Danny Granger, la estrella olvidada

Poco antes de comenzar la temporada 2015-2016 Danny Granger fue uno de los últimos descartes de los Detroit Pistons. Sin saberlo, ese tuit anunciando que se marchaba era lo último que íbamos a saber de Danny Granger ya que las contiuas lesiones que sufrió desde 2012 acabaron retirándole. El año pasado, los gamers podían contar con él a un módico precio en el 2K16, en el 17 ya no sale como agente libre. Ahora es comentarista televisivo.

Lesiones en pie y rodilla fueron las culpables de que los Pistons cortaran a Granger y Stan Van Gundy fue tajante: “Estamos probablemente ante el final de su camino. Hemos llegado todo lo lejos que podíamos con él esperando que mejorara pero no ha sido capaz de regresar”, finalizó.

Danny Granger cumplió 34 años el pasado mes de abril, lleva ya dos retirado y alguno más alejado de las pistas. No mucho antes, Granger estaba considerado como uno de los mejores jugadores de la NBA y, sin duda, como una de las muñecas más calientes.

Louisiana.

La historia de Granger en la NBA empieza en 2005 pero su historia comenzó lejos de New York, lo hizo en el sur de los Estados Unidos, en el estado de Louisiana. Allí creció el joven Danny en el seno de una familia donde el padre era ultraprotector con sus hijos. “Hay barrios malos, el mío era peor” decía Granger al New York Times sobre el barrio en el que creció y en el que empezó a jugar a baloncesto.

Lo hizo descalzo y a las 11:30 de la noche como relató en una entrevista. El 33 de los Pacers era un niño y su padre, que había comprado el terreno de al lado de su casa para construir una pista de baloncesto, se dirigió a él para preguntarle si quería salir a echar unos tiros. “Eran las 11:30 de la noche y al día siguiente tenía clase”, se ríe Granger. “Ni siquiera tenía zapatillas”, añade.

El mix explosivo de Metairie, cerca de New Orleans, lo conformaban drogas y prostitución y la banda sonora de muchas noches eran los disparos y los disturbios entre bandas. Así creció un All Star. Es por ello que su padre, que trabajaba con las manos, le hizo la pista de baloncesto cerca de casa, no había un lugar seguro para que un niño tirara a canasta en el barrio. A pesar del escenario, Granger, su hermano y su hermana crecieron en una burbuja creada por su padre que conocía a todos los camellos del barrio…y ellos a él: “Sabían que me enteraría de quién intentaba darle algo a mis hijos”.

La disciplina de los Granger iba tan lejos que Danny admitió que tenía tanto miedo a las represalias si actuaba mal que simplemente no lo hacía y era buen estudiante. Solo tuvo un episodio. Uno.

Estaba dos calles más allá de mi casa, en un lugar en el que no tenía que estar”, dice. Se refiere a cuando tenía 12 años y recibió un disparo que a día de hoy sigue visible en una de sus rodillas. Su padre ni siquiera quiso saber del incidente, se centró en el baloncesto.

Veía el nivel de su hijo muy alto pero al joven demasiado afable, demasiado educado…y pidió a jugadores mayores que le retaran, que le metieran el codo. Así comenzó a forjarse la mentalidad de Granger, uno de los mejores tiradores de la NBA cuando estuvo al 100%.

Fue el mejor jugador de su High School pero eso no llamó demasiado la atención. Tuvo una beca de Yale por sus buenas notas pero se fue a Bradley y después a New Mexico como paso previo a la NBA. “Soy un hombre de números y cuando vi las ofertas pensé que el sueño de la NBA no iba a suceder”, dijo en 2013. Pero después de Bradley creció y pasó de ser un alero de 6’7” a un escolta de 6”8, un tirador con un gran dominio del balón.

Green room.

En el draft, Danny fue elegido por los Indiana Pacers en el puesto número 17 del año 2005. Desde finales de los 80, los Pacers están en la tesitura de ser demasiado buenos para tankear pero no lo suficiente para ganar. Y parte de culpa la tiene él.

