Damian Lillard lo quiere todo. El base de los Blazers jugará en unos días su primer All-Star Game, pero ni ese honor, ni la gran temporada de su equipo (35-14), parece ser suficiente para uno de los jugadores más ambiciosos de la liga.

El que fuera rookie del año la temporada pasada, ha decidido convertirse en protagonista absoluto del fin de semana de las estrellas, y para conseguirlo, competirá en 5 de los 6 eventos que se organizan.

Además de disputar su primer partido de las estrellas, el dorsal número cero de los Blazers, jugará el viernes, como jugador de segundo año, el Rising Stars Challenge, y se ha inscrito en 3 de los 4 eventos del sábado.

Lillard defenderá título en el concurso de habilidades, competirá con algunos de los mejores triplistas de la liga en el concurso de tiros de 3 puntos y luchará por suceder a Terrence Ross (Toronto Raptors) como el mejor matador de la liga.

Este afán de protagonismo, choca un poco con lo que se esperaba de este chico nacido en Oakland. El base titular de los Blazers, que siempre da la impresión de tener todo bajo control, se ha quitado la careta de niño tímido y parece dispuesto a comerse el mundo.