2016-2017 Season Preview: Golden State Warriors

2016-2017 Season Preview: Golden State Warriors

Anillo no, anillos. Es lo que se le exige a los Golden State Warriors antes del verano de 2018 contando con que el primero depare una lógica renovación por parte de Kevin Durant que firmó por un año más otro. Después de levantar un 3-1 ante los Oklahoma City Thunder con un Klay Thompson histórico en el sexto partido y de colarse en The Finals por segundo año consecutivo los Warriors desperdiciaron la misma renta para seguir con solo dos anillos a pesar ser la mejor franquicia de la historia...o no. 

La temporada 2015-2016 pasará a los anales de la historia y lo hará por los Golden State Warriors de Steve Kerr y Luke Walton. Ganaron 24 partidos antes de perder el primer choque de la temporada y lo tuvieron que hacer en una noche de back-to-back donde las bajas ya hacían mella en el roster que entrenaba todavía Luke Walton. 

La historia de la NBA fue escrita de nuevo por los Golden State Warriors, el equipo del mejor inicio y del mejor balance con solo dos derrotas (36-2) y con el mejor balance de la historia de la Regular Season, el 73-9 que certificaron en la última noche de la temporada ante los Memphis Grizzlies. 

Además de eso tuvieron al primer MVP unánime de la historia, al MVP más mejorado y un largo etcétera de récords que parecían imbatibles y ahora lo parecen más. 

NADA SIN UN ANILLO 

Ya lo dijo Scottie Pippen hace veinte temporadas: el 72-10 no significa nada sin un anillo y lo mismo le pasa al 73-9 de los Golden State Warriors de Steve Kerr. Quedará muy bonito cuando unos ancianos Stephen Curry, Draymond Green o Klay Thompson les cuenten a sus nietos que ganaron 73 partidos de los 82 de la Regular Season pero cuando la respuesta de los niños sea “¿Y no ganasteis el anillo?” el gesto se torcerá. 

Porque no hay persona que recuerde el récord de la Regular Season por encima del triple de Kyrie Irving o el tremendísimo tapón de LeBron James a André Iguodala durante el final del Game 7. Y con razón. 

Todo tiene un punto positivo, claro. Perder las finales hizo posible algo que se empezó a especular cuando los Warriors aún no habían perdido un partido de Liga Regular, es decir, en noviembre. Los Warriors fueron a por Durant y pusieron todo la carne en el asador para contratar al MVP de 2014 y se lo llevaron. El alero de la Universidad de Texas llega a un equipo que pasa por ser el mejor equipo de la historia de la NBA porque no son Payton y Malone llegando a los Lakers a por un anillo a la desesperada ni tampoco Allen o Garnett tiñéndose de verde para revivir el orgullo celtic con un anillo, es mucho más. 

Es el Modo Dinastía más fiel a la palabra y más impresionante jamás visto, son tres jugadores en plenitud que lideraron a un equipo a 73 victorias en Liga Regular y 88 en una temporada completa añadiendo al mejor anotador -tras Curry- a su quinteto. Y son palabras mayores. 

Los Warriors tienen que ganar. Pero no valdrá cualquier manera. En el small ball integrado por Curry, Thompson, Iguodala, Durant y Green habrá tres trofeos de mejor jugador (2014, 2015 y 2016), cinco títulos de máximo anotador de Durant y otro de Stephen Curry a lo que hay que sumar el segundo mejor triplista de la NBA, un MVP de las finales y Green, uno de los mayores robos de la historia del draft de la NBA. 

Kerr tiene en sus manos el mejor roster de la historia con la pizarra más exitosa de la NBA. Tras dos años sentando cátedra, el tirador del Líbano ha visto a Alvyn Gentry irse a los New Orleans Pelicans y a Luke Walton a Los Angeles Lakers en mercados consecutivos y eso no hace más que revalorizar la figura del que fue jefe de ambos. El estilo Kerr cotiza alto en la liga. 

El verano de los Warriors está monopolizado por lo que pasó el 4 de julio igual que el de todos. Sería demasiado castigo señalar a Harrison Barnes directamente de lo que pasó en las finales pero su pobre rendimiento ya en las finales que ganó Golden State le señalan y las del pasado mes de junio le terminan por enterrar. ‘Black Falcon’ deja los Warriors de manera injusta por la puerta atrás pero donde antes se abría un joven de 24 años ahora lo hará Kevin Durant, un hombre que a buen seguro no va a fallar. Además de KD, el quinto beatle también será nuevo en Warriorsland y será Zaza Pachulia, uno de los movimientos del mercado sin focos de la NBA. Y uno de los importantes.  

