2016-2017 Season Preview: Utah Jazz

Ahora sí que sí, el proyecto de reconstruir los Utah Jazz tras la marcha de Al Jefferson y Paul Millsap se ha acabado. Solo se han necesitado tres temporadas para que los Utah Jazz sean, con un roster de nivel, candidatos al playoff del Oeste. Y no solo candidatos a colarse entre los ocho mejores, los de Salt Lake City no tienen por qué ver lejos el quinto o sexto puesto y una clasificación holgada. 

Pocas veces un verano con tan pocos movimiento deparó tan buenas noticias para una franquicia. Los Utah Jazz han firmado a tres veteranos curtidos en mil batallas, han fichado el anillo de Boris Diaw en 2014, los playoffs de George Hill o los tiros ganadores de Joe Johnson. Y todo eso para un equipo donde ya estaba Gordon Hayward acompañado de Derrick Favors, Alec Burks, Rodney Hood o Dante Exum que regresa tras un año de baja por una grave lesión. 

A pesar de que hay que ir poco a poco con el base australiano por la gravedad de lesión que sufrió, es uno de los hombres de los que más se espera y un jugador en el que se confía tanto como para abrirle la puerta a Trey Burke a cambio de prácticamente nada. 

Los Utah Jazz tuvieron serios problemas en la creación el año pasado. Fueron una de las tres peores franquicias en asistencias y lo fueron porque la lesión de Exum -que tampoco tuvo un año excelso en ese apartado como rookie- puso a Raúl Neto, otro rookie al mando de las operaciones. 

El base carioca llegado de UCAM de Murcia y moldeado en San Sebastián desde los 18 años llegó a una franquicia donde ningún rookie había comenzado la temporada como titular desde un tal John Stockton cuya camiseta cuelga del pabellón. Casi nada, sí. 

Neto promedió 1,6 asistencias por pérdida y es que si algo demostró en España o con Brasil en torneos internacionales es que él es de generar desde la anotación y no desde la creación. 

El titular que más asistencias promedió fue Gordon Hayward, el hombre que ha sostenido el peso de la franquicia durante los años más duros del pasado a corto plazo. 

Tras jugar prácticamente todos los partidos en las últimas campañas, Hayward comenzó la temporada siendo el nombre propio de los Utah Jazz por una inoportuna lesión en el dedo que le tendrá fuera de circulación durante más de un mes. 

Hace un año esa noticia habría sido un drama para los Utah Jazz pero a día de hoy es solo una malísima noticia. Hayward es la principal baza ofensiva del sistema de Snyder pero no la única. 

Para las labores de creación ya llegó en febrero Shelvin Mack que acabó con más de cinco por partido siendo el más destacado del equipo en ese apartado lo cual dice poco de la creación de los Jazz. 

Este año los Jazz tienen a George Hill y Boris Diaw, dos de los hijos pródigos del estilo de Gregg Popovych que no es poco decir. El base de los Pacers llega tras enterarse por un mensaje en el contestador de su teléfono que dejaba su Indiana natal para irse a los Jazz y no es precisamente un generador desde el puesto de guard. 

Con 30 años, Hill está en su plenitud y aunque no promediará dobles-dígitos en asistencia su papel en los Pacers ha sido capital en que los de Indiana hayan sido la principal alternativa a LeBron James en el Este en el último lustro. 

Su papel sobre el parquet parecía 

discreto cuando estaba pero se hacía más grande cuando se notaba su ausencia por lesión. Solo se ha perdido los playoffs una vez en su carrera y fue el año que los Pacers jugaron sin Paul George hasta marzo y se quedaron a solo una victoria de la postemporada quedándose fuera por el duelo directo ante Brooklyn. Hill no es una garantía de crear desde el perímetro pero sí una garantía de que el balón llegará a donde tenga que llegar. 

Su mano se notará y los Jazz deberían mejorar el ratio de pérdidas que les muestra como el 19º equipo de la NBA el año pasado. La falta del base se notaba mucho. 

El otro que ayudará será, cosas de la vida, un pívot. Cualquiera que vea sus 8,9 puntos, 4,5 rebotes y 3,5 asistencias que aparecen en su carta de presentación pensará que es un jugador más pero no lo es. 

Diaw hace años que es un generador de absolutamente todo. Capaz de rebotear como un interior para subir el balón con la finura y la confianza de un base, el francés era uno de los jugadores preferidos de Popovych y un tipo capaz de defender a LeBron James en los Miami Heat en unas finales de la NBA. De hecho, su entrada fue determinante en la paliza de los Spurs a los Heat en las finale de 2014 que vengaron el triple de Allen. 

SIN HAYWARD 

Lo cierto es que todo análisis previo de los Jazz se hacían girando sobre Gordon Hayward. Atacado por el tremendo contrato que los Jazz le firmaron para mantenerle ante el acoso de Michael Jordan y sus Hornets, Hayward ha ido poco a poco demostrando ser un jugador de élite. 

Gran tirador, ha tenido que ganarse el pan él solo. El año pasado Favors se perdió 25 partidos, Burks 50, Burke otros 25...y aún y todo los Jazz se jugaban los playoffs en el Staples Center el día que Kobe Bryant se despidió con 60 puntos. Una victoria de Houston horas antes hizo que el último choque no tuviera nada en juego para ellos pero de la mano de Hayward estuvieron luchando hasta la última noche. Un tío de élite. 

Los Jazz necesitarán salud para sus aspiraciones y no empiezan bien con la lesión del propio Hayward. 

Comentados Hill y Diaw, falta por hablar del tercer fichaje destacado del verano en Salt Lake City: Joe Johnson. 

En nada quedan los comentarios vertidos sobre Hayward cuando firmó su contratazo comparado con lo que ha venido aguantando, con razón, JJ. Saber si era apático por el equipo o si el equipo lo era por él es como preguntarse lo del huevo y la gallina pero lo cierto es que Joe Johnson demostró en los Heat que tiene mucho baloncesto dentro. 

El de Arkansas utilizó su paso por Florida para recordarnos que los Hawks y los Nets apostaron por él por algo y es un jugador que no sobra -a un buen precio-en ningún equipo. Se convierte en otro generador de nivel para Snyder. 

DEFENSA 

Contar con Rudy Gobert en tu pintura es ya de por sí un hecho que te da sensación de defensa y los Jazz fueron la segunda mejor defensa de la pasada temporada. El galo, que sigue creciendo y promedió 9 puntos y 11 rebotes, colocó dos tapones por partido demostrando que hay que armarse de valor para meterse en su casa. 

Tener la segunda mejor defensa de la NBA en el Oeste tiene mucho mérito, tenerla con un equipo tan sumamente joven como el que tenían los Jazz más pero ya tenerla cuando a tu equipo joven se le caen los jugadores por lesión día tras día habla de un sistema impecable. El de Snyder, claro. ¡A por los playoffs!

FRANCHISE PLAYER: GORDON HAYWARD 

Se hace grande cuando aparece y aún más cuando no está. El faro absoluto de los Utah Jazz en ataque durante sus años más oscuros tras la marcha de Paul Millsap y el hombre sobre el que han reconstruido paso a paso y con buena letra el futuro en Salt Lake City. Anotador excelente.