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Minnesota lleva muchos años teniendo acné. Si Andrés Montes siguiera entre nosotros hablaría de los Chicos de Al Salir de Clase y lo haría por ellos. No por llegar del instituto pero sí porque los Timberwolves son un equipo donde Ricky Rubio (El Masnou, 1990) es todo un veterano. 

La temporada 2015-2016 quedó en nada cuando un fin de semana de octubre antes de iniciar la Regular Season los Wolves anunciaron que Flip Saunders había fallecido. El linforma de Hodgkin que le diagnosticaron en agosto se llevó al mejor entrenador de la historia de la franquicia solo dos meses después y una semana antes de que los Wolves ganaran en el Staples Center de LA en la primera jornada de la NBA. 

La imagen de Kevin Garnett sentado delante de su plaza de aparcamiento nos heló a todos y las imágenes de la celebración de Rubio con el dedo al cielo de Los Angeles nunca se olvidará. Los Wolves no pudieron brindarle una temporada llena de éxitos pero jugaron por Flip, siempre por Flip. 

El año de Sam Mitchell en los Timberwolves fue un año para olvidar salvo por la experiencia que ganaron los jóvenes Timberwolves, un equipo hecho a base de draft y que ya tendrá que dar réditos en 2016. Los playoffs parecen un poco lejos pero con Andrew Wiggins y Karl Anthony Towns más el espacio salarial que no deja de crecer, el futuro es de los Minnesota Timberwolves sí o sí. 

Doce años sin estar en los playoffs son demasiados años y es que los Timberwolves están en la peor racha de la historia de una franquicia sin pisar pretemporada. La historia del Siglo XXI en Minneapolis tiene un antes y un después del traspaso de Kevin Garnett a los Boston Celtics y precisamente la retirada del mito ha sido la noticia del verano. Se fue a Boston para ganar un anillo que se llevó en 2008 y volvió de los Nets en 2014 para jugar un último año y medio donde su figura era lo más destacado de su presencia. El año pasado dejó tres puntos y cuatro rebotes de media, guarismos muy pobres para una auténtica leyenda que lidera todos los aspectos estadísticos de una franquicia. 

Minnesota ha sido de las peores defensas de la NBA con Kevin Love y sin Kevin Love y los Wolves se preguntaron quién podía cambiar esa tendencia y dieron en la diana. Tom Thibodeau is the man. Bingo. 

THIBS 

Hablamos de un tipo que reconstruyó los Bulls con un único número 1 del draft - Derrick Rose-, y que ahora llega a los Wolves donde están Wiggins, Towns, Rubio, LaVine y Dunn, todos estrellas del draft de sus respectivos años. 

Thibodeau tiene solo cinco años de head coach a sus espaldas en la NBA pero mucho bagaje detrás. Tras su mala última temporada en los Bulls -alguno se acordaría de él el pasado mes de mayo cuando Chicago fracasó con estrépito y se quedó fuera de la postemporada- Thibs cerró su quinta campaña en los Bulls con cinco presencias en la postemporada. ¿Cómo? A base de bajar el culo en defensa. 

Thibodeau es el culpable de que Butler sea uno de los mejores two way players de la NBA después de que llegara a la élite siendo simplemente un excelso defensor. Ha jugado cinco temporadas las eliminatorias por el título y lo ha hecho a pesar de las lesiones de Derrick Rose que le hicieron tirar de lo que podía. 

Y lo que podía fue la mejor versión imaginable de Nate Robinson, DJ Au

gustin, Marco Belinelli o un Joakim Noah que fue top cinco en la carrera por el MVP que se llevó Kevin Durant. Palabras mayores. 

KAT 

Karl Anthony Towns ganó el Rookie of The Year del año pasado y sucedió a Andrew Wiggins en el palmarés y con ellos empieza todo, especialmente en Towns. 

Fue número 1 del draft de la NBA tras llevarse un año entero hablando de que Jahlil Okafor era mejor y lo cierto es que su primer año en la NBA ha servido para disipar cualquier duda: Karl Anthony Towns es un hombre sobre el que cimentar un proyecto brillante, el futuro que espera a los Minnesota Timberwolves. 

Impresionante en ataque, Towns tuvo un curso avanzado de defensa del honor en general y del de los Wolves en particular en la temporada que compartió con Kevin Garnett en el Target Center. Towns demostró un amplio abanico de movimientos en el poste o de tiros de media distancia y lo hizo desde el principio de la competición. 

A diferencia de su compañero Andrew Wiggins al que le costó arrancar el curso de rookie -igual que a Jabari Parker que fue elegido justo después de él- Towns dominó desde el principio y demostró ser aún más dominante que el canadiense, que es mucho decir. 

Wiggins es, o al menos el Wiggins pre-Thibodeau-, un jugador eminentemente ofensivo, un jugador al que dar el balón y esperar que te saque la jugada, los puntos y lo que quiera. Genera sensación de peligro en ataque pero su envergadura no intimida atrás. Y eso con Thibodeau is over. 

Su nuevo técnico le va a exigir y puede que lo haga durante más de 42 minutos porque le conocemos, porque lo hizo con Butler y porque al técnico y mandamás de los Timberwolves no le tose absolutamente nadie. 

TEEN WOLVES 

El teórico quinteto titular de los Wolves se completa con Ricky Rubio y Kris Dunn además de, quién sabe, Nemanja Bjelica. 

El base de El Masnou es un base creador más que ejecutor y tendrá que comenzar a crear desde la defensa. Todos los bases atléticos -incluyendo en ellos a Westbrook, Lillard, Wall y parecidos- hace más de 20 puntos ante el base español en la NBA y otro que no es eléctrico pero sí mágico -Curry- hace treinta de la nada por lo que Rubio tiene que dar un paso al frente. 

Tuvo un año duro en los Timberwolves el pasado curso con la enfermedad de su madre y la pérdida de un Flip Saunders al que Rubio adoraba y del que aprendía cada día y ahora tiene una temporada importante por delante. Ya sabe que el cartel de imprescindible no lo tiene y tendrá que ganarse el favor de Thibodeau para seguir en una franquicia que personifica el futuro de la NBA. 

Rubio se quedará el puesto si sigue con ese aroma de base fiable que desprende. No es el mejor anotador ni el mejor defensor pero promedia 3,4 asistencias por cada pérdida lo que es un dato muy relevante entre los bases estrella de la NBA, los que reparten más de ocho asistencias por noche, las que reparte Rubio. 

Kris Dunn ha sido una de las mejores noticias del verano para los Wolves con una Summer League muy destacada y muchos le ven como favorito a ser el tercer Rookie of The Year de los Wolves de manera consecutiva. 

Otros nombres a seguir son el de Bjelica, cuatro abierto y generador con balón o Shabazz Muhammad que se destapó el año pasado como una buena alternativa desde el banquillo para unos Wolves que necesita de su perfil.

FRANCHISE PLAYER: KARL ANTHONY TOWNS 

Fue Rookie of the Year y los General Managers le han elegido como el hombre sobre el que cimentar una franquicia cuando solo ha disputado una temporada en la élite. Anota, rebotea, se mueve, defiende, ataca...hace lo que le pidas y lo hace bien. Ahora tendrá un entrenador que llevó al estrellato a otro joven como Derrick Rose y lo cierto es que la única duda de Towns es cuándo alcanzará el cielo del baloncesto porque que lo va a alcanzar es un hecho.