2016-2017 Season Preview: Philadelphia 76ers

2016-2017 Season Preview: Philadelphia 76ers

Parecía que con la elección de Ben Simmons todo iba a cambiar en Philadelphia, que el nuevo elegido del baloncesto mundial sería la primera piedra -y lo será aunque sea más tarde- de unos Sixers que por fin fueran competitivos...pero la maldición que persigue a la franquicia -y que la franquicia se ha buscado- pesa más que un codiciado número uno del draft.

La primera orden dada a Ben Simmons para preparar su llegada a la NBA era clara: hay que ganar peso. El joven australiano lo hizo pero su pie notó el cambió y se rompió un dedo, una lesión parecida a la Fractura de Jones que nos dejó a Kevin Durant con solo 27 apariciones en la temporada 2014-15.

Con todo esto, jamás una franquicia con 10 victorias y 72 derrotas comenzaba una temporada siendo tan atractiva. Tras navegar por el lado oscuro de la NBA durante tres largos años, los Sixers ven la luz tras tocar fondo el año pasado. 10 pírricas victorias adornaron su clasificación en un año en el que, a pesar del sonrojante registro, hubo indicios para la esperanza.

Philadelphia se jugó todo a una carta, Ben Simmons pero olvidó que lleva demasiados años opositando a que le pasen cosas raras. En el traspaso que llevó a Dwight Howard a los Lakers los Sixers se quedaron con Andrew Bynum que no llegaría a debutar con ellos. Tras él, eligieron a Nerlens Noel que se tiró un año lesionado y después llegó Embiid que debutó este verano...tras ser elegido en 2014. En medio estaba Jahlil Okafor que sí cumplió con las expectativas y puso algo de luz el año pasado junto con TJ McConell, un buen base para los Sixers que demostró estar hecho para la NBA durante el tormento del año pasado.

A todos estos ingredientes se le unen la rica salsa canaria llamada mojo picón que diría el inigualable Andrés Montes y Dario Saric a quien los Sixers esperaban con los brazos abiertos.

El resultado está por ver pero por de pronto, los Sixers abandonarán el farolillo rojo de la peor división de la NBA que ya es decir algo. Y lo harán hasta sin Simmons porque un equipo con Sergio Rodríguez, Saric, Embiid, Noel, Covington, McConell y Okafor no va a ser peor que los Brooklyn Nets de este año. 

LA LUZ

La ciudad del amor fraternal se despierta y lo hace con una nueva cara. Los Sixers tienen a su primer número 1 del draft desde 1996 cuando eligieron a un tal Allen Iverson que este año ha entrado en el Hall of Fame y eso son motivos para la confianza.

Sam Hinkie dio por finalizado el proceso de reconstrucción con la elección de Simmons que fue un importante imán para conseguir interesantes adquisiciones en la agencia libre. 

Así llegaron Jarryd Bayless y Gerald Henderson para poner veteranía a un roster joven donde, suponiendo que Elton Brand sea uno de los cortados, Sergio Rodríguez es el único jugador que tiene 30 o más años. El más veterano es un jugador que promedió 4 puntos y 3 asistencias en su primera época en la NBA con Trail Blazers, Kings y Knicks. Sin embargo, nadie duda de que los Sixers han fichado un playmaker de categoría, un jugador hecho a sí mismo tras el mal trago que supuso dejar la NBA por la puerta de atrás con 25 años. Ha pasado un lustro y ha mediado un MVP de la Euroliga, un bronce olímpico y un cetro continental con España y otro con el Real Madrid y evidentemente la barba no es la única diferencia entre el que fuera 13 de los Knicks y el 14 de los Sixers: Sergio es un factor diferencial. Con una visión del baloncesto avanzada, el base canario disfruta haciendo disfrutar y tiene en su equipo a tres postes grandes que agradecerán -como hacía Rudy antes- sus balones al aire para hundirla sin oposición. 

