2016-2017 Season Preview: Los Angeles Clippers

2016-2017 Season Preview: Los Angeles Clippers

La maldición persigue a Los Angeles Clippers...y corre más que ellos. Hace años había dudas de si los Clippers podrían ser competitivos y un primer pick del draft - Blake Griffin- más un buen traspaso - Chris Paul- hizo enterrar las dudas...hasta ahora. Porque solo de maldito se puede tildar a un equipo que se pone 2-0 en primera ronda de los playoffs...y pierde la serie. Tras un año claramente marcado por el puñetazo de Blake Griffin a un asistente que acabó con el 32 de los Clippers perdiéndose más de treinta partidos de Liga Regular y regresando para el tramo final pero sin suerte. 

Todo se torció cuando Chris Paul hizo lo propio con su muñeca contra la espalda de Gerald Henderson y ese gesto fue inevitablemente el inicio del fin. CP3 se perdería lo que restaba de temporada que iban a ser solo dos partidos más. 

Aquella noche en el Moda Center los bajitos de Stotts -Lillard y McCollum-empataron una serie que se habían llevado con un rosco desde Los Angeles y se convertirían en favoritos. Chris Paul y Blake Griffin se lesionaron en el mismo partido y dejaron a los Clippers totalmente huérfanos y con cara de qué ha pasado. 

HAMBRE 

Lo primero que se le viene a la cabeza a uno al pensar en los Clippers es el hambre que tiene que tener el equipo de Doc Rivers. El ex de los Celtics tiene un big-three con un base generador y anotador, un ala pívot que genera desde el bote, anota, rebotea e intimida y, por si fuera poco, una torre que intimida todavía más y que ha sido considerado -no sin polémica- como el mejor center de la NBA por los General Managers. Pues bien, años después Griffin, Paul y Jordan siguen sin saborear una final de Conferencia de la NBA. 

La maldición, claro. Porque aunque ahora veamos más normal una remontada de tal magnitud, lo cierto es que tener un 3-1 en una eliminatoria era sinónimo de éxito casa siempre hasta el año pasado. Ellos prendieron la mecha de perder algo que tienes en la mano. Y el año pasado fue aún peor. 

Cinco años después de dejar de ser el patito feo de Hollywood tras firmar a Paul el mismo verano que los Lakers se quedaron sin él, los Clippers son el equipo de Los Angeles sí, pero poco más. Nombre por nombre, Doc Rivers vuelve a tener un equipazo a su disposición pero algo pasará. Los Clippers tienen uno de los mejores quintetos de la NBA porque a los citados Paul, Griffin y Jordan les acompañan el tres veces Mejor Sexto Hombre de la NBA -Jamal Crawford- y un especialista en el tiro como JJ Redick que aporta variantes más que interesantes a la pizarra de Doc. 

El último head coach ganador de los Celtics tendrá a su lado una rotación más que atractiva con Mo Speights como adquisición más destacada. Llega tras hablar mal de Draymond Green y tras rechazar el contrato mínimo que los Warriors le ofrecieron. Mo compartirá rotación con Austin Rivers y la más grata sorpresa de la pasada temporada, un renacido y recuperado para la causa del baloncesto como es Raymond Felton. 

También llega del otro lado de la meca del cine Brandon Bass para dar más músculo a una pintura que, ciertamente, asusta. 

EL AÑO 

Estamos ante el año con mayúsculas en la Lob City. Chris Paul y Blake Griffin serán agentes libres el próximo verano y tras lograr más de 50 victorias en los últimos años pero no conseguir meterse siquiera en las finales de Conferencia ponen a los Clippers ante su 

año más determinante: es ahora o nunca. No son buenas consejeras las prisas y eso se sabe de antemano pero lo cierto es que los Clippers tienen que demostrar que son un contender de verdad y lo tienen que hacer ante unos Golden State Warriors y unos San Antonio Spurs netamente superiores y a los que, sobre el papel, los Clippers no les ganarían una eliminatoria a siete partidos. 

Paul dejó Nueva Orleans buscando más nivel y lo encontró pero los Clippers nunca han sido una alternativa real. No lo fueron a los Thunder de Durant y Westbrook ni tampoco a los Spurs de Duncan, Ginobili y Parker y de repente aparecieron Curry y Thompson a los que se les unió una estrella lamada Draymond Green primero y Kevin Durant después por lo que nadie da como candidatos a los Clippers y su roster, sus salarios y su talento les debía haber metido en la terna hace tiempo y no lo ha hecho. 

El triplete se completa con la agencia libre de un JJ Redick al que los Clippers le han venido como agua de mayo para recuperar un nivel que en Orlando parecía muy venido a menos por el escenario y la presión. 

Su salida implicaría una pérdida de mercado que les haría deambular por la parte baja del Oeste durante años porque no hay Clippers sin Paul, no hay Los Angeles sin Blake Griffin. 

LA DEFENSA 

Los Clippers fueron el sexto peor equipo de la NBA en lo que a rebotes se refiere y lo fueron a pesar de que DeAndre Jordan se lleva más de 13 por noche en ambos lados de la pista. 

Más allá de los rebotes, las asistencias son un dolor de cabeza mayor para Doc Rivers. Y sí, con Chris Paul en el equipo. 

CP3 promedió 10,0 pases de canasta por noche lo que le sitúa entre los mejores generadores de la NBA ya sea desde el pick&roll o desde las penetraciones y lo cierto es que Blake Griffin -con casi 5- fue el segundo máximo asistente del equipo. Y aún y todo se quedaron en algo menos de 23 por noche con las dos estrellas regalando entre ambas casi quince. JJ Redick ejerce de maravilla su papel como jugador de catch&shoot y Jamal Crawford es más ejecutor que generador desde el banquillo. Para colmo, tampoco Austin Rivers genera desde el punto de guard y es más de anotar que de pasar. 

ROTACIÓN 

Siempre ha sido el quebradero de cabeza de Doc Rivers y este año parece tener motivos para la esperanza con las llegadas. 

Los Clippers tienen una Pauldependencia parecida a la que los vecinos Lakers tenía con Kobe Bryant hace una década. CP3 y los Clippers son el caso más bestial de dependencia de la NBA. Ni los Cavaliers sin LeBron, ni los Warriors sin Curry ni tampoco los Thunder sin Durant sufrían tanto como los Clippers sin Paul. 

El base promedia 20 puntos y 10 asistencias con una facilidad insultante. Esas 10 asistencias son las que hacen que el equipo no encuentre el norte cuando su base no está sobre el parquet. Otros pueden anotar 20 puntos e incluso otros pueden o podrían dar esas 10 asistencias pero nadie lo hará promediando casi cuatro por cada pérdida lo que hace de Paul un base estelar, un jugador insustituible, el jugador franquicia. 

Austin Rivers no ha podido sostener el bastón de mando porque no tiene nada que ver con el base titular y Raymond Felton tampoco lo es pero ha demostrado en diferentes etapas de su carrera que podría y puede ser un generador desde la parte alta. 

Además, los Clippers tendrán suplentes de renombre para sus All Stars titulares. 

FRANCHISE PLAYER: CHRIS PAUL 

Cuando está en la pista es muy determinante pero no tanto como cuando no está. Es justo en esos momentos en los que la figura de CP3 se maximiza y se ve el verdadero impacto del playmaker en el juego. Clave para activar en ataque a un center poco dado a las florituras como es DeAndre Jordan, Paul genera desde el bote, anota bien en penetración o desde un rango medio-largo de tiro. Más que dirigir, sienta cátedra cada vez que juega.