Larry Bird le llevó a Indianápolis para un entrenamiento previo al draft y al término del mismo le tuvo que pedir perdón. Para el mito de los Celtics era imposible que 16 equipos dejaran pasar a Granger y él acabar en Indianápolis así que se disculpó por hacerle perder el tiempo.

Se esperaba que fuera elegido entre el 10 y el 15 pero no lo fue: “Después 10 primeros nos miramos y temblábamos, doce, catorce…quince jugadores que se sacaban la foto y se iban”, relata su padre. “Y empezaron los nervios”. Hasta que llegó Donnie Walsh.

A Carlisle le había gustado mucho lo que le había visto pero Bird le avisó de que era prácticamente imposible que estuviera disponible, ¿la razón?  “Hubo un rumor sobre problemas en sus rodillas pero nosotros se las habíamos visto, le habíamos hecho pruebas y estaba todo bien”, explica Walsh.

Viendo pasar nombres por el estrado, Granger solo pensaba en una cosa: “No quería quedarme el último en la Green Room”. Fue la primera elección de los Pacers post Malice con todo lo que eso conllevaba.

¿Nombres que fueron elegidos antes que él en el draft? Los hay de todos los colores. Desde Fran Vázquez que no llegó a jugar en la liga hasta Andrew Bogut, único campeón de la NBA -junto a Frye- hasta la fecha o Deron Williams, Chris Paul y Andrew Bynum. Marvin Williams, Raymond Felton, Martell Webster, Ike Diogu, Charlie Villanueva, Yaroslav Korolev, Sean May, Rashad McCants, Antoine Wright y Joey Graham completan la terna.

Indiana’s Team

No le costó mucho demostrar sus habilidades en los Indiana Pacers de Jim O’Brien. El equipo post pelea en el Palace de Detroit navegó por los bajos fondos de la NBA con temporadas lejos del 50% de victorias y no fue hasta 2011 cuando, a pesar de sumar “solo” 37 victorias, Indianápolis volvió a saborear unos playoffs.

Fue el año de dos rookies que marcarían el futuro de la franquicia como son Paul George y Lance Stephenson, el segundo de Hibbert en el equipo y el primero de Frank Vogel.

Para cuando el hoy técnico de los Orlando Magic dio el salto a entrenador jefe, Danny Granger ya había sido All Star pero Vogel cambió el estilo e instauró el suyo propio. Granger no volvería anotar 25 puntos por partido -le llevó a ser All Star en 2010- pero formaría parte de una franquicia con un plan a medio plazo.

Fueron sumando piezas –George Hill, David West– y conformaron un equipo que pudo marcar una época en el Este. Pero un joven de Akron que jugaba en los Heat quería marcar la suya y les apeó de las Finales de la NBA en dos ocasiones y de las finales del Este en la anterior.

El rookie Granger dejó destellos de su clase y de su determinación. La decepción por caer hasta el 17º puesto en el draft le duró poco y promedió 7,5 puntos en solo 22’ sobre el parquet para acabar en el segundo mejor quinteto de rookies del año.

O ‘Brien fue dándole galones poco a poco y en el segundo curso ya fue titular en 57 ocasiones para pasar a ser el hombre clave en los Pacers en su tercera temporada. En solo tres años había pasado de ser el pick número 17 a ser go-to-guy de los Indiana Pacers y promediar 19,6 puntos con siete partidos de más de 30 puntos.

Granger no era solo un tirador, era un anotador sólido con más de un 35% de acierto desde el perímetro y demostró ser un sólido cimiento para un equipo con aspiraciones a medio plazo. El tiempo le daría la razón.

Fue su cuarto año el que le dio el empujón al estrellato. Granger promedió 25 puntos y ser el sexto máximo anotador de la NBA le hizo All Star a pesar del récord de los Indiana Pacers. Coronó el año con el premio al Most Improved Player, galardón al jugador más mejorado de la temporada en la NBA…pero algo iba a cambiar.

