2016-2017 Season Preview: New Orleans Pelicans

Desde que seleccionaron a Anthony Davis, New Orleans vive en el mismo escenario de una temporada marcada por las lesiones y así año tras año con la salvedad de la campaña 2014-2015 en la que Ryan Anderson y Eric Gordon se perdieron “pocos” partidos y los Pelicans acabaron octavos por delante de los Oklahoma City Thunder. 

En cuatro temporadas en la NBA, The Brow no ha llegado a disputar 70 partidos en ninguna de las mismas limitando el papel de los Pelicans en la NBA. Por si fuera poco con sus bajas, Monty Williams antes y Alvin Gentry ahora han tenido que lidiar con Eric Gordon, Jrue Holiday y Ryan Anderson y con todas las bajas que han sufrido por lesiones y situaciones extradeportivas en los casos de Jrue y Anderson. 

Este año no habrá que esperar a Gordon y Anderson pues se marcharon de la mano a los Rockets pero Jrue Holiday será baja de larga duración por un problema familiar que requiere de todo su tiempo. El base de 26 años no será de la partida en el inicio de temporada y su baja -anunciada por su agente-cambió los planes de la franquicia hasta el punto de tener que contratar a Lance Stephenson primero y cortar a Alonzo Gee para quedarse con el de Brooklyn después. 

SIR LANCELOT 

Contar con él siempre ha sido como tirar una moneda al aire. Despuntó en unos Pacers donde las malas lenguas decían que no caía bien a nadie y se fue a los Charlotte Hornets primero y a Los Angeles Clippers después para demostrar que su baloncesto se había quedado en el esquema de los Pacers de Vogel donde ejercía de segundo base, de anotador y de reboteador. Y todo ello siendo titular en el mejor equipo del Este. 

Lance Stephenson hartó a los Clippers que vieron la oferta de Memphis como un regalo y allí se fue. No se sabía qué podía pasar pero lo que sucedió fue que Stephenson desapareció y volvió Sir Lancelot. Memphis no tenía nada que perder y le dio los galones que el escolta de 26 años necesitaba y él respondió con 13 puntos de media para asegurar el puesto de playoffs más impresionante en muchos años, el que consiguieron entre 28 jugadores para los Memphis Grizzlies. 

A pesar de que recuperó en el FedEx su nivel, darle los galones de tu equipo a Lance Stephenson sigue siendo una idea que genera dudas. No las hay de su talento pero sí de otras muchas cosas y es que antes de que Draymond Green pasara a ser el número 1 en cortocircuitos mentales, Lance Stephenson estaba graduada summa cum laude en ese apartado del juego. Es brillante y es un jugador con guarismos cercanos al triple-doble (consiguió cuatro y lideró la liga en esa clasficación en la temporada de las 56 victorias de Indiana) pero tambiés es el hombre que soplaba en la oreja a LeBron James o que atizaba sin piedad a Norris Cole. Y sin balón. 

Sin saber cuándo volverá el bueno de Jrue -que al menos comienza la NBA sabiendo que su primogénito ha nacido y su mujer ha superado la operación del tumor cerebral que padece-, los Pelicans activarán cualquier plan B. O Plan D, mejor dicho. 

Davis estará casi solo ante el peligro. Tyreke Evans es baja de larga duración por una lesión de rodilla que no se sabe cuánto tiempo le tendrá en el dique seco y viene de perderse 57 partidos el año pasado cuando estaba rindiendo a buen nivel a pesar del mal nivel del equipo. 

Sin Gordon ni Anderson, de los cinco hipotéticos titulares de los Pelicans 

del año pasado que todos citaban, solo Anthony Davis está bien. Y sano a su manera. 

Es una bestia, va a ser el próximo dominador y cuando perfeccione el triple vamos a poder ver que su impacto en el juego hasta ahora no es nada -y eso es mucho decir-. Porque es un jugador de 23 años que ya se ha colado en el mejor quinteto de la NBA y es un jugador que no deja indiferente a nadie. 

