. Teniendo en cuenta que entre esos siete quedan las llegadas de Barça y Madrid parece que el abono se vende solo pero claro, ¿los socios? Ah, esos ya han pagado. Después de haber ido cinco veces a las diez de la noche en sábado me pretendes cobrar por ver a un Barça que en buena lógica te ganará -porque ya toca que te gane en casa- y lo hará bien además. Así que no, con mi dinero no cuentes. 

Tras la derrota de Vigo recordé una charla con un gran amigo que hace unos meses estaba preocupado por el descenso: “Vamos a salvar la temporada en casa y fuera a dar pena en todos lados salvo en San Mamés“, le dije tras el varapalo de Gijón. Añadimos Cornellá ante un flojísimo Espanyol y la ecuación está ahí. La Real ha salvado la temporada y ya la ha tirado como se vio en Balaídos. Una más, claro.

Y lo de menos me parece que Vela fuera convocado, jugara o portara el brazalete. Porque es el mejor y sabe que se lo vamos a pasar todo. Porque nos lo jugamos todo a una carta con él y es blanca impoluta, puede hacer lo que quiere. Como han hecho otros estos años, a ver si os vais a creer que los que están en Madrid o Bilbao no tienen un buen expediente detrás.

Más grave me parece que Eusebio trague con llevar a Vela cuando él mismo había apostado por sancionarle pero bueno, bah, es normal. Eusebio quiere seguir en la Real y si algo demostró el paso de Moyes por San Sebastián es que no hay que enemistarse con ciertos sectores y Eusebio no lo va a hacer. Qué bajito decimos que el escocés hizo mejores números el año pasado que Eusebio este año con un equipo claramente peor, qué bajito. 

Un equipo sin alma

Foto. JM Lòpez
Foto. JM Lòpez

Lo que es de verdad descorazonador es descubrir que la Real Sociedad ha perdido hace tiempo el alma, el corazón. Se fue y volvió Illarra, se invirtió dinero en Granero, Finbogasson, Vela, el propio Illarra o Jonathas y da igual, la ambición sigue sin aparecer por Zubieta como si hiciera años que no pasa por ahí. Como si hace dos años no hubiera 5,000 donostiarras en Old Trafford vibrando con su equipo, como si esa gente no se mereciera más alegrías. Somos una afición sufrida y que nunca dedica malos gestos a su equipo, que lleva por escudo el “te animaré cuando menos lo merezcas porque será cuando más lo necesites” y claro, en esas seguimos.

Mientras tanto duele ver que a menos de cien kilómetros tenemos dos ejemplos de equipos que mueren en cada partido. El primero, el eterno rival, el que nos lleva sin ganar cuatro años pero que va a terminar en Europa un año más y el segundo el vecino eibarrés que es más pobre de dinero pero más rico de corazón, de entrega y de coraje. El que va a Eibar o Bilbao sabe lo que hay…y el que viene a San Sebastián también. 

Anoeta Berria

Me gusta mucho el proyecto de Anoeta Berria. Parece que este año se iniciarán de una vez las obras para quitar unas pistas que llevan años -quizás una década- sin utilizarse más que para la presentación de la Donosti Cup pero viendo los datos de aforo del estadio este año la pregunta se hace en mayúsculas: ¿ES NECESARIO? Evidentemente, no. La Real tiene que enganchar a la gente primero porque los horarios van a ir a peor -el año que viene se jugará el sábado a las 13 horas como en Inglaterra- y regalando entradas a patrocinadores y colegios no vas a llenar nunca las 42,000 localidades del nuevo campo. Pero Aperri, sigue a ello. Y de que tiramos la Copa para centrarnos en la Liga mejor no hablo.

Estoy muy orgulloso de ser de la Real, de poder decir que en mi equipo juega gente que de verdad moriría por ese escudo igual que yo y ese orgullo no se me va a ir. Es muy fácil ser de Barça o Madrid pero no es lo que quiero, no quiero ser de un equipo ganador, quiero ser de mi Real, de la txuri urdin y decirlo con orgullo y defenderles sin tener que agachar nunca la cabeza porque mi equipo hace el ridículo y no pasa nada.