DG33 era uno de los mejores jugadores de la liga en catch-and-shoot a la altura de Kevin Durant o Klay Thompson pero llegó Vogel y su equipo defensivo. “Me preguntáis ahora si mi rol ha cambiado y fue entonces cuando lo hizo”, recordaba Granger en Grantland en 2013 cuando los Pacers comenzaban la temporada como la alternativa  a LeBron James y los Miami Heat en el Este.

En sus palabras no había reproche alguno, solo había verdad. Vogel cogió las riendas de los Pacers en 2011 tras un mal inicio de O’Brien y tras ganar más del 50% de partidos, metió a los Pacers en playoffs con un Granger que promedió 20 puntos aquella temporada. No es que Vogel no quisiera a Granger, es que quería diversificar el ataque, dar importancia al center -Hibbert- y establecer un ritmo más pausado y, por encima de todo, más defensivo.

El primer año de Vogel continuó siendo uno de los mejores jugadores en catch-and-shoot pero entonces sí, llegó el gran cambio. Danny Granger comenzó a sufrir lesiones de rodilla, esas lesiones que le hicieron caer en el draft y que llegaron siete años después. Su problema no fue estar fuera, fue que Paul George se adueñó de su sitio con solo 22 años.

Su última temporada sano, Granger promedió 18 puntos y los Pacers acabaron con un sólido 42-24 la temporada del lockout. Arrollaron a los Magic en primera ronda (4-1) pero el retorno a Florida contra los Heat se les atragantó (4-2).

Sufrieron la furia de LeBron James y Dwyane Wade que se hicieron gigantes ante la lesión de Bosh. Indiana cayó en Miami en el primero pero llevó el partido a su terreno en segundo y tercero y se puso 2-1 tras imponerse 78-75 en el AAA y 75-94 en el Bankers. Cuando amenazaban con apartar a LeBron James de las finales del Este, el de Akron respondió con 40 puntos en el cuarto y 30 en el quinto. Wade se sumaría a la fiesta en el sexto con 41 puntos que le dieron el 105-93 definitivo a los de Spoelstra.  De aquellos 93 puntos, 83 llegarían del quinteto titular por lo que Bird tomó nota y cambió el banquillo para darle más armas a Vogel.

A pesar de lo fichado, el factor diferencial ya estaba en el equipo y no era George, era Stephenson. PG le quitó a su mentor el sitio de estrella de los Pacers, el ser el go-to-guy del equipo pero fue el otro del 90, Lancelot, el que ocupó el sitio en el campo de Granger mientras él se recuperaba, Indiana le esperaba y los fans lloraban su pérdida.

Porque ahí se acabó el Granger que enamoraba. Jugó solo cinco partidos en la 2012-13 en la que los Pacers llegaron por primera vez a las finales del Este cayendo en el séptimo partido ante los Heat. La culpa la tenía su rodilla izquierda.

Jugaría 41 en la 13-14, la temporada en la que los Pacers parecían, por fin, mejor equipo que los Heat pero cuando las rodillas dieron un respiro -promediaba 8 puntos pero jugó 41 partidos hasta el All Star Game- apareció Bird.

Larry.

Todo ocurrió la noche -en España- del 20 de febrero de 2014. Los Pacers lideraban el Este con un balance de 41-13 después de empezar la temporada 10-0 pero decidieron traspasar a Danny Granger y solo ganaron 15 de los siguientes 28 choques incluyendo varios contra los Heat que demostraron estar muy por encima de los de Vogel.

Indiana pasó de anotar 98,6 puntos a 93,2 y de promediar un +7 a un -2 en los partidos sudando sangre para llegar a los 100 puntos en algún partido en el tramo final. ¿Se debió todo a la venta de Danny Granger? Evidentemente no. ¿Tuvo un peso importante? Claramente sí.

A cambio de Granger llegarían Evan Turner y Lavoy Allen que jugaron un papel marginal hasta el final del curso en los Pacers. El otro lado del traspaso era Danny Granger, un hombre que durante siete temporadas solo había defendido los colores de los Indiana Pacers y que comenzaría un ir y venir que acabaría con una retirada prematura.