Llegó a la NBA con el cartel de matador y muchos creyeron que se quedaría en eso pero su evolución hacia un jugador total que domine ambos lados de la cancha es un hecho. Y si encima el rango de tiro que presenta se marcha hacia la línea de los siete metros su límite es el cielo. 

El pasado mes de abril, Anthony Davis cerró la temporada con el undécimo mejor PER (ratio de su rendimiento individual) de la historia. De la historia. Con 23 años. Una locura que habla de un dominador que puede y debe escribir las páginas más brillantes de la NBA en la próxima década. Lo mejor de todo es que cuando uno veía a los Pelicans veía que Davis era un jugador excelso, dominante y todo lo que hiciera falta pero no parecía necesitar de una exhibición para serlo, ni de exigencia. Eso asusta. 

Tras un año marcado por las lesiones, las suyas y las de sus compañeros, Davis tiene ahora un jugador a su lado con proyección de ser un anotador de élite y sin un físico de papel como pasaba con el dúo que se han llevado los Houston Rockets. 

Buddy Hield responde a la imperiosa necesidad que presentan los New Orleans Pelicans para la próxima temporada. El rookie de los Pels llega con el cartel de anotador empedernido y supondrá una amenaza exterior de categoría para un equipo en el que Davis ejerce de amenaza tanto dentro como fuera. Ahora podrá centrarse en explotar algunas de sus virtudes en lugar de tener que tirar de todas ellas para sacar 30 victorias. 

LOS NUEVOS 

A pesar de las bajas de Anderson y Gordon más las esperadas de Tyreke Evans y Jrue Holiday, se podría decir que los New Orleans Pelicans han salido ganando este verano. 

Se han ido dos de sus mejores anotadores pero han llegado diferentes perfiles de jugadores que han demostrado cosas en la NBA pero que aparentemente están lejos de mostrarnos todo su potencial. 

Es el caso de Solomon Hill que llega de los Indiana Pacers donde no llegó a tener muchas oportunidades a pesar de aprovechar cada minuto sobre la pista. Alero alto y buen tirador, Hill dirige bien desde puestos bajos y rebotea con solvencia además de ser un gran jugador a campo abierto. Los playoffs con los Pacers demostraron solo una parte de su potencia con los 7 puntos de media que tuvo pero ya es significativo que el único tiro ganador de Indiana en siete partidos y estando Hill, Ellis y Turner en pista...se lo jugara él. Y lo metió. 

Parecido pasa con Langston Galloway que llegó a la NBA de rebote porque los ruinosos Knicks de Derek Fisher hacían aguas por todos lados. Aprovechó un par de contratos de 10 días y se hizo con un hueco en el roster aportando anotación con suma facilidad además de rebotes a pesar de su baja estatura. Los Knicks le querían pero vio un sistema más acorde a su versatilidad en los Pelicans donde además tendrá un rol más destacado que solo puede suponerle buenas noticias. 

E’Twaun Moore nunca ha terminado de explotar aunque dejó muchos y muy buenos detalles en los Bulls y el caso opuesto es el de Terrence Jones que deberá demostrar que los buenos momentos que tuvo en Houston no fueron casualidad. Y darles continuidad.

FRANCHISE PLAYER: ANTHONY DAVIS

Tiene solo 23 años, no le hemos visto 70 partidos en una temporada y aún y todo el mundo entero sabe que es una estrella de la NBA cuyo rendimiento visto es como la puntita del iceberg, tiene mucho más oculto. 

Acabó la temporada con el 11ª PER más alto de la historia en una franquicia de 30 victorias y en la que le faltaba subir la bola como un base ante la baja de todos y cada uno de los jugadores importantes del equipo. Anota con facilidad -ha añadido el triple a su rango de tiro-, rebotea como la bestia que es y además cada vez abarca más campo tanto en ataque como en defensa donde es capaz de frenar a jugadores mucho más bajos que él.