TRUST THE PROCESS

El slogan de los Sixers era poco menos que una declaración de intenciones. Detrás de cada una de las 199 derrotas que han sufrido en los últimos tres años había un algo, un por qué, un objetivo.

“Odio lo que han hecho pero no puedes negarles lo que ahora tienen” dijo de su envidiable roster un General Manager del Oeste. 

Y es que los Sixers, en su camino hacia la nada, se deshicieron de un Rookie of The Year y no pasó nada. Carter Williams no era el hombre y los Sixers lo sabían, se llevó el ROY por ser de un draft carente de talento -Bennett fue el número 1- y es que el base de los Sixers fue el máximo anotador, reboteador y asistente entre los de primer año. Se le traspasó y a pesar de que sorprendió, analizándolo aprovecharon la tesitura, el cartel de ROY y sacaron algo a cambio de un base que ahora mismo ya no sería su base titular.

Brett Brown lidera el proyecto y sorprendentemente para un técnico con un 19% de victorias no extraña que siga ahí. Inicia su cuarta temporada y buscará por primera vez llegar a veinte victorias de temporada regular. Lo raro no es que no las haya conseguido, es que no ha tenido equipo para merecerlas y su record está en 47 victorias y 199 derrotas. Casi nada.

Brown ha destacado por su franqueza, porque los Sixers no le han perdido la cara a la competición a pesar de la carencia absoluta de talento para competir y la franquicia le premió con una renovación por dos temporadas más. Tras demostrar que puede sacar jugo -exprimir más bien- jugadores tapados como KJ McDaniels, Robert Covington, TJ McCollum o el propio Michael Carter Williams, le tocará trabajar con jugadores que sí tienen madera de líderes y de jugadores importantes.

MERCADO

Uno ve el roster de los Sixers y por nombres gusta. Gusta mucho, pero...siempre hay un pero. El pasado mes de febrero Nerlens Noel tuvo las puertas totalmente abiertas para salir, estuvo en boca de todos la noche del draft por si los Celtics lo cambiarían por el tercer pick del draft que fue Jaylen Brown y finalmente no fue así pero con Embiid plenamente recuperado -tocamos y tocaremos madera- y Okafor en el equipo hay demasiado gallo para dos posiciones. Tampoco hay que olvidar que este verano ha dado el salto el croata Dario Saric, un cuatro más polivalante pero un cuarto al fin y al cabo.

La lógica dice que los Sixers buscarán un complemento bajito a su perímetro donde Stauskas brilla por lo decepcionante que está siendo su carrera hasta ahora. Con Henderson, Bayless, Rodríguez o Covington los Sixers tienen buenos tiradores pero hace falta un especialista. Más aún cuando entre las interminables cualidades de Ben Simmons no aparece el tiro exterior por ningún lado.

Con todo, los Sixers dan para hacerse una pregunta puñetera. Con todo lo que han pasado, ahora que por fin pueden competir de igual a igual con varias franquicias de la NBA, ¿qué pasará si la cosa se tuerce de inicio?

Hay mimbres para pensar en playoffs a medioa plazo pero los Sixers tienen que asegurar cada paso que dan y el primero le has hecho mucho daño con la lesión de Ben Simmons. 

Dicen que serán tres meses pero viendo cómo irá el equipo en diciembre...quizás es mejor retrasarlo más y que el joven australiano vaya poco a poco y sin saltarse pasos por la ansiedad de jugar.

FRANCHISE PLAYER: BEN SIMMONS

El nuevo elegido de la NBA es el jugador franquicia de los Sixers y como eso va ligado a la maldición de la franquicia empezará su temporada rookie o la primera en la franquicia lesionado de gravedad como antes les pasara a Andrew Bynum, Nerlens Noel o Joel Embiid que este año sí, dos después del draft, volverá a la actividad. Simmons es un jugador total en la generación de ventajas directas en tiros de corta distancia y en penetraciones pero cuyos tiros de más de cinco metros tienen que mejorar mucho para llegar a la élite.