De los Pacers se fue a la nada, a los Sixers. Philadelphia no quería ser una molestia y cortó a Granger nada más llegar para que el de New Mexico pudiera firmar por un contender y terminar la temporada aspirando a algo.

Tras sonar con fuerza como refuerzo de los Miami Heat llegando incluso a decirse que era su primera opción por su mala salida de Indiana, Granger acabó en el Oeste, en Los Angeles Clippers.

En LA fue de más a menos con una buena aportación durante la Regular Season pero sus números cayeron en picado durante la postemporada con solo 2 puntos de promedio durante los 13 partidos en los que jugó. En la RS había promediado 8 saliendo desde el banquillo con un acierto efectivo del 50%.

Los Clippers fueron uno de los muchos equipos que aquella postemporada tuvieron que ir a un séptimo partido para eliminar a su rival de primera ronda. Les tocaron los Golden State Warriors pre-Kerr y el cansancio jugó en su contra en las semifinales del Oeste donde cayeron contra los Thunder a pesar de ganar el primer partido de la serie en el Chesapeake.

Fue una serie dura en la que los Clippers ganaron un partido por dos puntos y perdieron otro por un único punto, 104-105 en OKC. Los Thunder ganarían el sexto y definitivo en Los Angeles por 104 a 98 con 39 puntos y 16 rebotes de Kevin Durant.

Fue la despedida a la ingrata postemporada para Danny Granger. Jugó cinco minutos y anotó un único punto. Durante años, lideró un proyecto de mitad baja del Este con actuaciones asombrosas que incluyen cinco temporadas promediando más de 18 puntos pero cuando el equipo le acompañó, la rodilla izquierda le hizo parar.

Llegó a otro equipo ganador, el 3º del Oeste ese año, y tampoco tuvo suerte. Sin saberlo, había dicho adiós a los playoffs y hola al carrusel de la NBA.

Firmó por los Miami Heat como parte del primer proyecto post LeBron James y tuvo varios partidos dignos de mención en los que demostró que su muñeca seguía intacta. Le firmó un 70% de acierto a Magic y Grizzlies y la tercera máxima anotación llegó en su partido más especial.

El día de nochevieja y con la camiseta de los Heat, Danny Granger hizo su última aparición en el Bankers Life Fieldhouse y, al menos, pudo recibir el cariño de una franquicia que siempre sintió suya. Paul George estaba recuperándose de su gravísima lesión y a pesar de que los de Florida llegaron con mejor balance, los Pacers se impusieron.

Su última tarjeta de visita fue un 6 de 9 en tiros de campo para 14 puntos más 3 rebotes y 1 robo. Jugó 25 minutos y fue su -triste- adiós a Indianápolis.

Esa misma temporada volvería a saborear las mieles del cierre de mercado de febrero. En esta ocasión fue una transacción a tres bandas que acabó con Granger en los Phoenix Suns a cambio de Goran y Zoran Dragic. No llegaría a vestirse de corto con los del desierto y tampoco con los Pistons a los que llegó en julio en un combo con Marcus Morris y Reggie Bullock a cambio de una segunda ronda.

En poco más de año y medio su valor había caído de ser traspasado a cambio de dos jugadores -uno de ellos de 17 puntos por partido- a formar parte de un pack de tres por una segunda ronda del draft.

Otra de las carreras truncadas por las lesiones, ¿qué habría sido de los Pacers con un Danny Granger sano aportando ataque y defensa en aquel equipo de 2012 que llegó al 7º partido de las finales del Este? ¿Habrían podido derrotar a los Heat de LeBron James?

Es algo que nunca se sabrá y algo que siempre quedará en la conciencia de un buen defensor y excelso tirador como Danny Granger.

Si no me hubiera operado, si hubiera jugado con dolor”, “si el cartílago no añadiera una punzada de dolor a cada movimiento…” es lo que pensaba Danny en 2013.