Soso partido entre Real Madrid y Manchester City donde ganó el único equipo que lo intentó. Los merengues tiraron de pegada y el Bernabéu acongojando a un City que se rompió al inicio con la lesión de su alma mater, el belga Vincent Company.

Cristiano Ronaldo fue de la partida en el ataque del Real Madrid y Jesé ganó la partida a Lucas como tercer integrante de la línea ofensiva merengue y en el City las dudas se despejaron con la titularidad de un Touré Yaya que volvió a demostrar que hace mucho que no está a su mejor nivel. El costamarfileño entró en lugar de Silva dejando en el banquillo a Iheanacho y Sterling que saldrían después.

El Real Madrid comenzó apretando teniendo una autopista en el flanco derecho que supo explotar Dani Carvajal. Con Bale y el lateral de Leganés por su banda, Gaël Clichy no daba de sí para tratar de achicar huecos con la nula colaboración de Kevin De Bruyne, desaparecido todo el partido. Por el flanco derecho llegó de hecho el solitario gol de Gareth Bale. El de Gales se filtró a la espalda de Clichy aprovechando una mala salida de Otamendi que le habilitaba y trató de centrar con la derecha con Fernando encima. El ex del Porto tuvo mala suerte y tras tocar el esférico, éste dibujó una parábola imposible para Joe Hart, el mejor del City en el partido de ida.

Ni siquiera el verse por detrás despertó a los citizens. Con Navas, Agüero y De Bruyne desactivados y con Yaya Toure saliendo rara vez de la medular la única ocasión llegó en las botas de Fernandinho que estrelló un tremendo derechazo en el palo izquierdo de la meta de Keylor Navas. El único citizen enchufado en ataque fue el galo Clichy que no cesó en el intento de doblar a De Bruyne en toda la primera mitad.

Al descanso se llegó con un merecido 1-0 y el partido entró en un ritmo soporífero. El Madrid se sabía mejor pero no consiguió matar el choque lo que daba algo de vida a un City sin alma y que parecía estar esperando el partido de vuelta o algo peor, que hubiera más choques después del de hoy como si volviera a aparecer por el Bernabéu en la ronda de grupos. Con el City jugándose la vida el mejor jugador del Real Madrid, Gareth Bale, pudo matar la eliminatoria pero se topó con la escuadra tras un delantero más propio de un pánzer del área que del fino estilista galés.

La entrada de Sterling dio algo más de vida al City y de sus botas nacieron las únicas sensaciones de peligro celestes en el tramo final. Provocó una peligrosa falta que debió costarle la roja -y por tanto la final- a Lucas Vázquez pero que Skomina resolvió con una vergonzosa amarilla para el canterano del Madrid. De Bruyne tiró la falta a puerta a pesar de estar escorado y de la subida de las torres celestes.

El Kun pisó zona de tres cuartos al final tras tirarse un buen número de minutos jugando en la medular y tuvo la más clara con un derechazo que pareció ir lejos y acabó dando en la red superior de la meta de Keylor con el tico ya batido. El final estuvo marcado por unas molestias de Keylor y el City, una vez más adoleciendo de alma, no tuvo ni la opción de ir a la desesperada.

Los de Zidane estarán en Milán donde espera el Atlético de Madrid con el cuchillo entre los dientes tras la final de Lisboa.