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Inténtalo otra vez, Cliff. Las 48 victorias de los Charlotte Hornets el año pasado fueron la justa recompensa a un gran trabajo colectivo notable para sobreponerse a los problemas de Al Jefferson. 

Los Hornets completaron una buena temporada con unos playoffs en los que llevaron a los Miami Heat hasta el séptimo partido. Tras clasificarse para la postemporada en su último año como Bobcats, los focos se pusieron sobre los nuevos Hornets que no pudieron igualar la temporada y se quedaron fuera de la postemporada castigados por los errores de Al Jefferson, dentro y fuera de la pista. 

Con el center en Indiana, un ex de los Pacers llegar para ser titular en el puesto de center. Un All Star como Roy Hibbert nada más y nada menos. Tras un año pésimo en Los Angeles, Hibbert llega a un equipo que le vendrá bien y donde será entrenado por Patrick Ewing, alicientes suficientes para volver a ser un pívot que merodee por el doble-doble. 

LO QUE FUNCIONA, FUNCIONA 

Y no lo toques, sería la coletilla. Kemba Walker y Nicolas Batum son las estrellas indiscutibles de un equipo que tiene ante sí la difícil papeleta de aprovechar su momento, que es ahora. 

Con dos jugadores como son Kemba y Batum que son potenciales All Stars, Steve Clifford sabe por dónde tiene que llevar la nave y Michael Jordan es consciente del pedazo de entrenador que tiene y le dejará trabajar. 

Han salvado el verano con el único pero de la marcha de Jeremy Lin y es que aunque Jefferson mostró su mejor cara en la postemporada sus actividades extradeportivas le habían hecho ser suplente hacía tiempo. Entre lesiones y drogas, el ahora jugador de los Pacers pasó de ser Big Al a simplemente Al Jefferson, un gran pívot con necesidad de volver a demostrar cosas. 

Nicolas Batum ya sabe que los Hornets confían de verdad en él. Le han puesto 20 millones al año encima de la mesa y él va a responder, igual que Kemba. 

Por lo demás, los Charlotte Hornets no tienen estrellas, no tienen super jugadores pero tienen equipo y eso en el Este, te da medio billete a soñar. Lo único que tienen que mejorar los Hornets, y no depende de ellos, es el apartado sanitario y es que si hace dos años fueron Kemba y Jefferson los damnificados, el año pasado Michael Kidd Gilchrist solo disputó siete partidos por una grave lesión que sufrió a principios de temporada. 

Si el que fuera número 2 del draft está sano -que es mucho pedir- los Hornets tendrán ante sí a un hombre polivalente y con mucha hambre tras una carrera marcada por las bajas. Tras dos operaciones en el hombro, Michael Kidd Gilchrist tendrá que cubrir el hueco dejado por Courtney Lee en el plano defensivo del estilo de Clifford. 

VOLVER 

Algo tienen los Hornets -antes los Bobcats- o algo tiene Clifford que saca lo mejor de jugadores de los que nadie esperaba tantísimo. El ejemplo más claro es el hoy millonario Nicolas Batum que era un buen jugador en los Trail Blazers pero que es ahora un jugador con nivel de fin de semana de las estrella. 

Además del galo, el año pasado Charlotte sirvió para demostrar que Jeremy Lin sigue teniendo mucho sitio en la NBA y antes le pasó a McRoberts que mostró sus mejores dotes en el último año de los Bobcats. 

Jeremy Lin llegó a los Hornets tras ver cómo su carrera iba en picado después 

de su salida de Houston y de su paso por los Lakers. Llegó a los Hornets y jugando por o con Kemba Walker, encontró su mejor versión siendo uno de los mejores sextos hombres de la NBA la pasada temporada. 

El siguiente reto es aún más importante para Steve Clifford y es que Roy Hibbert es un hombre muy venido a menos y Marco Belinelli deberá tener un rol importante desde la segunda unidad y tiene un equipo que le necesita. 

Su carrera ha sido una montaña rusa de emociones desde que los Bulls se cruzaran en su camino. Bajo la batuta de Thibodeau enderezó su carrera hasta llegar a los San Antonio Spurs donde tuvo un rol específico saliendo desde el banquillo. Ahora tendrá que recuperar ese nivel y dejar atrás su año en los Kings en los que promedió 10 puntos con solo un 30% de acierto en triples, su mejor baza de siempre. 

Otro hombre importante para la segunda unidad será Frank Kaminsky. 

Tras decepcionar en su año rookie, el pívot de siete pies deberá aprovechar su estatura para algo más que ser un tirador de triples que hace la pista más grande. 

El center de Wisconsin fue número 9 del draft y más allá de su gusto por el espectáculo promedió 7,5 puntos y 4,1 rebotes por partido en un equipo donde Al Jefferson se perdió casi cuarenta partidos y donde él tenía que ser importante. 

Kaminsky aporta una variable impagable como es el tiro de tres para un hombre de 2,16 aunque promedió poco más de un treinta por ciento desde el arco y tendrá que mejorarlo este año. Además debería aprovechar la presencia de Ewing para ganar juego interior en estático. 

LOS NUEVOS 

Clifford no ha ocultado que quiere que Jeremy Lamb sea un hombre importante en su equipo el año que viene y el ex de los Thunder ya dejó buenas sensaciones el año pasado. La clave será cómo ajusta Coach Clifford a los nuevos a su equipo incluso empezando por elegir entre Zeller y Hibbert para acompañar a Marvin Williams de inicio. 

Steve Clifford está ya considerado como uno de los diez mejores entrenadores de la NBA para Basketball Insiders y lo está porque se lo ha ganado a pulso. 

Su pizarra transformó la peor franquicia de la historia de la NBA en una que jugó dos playoffs en tres años y que pasó de caer 4-0 ante LeBron -en primera ronda es lo que toca ante King James juegue en el equipo que juegue- a hacerlo en el séptimo ante los Heat claudicando ante un mito como Wade. 

Tres años consecutivos han sido el equipo con menos pérdidas de balón por partido en lo que supone un gesto claro del sello que Clifford imprime a los suyos. 

Kemba Walker, Jeremy Lin y Brian Roberts repartieron más de dos asistencias por cada pérdida el año pasado sin ser precisamente los mejores en este tipo de situaciones. 

La única duda reside en el nivel que darán Kidd Gilchrist tras sus dos operaciones en un año y en el papel que ofrecerá Jeremy Lamb ahora que sí se esperan cosas -buenas- de él. 

Por los demás, los Hornets aprovecharán su momento para colarse en la élite de la Southeast Division y volverán a playoffs, quien sabe si para ganar su primera eliminatoria. Belinelli ofrecerá su mejor versión y Hibbert será más pacer que laker y Batum estará cerca del All Star Game. 

¿Por qué? Porque les entrena Steve Clifford que sabe latín.

FRANCHISE PLAYER: KEMBA WALKER

Se queda como el último mohicano en Carolina del Norte. Con Al Jefferson en Indiana se rompe el dúo ganador de los Bobcats y Walker queda solo aunque no mal acompañado. Kemba Walker inicia la temporada como un reputado anotador y un buen generador en ambos lados de la pista con rebotes y asistencias. Deberá mejorar en los pequeños detalles para poder llegar al siguiente nivel. Batum no será mala compañía