preview-pistons

Después del rookie wall hemos de presentar el Eastern Wall al que los Detroit Pistons se enfrentarán este año. 

En los últimos tres años Charlotte Bobcats, Milwaukee Bucks, Boston Celtics y Detroit Pistons han hecho playoffs sin estar invitados a la fiesta y solo los del Garden han repetido aparición un año después. 

Lesiones, traspasos y mil elementos diferenciales que salían cara tornaron cruz en solo doce meses pero hay motivos para pensar que los de la Motor City de Detroit no serán como los Bucks el año pasado o los Hornets cuando cambiaron de apellido: han llegado para quedarse. 

Su temporada comenzará torcida y no hay duda de ello porque la baja para dos meses de Reggie Jackson es un serio contratiempo que Van Gundy tendrá que torear como pueda. Con un ojo puesto en el mercado buscando un playmaker temporero, los Pistons ponen sus esperanzas en Ish Smith que completó una buena temporada el curso pasado y que comenzará la presente con un buen contrato que se ha ganado a pulso tras ser un temporero durante mucho tiempo. 

Tras vaciar el Palace a base de malos partidos y peores decisiones -pusieron su futuro en manos de Brandon Jennigns y Josh Smith y salió poco menos que fatal- el equipo de Michigan ha reconstruido en tiempo récord. Y digo récord porque antes de que Reggie Jackson aterrizara en las filas de los otrora Bad Boys nadie esperaba que fueran a jugar unos playoffs y lo hicieron en solo un año. Mucha culpa es suya, claro. 

La baja del ex de los Thunder es sensibilísima ya que afecta al segundo mejor jugador de la franquicia y a un jugador que viene de realizar la mejor temporada de su carrera tras salir de Oklahoma City porque, evidentemente, la sombra de Russell Westbrook eclipsaba su talento. Solo catorce meses después de vestirse con los colores de los Pistons Reggie Jackson aparecía en unos playoffs como capitán general de las operaciones de Van Gundy. 

Respondería con 14 puntos -menos de los 18,8 que anotaba de media en la temporada- pero con casi 10 asistencias ante los Cavaliers que solo ganaron un partido con comodidad, el segundo de la serie (90-107). Renovó el año pasado y es la imagen de la franquicia junto con ese pívot tan peculiar que se está planteando tirar los tiros libres de cuchara para ver si así anota más de la mitad, André Drummond. 

VAN GUNDY’S 

Stan Van Gundy metió a Orlando Magic en unas finales con un sistema de juego claro con un único referente interior cuando la NBA todavía apostaba por dos. Caería ante los Lakers donde Pau ejercía de 5 y Odom de 4 en una muestra del camino que iba a tomar la NBA pero dejó poso y ahora lo intenta repetir en Detroit aunque con matices. 

Reggie Jackson es mejor base -y más decisivo- de lo que fue en su día Jameer Nelson pero Van Gundy sigue buscando lo que aportaban entonces Rashard Lewis, Courtney Lee o Hedo Turkoglu: el tiro exterior. 

Mientras tanto seguirá repitiendo esquema con un equipo orientado al exterior con André Drummond como único referente interior. Como si hiciera falta compañero de viaje. 

En su esfuerzo por mejorar, Detroit ha empezado por la fácil: el banquillo. Lejos, muy lejos de volverse loco pujando por una estrella, Detroit ha pulido esa carencia evidente que tuvo el año pasado con el banquillo con nombres interesantes y es que no se 

puede obviar que los Pistons fueron el peor equipo en el diferencial que mide los puntos de los titulares con respecto de los suplentes. Y aún y todo hicieron playoffs, mucho mérito. 

El principal atractivo del verano es la llegada del gigante Boban Marjanovic que se había quedado sin sitio en la pintura de los San Antonio Spurs y buscará lucirse -como hacía cada vez que salía en los Spurs- dando descanso a Drummond, el estandarte. 

Además de Marjanovic han llegado Ish Smith que mejora mucho lo que aportaba el veterano Steve Blake y Jon Leuer que es una alternativa abierta para el ala pívot, el estilo favorito de Van Gundy. Sin tirar de tres pero con un rango de tiro considerable, el ex de Grizzlies, aportará alejándose de la pintura que será toda para los pívots ya sean Drummond o Marjanovic. 

Siguiendo con la pintura no hay que olvidar a Aaron Baynes que llega de hacer unos Juegos Olímpicos sobresalientes con el combinado aussie. 

Stanley Johnson tendrá que demostrar por qué muchos le apuntaron como un robo del draft y tendrá que hacerlo desde el banquillo donde ha de mejorar sus guarismos del año pasado. 

ORLANDO 

Precisamente de Orlando, donde Van Gundy alcanzó las finales en 2008, llegó el elemento diferencia, el que nos hizo ver a los Pistons con otros ojos: Tobias Harris. 

Como alero tirador, el veterano jugador de solo 24 años es un consumado especialista en el tiro de larga distancia y uno de los hombres más peligrosos de la NBA con los game winners cuando a otros la corbata no les permite respirar. 

Reggie Jackson, Kentavious Caldwell Pope y el propio Harris completan un trío exterior notable que va un poco más allá con Marcus Morris que ha demostrado que eso de ser el “gemelo de Markieff” era solo un mote, que tiene mucho sitio en la NBA. Lo ha hecho en Detroit donde el estilo de Van Gundy se parece al que Hornacek utilizaba en los Suns cuando él nos hacía disfrutar. Cuatro hombres para tirar y, por si acaso, una mala bestia para la pintura. Lo que hiciera Howard lo hace ahora el bueno de Andre Drummond, un hombre empeñado en que escribamos “20-20” con normalidad como si anotar y rebotear por encima de las dos decenas fuera lo más normal. Si aprende a tirar los tiros libres puede cambiar el estilo de la NBA y es que es un pívot a la antigua usanza que se comería cualquier small ball que nos podamos imaginar. 

Con Harris haciendo de Turkoglu y KCP de Courtney Lee el papel de Morris como Lewis y el de Drummond al más puro estilo Superman, los Pistons están en el camino correcto para dar el siguiente paso de la mano de Stan Van Gundy al estilo de Stan Van Gundy. 

La duda es la antes planteada. Charlotte sorprendió a todos colándose en la postemporada en 2014 siendo todavía los Bobcats y no pudo estrenar como merecía elregreso de los Hornets y lo mismo ocurrió con los Bucks. Curiosamente, ambas franquicias cambiaron de colores y modelos para la etapa post-playoffs y los Pistons la han mantenido pero ambas cayeron víctimas de plagas de lesiones que dejaron sin margen a sus equipos y Detroit ya ha cumplido con su parte al ver caer de gravedad a Reggie Jackson. 

Van Gundy es un seguro defensivo que consiguió que los Pistons remontaran desde la vigesimoquinta posición hasta la duodécima en eficiencia defensiva en solo un año y con solo Caldwell Pope -más Drummond y su intimidante figura-como especialistas defensivos en el roster. Ahora también está Boban. 

FRANCHISE PLAYER: ANDRÉ DRUMMOND

Su super contrato le pone como cara visible de la franquicia de la Motor City aunque los problemas que tiene para sumar desde la línea de tiros libres le convierte en un jugador inferior. Es una bestia, sí, pero no puede ser el pívot dominante que por físico y talento es con menos de un 50% de acierto desde la línea. Capaz de tener 20 puntos y 20 rebotes durante muchos partidos, es el center más puro de la NBA.