Cuando Kevin Durant fichó por los Warriors los acontecimientos se precipitaron en Dallas donde Harrison Barnes y Andrew Bogut llegaron de la mano dejando un hueco importante en la pintura de los subcampeones. El uno por su mal rendimiento y el otro por su ausencia -por lesión- fueron factores importantes de la mayor remontada de la historia de la NBA, el 3-1 de los Cavs. 

STEPH NO ES HUMANO 

Stephen Curry firmó la mejor temporada ofensiva de la historia de la NBA. Ingresó en el club del 50-40-90 con más de 30 puntos de media por partido. Algo que nunca nadie había hecho, claro. Por si fuera poco, el mejor jugador, estadísticamente hablando, de la NBA estuvo rodeado de un sistema que tampoco se había visto antes. 

De un Klay Thompson que sería el mejor tirador de la NBA si no fuera por él o de un Draymond Green que estuvo a punto de firmar un triple-doble en el Game 7 de las finales. Si no hubiera sido por sus vaivenes mentales, los Warriors tendrían un segundo anillo y Kevin Durant no estaría en la Bahía. O sí, nunca lo sabremos. Siguiendo con el MVP, Stephen Curry ha redimensionado la NBA con su tiro de media distancia -de 4 a 7 metros- y de larga -mucho más allá del triple- desde donde el base anota más que muchos especialistas tirando pegados a la línea de tres. 

El resultado es que los defensores de Curry tienen que abarcar mucho más terreno de lo normal o de lo sesudamente lógico y eso abre un inmenso abanico de posibilidades para sus compañeros. Curry anotó 15 de los 26 triples que tiró desde entre 9 y 10 metros de distancia lo que no deja de ser una barbaridad. En la distancia que sería un paso por detrás del triple, el MVP tuvo su nicho fetiche con un 44% de acierto con 252 triples anotados. 

Además de un excelso tirador, Curry es un notable creador de juego desde el bote con un manejo de balón sobresaliente y una visión de juego a la altura de los mejores. Pero claro, todo lo monopoliza una capacidad de anotación que no ha conocido la NBA hasta la fecha y que hace que los rivales tengan que defenderle pegados desde muy lejos. Ahí aparece su excelso dominio de balón. 

AHORA, ¿QUÉ? 

Todo plan perfecto tiene sus aparentes brechas y a pesar de que el quinteto de los Warriors no tiene agujeros sí que tiene mínimas brechas por las que poder colarse. 

Hay que integrar a Durant desde quitar responsabilidades a los demás lo que podría extralimitar a una amenaza como Klay Thompson dejándole solo en un jugador de catch&shoot (& choff que diría Guille Giménez en M+) y hay que saber cómo afectaría eso a Draymond Green. Con sus limitaciones latentes, Harrison Barnes supo siempre asumir un rol muy secundario lo que le hacía perfecto para el puesto de alero de los Warriors de inicio aunque Iguodala se jugara los momentos más importantes de la temporada sobre el parquet. 

Los Warriors han perdido este verano la pieza más importante de su espartana defensa y es que Andrew Bogut no era solo un complemento, era un jugador absolutamente necesario para defender la Bahía y cumplía a las mil maravillas. Pachulia es un pívot que no requerirá balones y que cerrará el rebote y la pintura pero no llega al nivel de defensor del aro que era Bogut. Y ahí los pívots pueden hacer daño. 

RINGSS 

Cualquier cosa que no sea ganar y hacerlo bien sería un fracaso histórico y el único problema será el mismo del año pasado: que el Oeste estará plagado de minas y el Este será un rosal para LeBron James a pesar de que ahora sí, tiene más competencia. Los Warriors deben ganar. Que empiece la dinastía. 

FRANCHISE PLAYER: STEPHEN CURRY 

Primer MVP por unanimidad de la historia, MVP más mejorado tras lograr el galardón en una temporada y mejor tirador de la historia en una temporada promediando 30 puntos con promedios por encima del 90% en tiros libres, 40 en triples y 50% en tiros libres. Generador absoluto desde el puesto de base y un talento absolutamente impredecible que ha redefinido el concepto de perímetro.